Carmen Torres
EL MUNDO
Susana Díaz cumple sus primeros tres meses de presidenta con algunos éxitos electorales pero sin aportaciones en la gestión

Susana Díaz, una de las figuras políticas de primera dimensión en el panorama nacional, no es una mujer de gestión. Nunca lo ha sido. Criada en la sede del PSOE de Sevilla, a la presidenta de la Junta no le apasiona esa faceta del cargo. De hecho, sólo ha ejercido como concejala de Juventud y del distrito Triana a los 23 años y como consejera Presidencia apenas un año. Lo suyo es lo que ella considera la política con mayúsculas, la orgánica y la institucional.

«Con la gestión no se ganan elecciones», reprocha a veces Susana Díaz a su equipo. Por eso ha conformado un gabinete gris con perfiles técnicos para que se ocupen de sacar adelante la gestión diaria. La política en mayúsculas es cosa de ella y sus fontaneros. Y en estos primeros cien días de Gobierno, baja maternal de 45 días incluida, lo ha vuelto a demostrar.

El balance de gestión de la Junta de Andalucía desde su toma de posesión el 14 de junio es muy pobre. Sólo destaca el decreto ley que ofrece luz al final del túnel del laberinto jurídico en el que se encuentran los diez consorcios escuela.

Por lo demás, el Consejo de Gobierno ha aprobado los anteproyectos de Ley de Garantías y Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público, Ley del Deporte de Andalucía, Ley Retracto Desahucio Viviendas en Andalucía y Ley Protección Consumidores y Usuarios Préstamos Créditos Hipotecarios sobre la Vivienda en Andalucía. Ninguna novedad destacada.

Los problemas en materia de sanidad y educación siguen estando en primera línea. La precariedad de los trabajadores públicos ha quedado patente en los colapsos de urgencias del verano y los conflictos del comienzo del curso escolar, así como en numerosas sentencias laborales contra la Junta. La proliferación decentros educativos en caracolas y los incumplimientos en la construcción de centros de salud y hospitales son objeto de protesta en todas las provincias.

Susana Díaz ha intentado frenar el descontento de los funcionarios de estos sectores con la restitución del abono íntegro de las pagas extraordinarias en 2015, tras dos años de recortes.

En materia de empleo, Andalucía ha bajado del millón de parados, como estaba previsto, pero sigue a la cola en creación de puestos de trabajo respecto al resto de comunidades. En este sentido, las promesas de su discurso de investidura en materia de reactivación económica siguen sobre el papel. No se ha iniciado la Ley del Emprendimiento anunciada ni el plan de apoyo a emprendedores con los incentivos fiscales previstos. Tampoco se ha avanzado en la creación de un Ente de Crédito Público para facilitar la financiación de autónomos y pymes.

Promesas sobre corrupción

La situación es similar en los compromisos de lucha contra la corrupción, principal bandera de su discurso. A pesar de anunciar lo contrario, Susana Díaz mantiene a altos cargos imputados en la Junta y su portal de la transparencia tiene importantes lagunas sobre la estructura paralela de la Junta, entre otros déficits.

De su Oficina de Prevención del Fraude y la Corrupción no se sabe nada y la Oficina del Ciudadano en el Parlamento sigue sin existir. Tampoco se ha avanzado en la reducción del 10% de los altos cargos ofrecida para satisfacer a Podemos y Ciudadanos.

A pesar de prometerla en la investidura, el Gobierno andaluz ha vuelto a rechazar la renta básica. El Consejo de Gobierno ha vetado la tramitación de la Iniciativa Legislativa Municipal Proposición de Ley de Renta Social Básica, y la Iniciativa Legislativa Popular para la Regulación de un Sistema de Renta Básica, promovida por la plataforma ‘Compromiso Social para el Progreso de Andalucía’.

En la otra faceta de la política (la orgánica e institucional), no obstante, su balance es más sobresaliente. Como secretaria general del partido, Díaz ha conseguido encadenar tres victorias del PSOE-A: europeas, autonómicas y municipales. Especialmente gratificantes fueron estas últimas, ya que devolvieron al PSOE las alcaldías de Sevilla y Huelva, y las diputaciones de Córdoba, Cádiz y de Granada.

Elecciones superadas, el objetivo prioritario del PSOE-A también se ha cumplido en este periodo: conseguir un aliado estable en el Parlamento. Ciudadanos se ha convertido en ese socio para que Susana Díaz pueda controlar la actividad parlamentaria desde la Mesa, con el bloqueo de las iniciativas de la oposición, y también en la comisión de investigación del fraude de la formación, que marcará el nuevo curso político.

Queda pendiente la incógnita de qué obtiene el partido de Albert Rivera a cambio, más allá de algunas medallas políticas como que se aprobara su propuesta de comisión, y no la del PP, o que se bajen los impuestos en los próximos presupuestos de la Junta. Su líder en Andalucía, Juan Marín, sigue negando que vayan a integrarse en el Gobierno andaluz tras las elecciones generales.

Por otro lado, Díaz mantiene la confrontación con el Gobierno central que tan buenos réditos electorales ha dado al PSOE-A. El Consejo de Gobierno ha autorizado la interposición de un recurso ante el Tribunal Constitucional contra la modificación de la Ley de Metrología, al considerar que invade competencias autonómicas. Se trata de la tercera norma estatal que recurre la Junta en estos cien días y el número 19 desde 2012.