ABC La subida del precio de los combustibles en marzo eleva cuatro décimas la tasa anual

La inflación sigue buceando en terreno negativo. Aunque en marzo esta contracción se moderó al -0,7% respecto al mismo mes de 2014, los precios acumulan ya nueves meses por debajo de cero, según publicó ayer el INE a través del indicador adelantado del Índice de Precios al Consumo (IPC). El alza de cuatro décimas respecto al -1,1% interanual que marcó en febrero se explica, según el organismo, por el encarecimiento durante este mes de la gasolina y el gasoil. Por este incremento de los combustibles, los precios repuntaron en marzo un 0,6% en comparación con el mes anterior. Desde finales de febrero, la gasolina se ha encarecido un 3%, mientras el gasoil se ha mantenido en los mismos niveles, según el Boletín Petrolero de la UE.
Si el próximo 14 de marzo se confirma el indicador adelantado del INE, significaría que por undécima vez en 18 meses el IPC interanual es negativo. Por su parte, el IPC Armonizado (IPCA), que mide la evolución de los precios con el mismo método en todos los países de la Eurozona, descendió en marzo el 0,7%, una caída menor que la de febrero, el 1,2 %. La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) valoró ayer que el dato negativo de IPC «tiene más ventajas que desventajas». El organismo incidió en que, más que a un menor consumo, la inflación negativa responde a la caída del precio del petróleo en el último año –de un 40% en el barril de Brent–, lo que aumenta la renta disponible en el bolsillo de l os hogares y permite el efecto contrario: una mayor capacidad de compra. La inflación baja o negativa, además, aumenta el poder adquisitivo de los asalariados con nóminas congeladas, de los pensionistas y de los ahorradores. Asimismo, favorece la competitividad del país, ya que mantiene a raya los costes y permite producir a menor precio que otras economías con una inflación más alta, lo que beneficia a las exportaciones. Por ejemplo, la inflación interanual de Alemania de marzo también salió ayer y marcó un 0,3% (0,1% en el IPCA), según Destatis. Sin embargo, a largo plazo los precios bajos pasan factura. Si la inflación permanece demasiado tiempo en negativo tiene el peligro de traducirse en una espiral deflacionista. En este escenario a la japonesa, los ciudadanos y empresas postergan sus compras a la espera de que bajen más los precios, lo que deprime la actividad. Con la intención de elevar la inflación de la Eurozona –en – 0,2% en 2014, lejos del objetivo del 2%– el BCE inició hace unas semanas su programa de compra de activos.
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