Los presidentes de las ocho diputaciones andaluzas defienden el papel ‘fundamental’ de estas administraciones para las poblaciones pequeñas

Están en el ojo del huracán del debate sobre la organización del Estado y la relación que sus administraciones debe mantener con el ciudadano. El presupuesto que se dedica a su mantenimiento, su gestión y su mala imagen como ‘cementerio’ de políticos en retirada son dianas recurrentes para dardos envenenados en cualquier debate político.

Pese a ello, sus máximos responsables en Andalucía defienden la utilidad invisiblea ojos de muchos de la tercera Administración. Los presidentes de las diputaciones andaluzas coinciden en que los organismos que presiden son «esenciales» para la prestación de servicios básicos para cientos de miles de andaluces. También en materia social. Todos ellos mantienen la teoría de que ni la Administración autonómica ni la estatal serían capaces de llegar a donde llegan los técnicos de las diputaciones, que además son garantes, en su opinión, de la igualdad de oportunidades entre ciudadanos de ámbitos urbanos y rurales.

También hay unanimidad en el capítulo de las causas de la mencionada mala imagen: el desconocimiento general de la ciudadanía sobre el papel real de esta Administración. Eso sí, existe entre sus presidentes cierta capacidad de autocrítica:«No nos hemos sabido vender bien». Y también hay acusaciones veladas de quien quiere ver detrás de este debate una campaña de «marketing populista».

Queda para la reflexión, también unánime, la afirmación de que no servirá de nada modernizar las diputaciones si a ese mismo proceso no se suman el resto de administraciones. Estas son sus respuestas.

1. ¿Cree que las diputaciones siguen siendo necesarias en un Estado autonómico y descentralizado como el español?

2. ¿A qué obedece la imagen de las diputaciones como administraciones prescindibles, que ha dado origen al debate sobre su utilidad?

3. ¿Qué habría que cambiar para evitar la duplicidad de competencias entre administraciones?

Irene García. Diputación de Cádiz

1. Las diputaciones desempeñan un papel esencial para el desarrollo de las políticas sociales y la prestación de los servicios públicos esenciales en el medio rural. Son la garantía de que no se producen desequilibrios territoriales ni se abre una brecha entre ciudadanos. La pérdida de esos servicios conllevaría una importante emigración desde los pueblos hacia las ciudades. Por no hablar del protagonismo a través de iniciativas como los planes provinciales de obras e inversiones.

2. Por una parte, a que somos administraciones eminentemente prestadoras de servicios. Y, por otra, a la menor actividad en las grandes ciudades, lo que nos resta notoriedad a ojos de un importante volumen de población. Por poner un ejemplo, es muy posible que quienes viven en una de las ocho ciudades de la provincia de Cádiz que superan los 50.000 habitantes no den importancia al mantenimiento de los 800 kilómetros de la red de carreteras de las que es titular esta Diputación. Pero los habitantes del medio rural, que las utilizan a diario, saben perfectamente la importancia de esa competencia.

3. Lo primero que habría que hacer sería abrir un diálogo sosegado y amplio para definir perfectamente el reglamento con el que se va a jugar una liga en la que participamos varios equipos. El debate sobre la modernización de las estructuras de las diputaciones debe ser simultáneo con el de otras administraciones, y en todo caso complementario de otro que ha de realizarse con anterioridad, como es el de la definición de las competencias y la solución a los problemas de financiación del conjunto del sistema institucional, especialmente acuciantes en el conjunto de las corporaciones locales.

Antonio Ruiz. Diputación de Cordoba

1. Por supuesto. Juegan un papel fundamental con los municipios de menos de 20.000 habitantes, prestándoles servicios esenciales -como el agua, la basura o las carreteras de la red provincial- en condiciones de equidad y atendiendo siempre a parámetros de calidad, independientemente del lugar donde residan los vecinos. Hay núcleos de población que por su ubicación sería casi imposible atender desde otros ámbitos regional o, al menos, hacerlo en las mejores condiciones.

2. Creo que parte del desconocimiento real de los servicios que prestamos. Si aquellos que defienden la supresión de las diputaciones se parasen a ver qué están haciendo nuestros técnicos en los municipios de nuestra provincia cambiarían de opinión. No estamos ahora en tiempo de confrontación política, sino de buscar el mayor grado de consenso posible de instituciones y entidades paran fortalecer aquellas herramientas que funcionan y que están respondiendo a los verdaderos problemas de los ciudadanos.

3. Sería necesario partir de un análisis previo de la estructura actual de las diputaciones para ver qué servicios de los que se prestan son realmente esenciales. La modernización de las diputaciones es necesaria, pero reivindicamos su papel de apoyo a los municipios revisando sus competencias para mejorar la eficiencia en la prestación de los servicios públicos.

F. Rodríguez Villalobos. Diputación de Sevilla

1. La descentralización se acometió desde el centralismo del Estado hacia las comunidades autónomas, en un proceso en el que los ayuntamientos y diputaciones fueron muy proactivos en el caso de Andalucía.

Pero nunca se ha acometido el siguiente paso de esa descentralización: una delimitación clara y precisa de qué le corresponde hacer a cada Administración. No sé si deben llamarse diputaciones o de otra forma, pero lo que sí está claro es que alguien tiene que asistir a los ayuntamientos de este país en sus necesidades diarias.

2. Quizá la imagen de las diputaciones como entes prescindibles venga de la labor callada, silenciosa y sin aspavientos que hacen estas corporaciones directamente con los ayuntamientos. Prestamos servicios indirectos, es decir, facilitamos la gestión diaria de los ayuntamientos, pero sin colgarnos medallas por lo que hacemos. También el sistema de elección indirecta de las diputaciones las hace, de alguna forma, invisibles a la ciudadanía.

3. Toca acometer un debate a fondo, de igual a igual, entre todos los estamentos de la Administración del país. No cabe que sean unas instituciones las que rijan el destino de otras, sino que todas deben mirarse en un ejercicio de responsabilidad para adecuarse a los nuevos tiempos. Y siempre con una máxima: la competencia debe ser para quien mejor la preste.

José Entrena. Diputación de Granada

1. Si no lo creyera, no sería presidente de la Diputación. Son esenciales para la vertebración de la provincia; sería muy difícil la viabilidad de los pequeños municipios y mucho más en provincias como Granada, con 172 municipios de los que 165 tiene menos de 20.000 habitantes. Las diputaciones prestan servicios esenciales como el tratamiento de residuos urbanos, la protección de incendios, el ciclo integral del agua, la recaudación de impuestos, la construcción de infraestructuras y equipamientos… También es esencial el trabajo que desarrolla en políticas sociales, en la promoción de la industria local, o en facilitar las actividades culturales o deportivas.

2. Al desconocimiento que existe de provincias con un mundo rural tan extenso como el que tenemos en Granada y, por supuesto, al desconocimiento que existe de la función que realizan las diputaciones en los pequeños municipios, para los que las diputaciones son esenciales en la prestación de servicios.

3. Habría que revisar el marco competencial y la financiación local dentro de una posible reforma de las administraciones públicas, en la que habría que plantear la modernización de las diputaciones manteniendo su razón de ser, que es garantizar la prestación de servicios en los pequeños municipios.

Ignacio Caraballo. Diputación de Huelva

1. Creo firmemente que las diputaciones provinciales son una pieza fundamental en el desarrollo territorial y social de nuestros municipios. El asesoramiento, inversión, prestación de servicios, cercanía y flexibilidad que reciben no pueden ser suplidos ni por el Estado, ni por las comunidades autónomas ni por otras fórmulas asociativas.

2. Las diputaciones realizan un trabajo continuo y eficaz sin que se note. Y ésa es la razón por la que esta administración es una gran desconocida. Creo que se reconocería el trabajo de las diputaciones si no lo lleváramos a cabo: si las carreteras provinciales fueran intransitables, si los bomberos no atendieran las emergencias, si los mosquitos volvieran a llenar nuestras playas, si no se recaudaran los impuestos o si las basuras no se recogieran.

3. No existe duplicidad. Las diputaciones son las instituciones que más capacidad de adaptarse a la realidad histórica han demostrado, prestando sus servicios a los municipios, donde no llega la comunidad autónoma, y que tampoco son asumibles por los ayuntamientos, por exceder sus capacidades. Por eso, cualquier reforma que se plantee no puede poner en peligro la estabilidad de los municipios y sus ciudadanos, cuyo devenir diario dependen de estas instituciones.

Elías Bendodo. Diputación de Málaga

1. Lo creo y lo compruebo todos los días, viendo las cosas que hacemos, los servicios públicos que gestionamos, el papel fundamental que juegan las diputaciones en las provincias. Y en Andalucía, si cabe, son más necesarias ante la quiebra y abandono de la Junta y su arbitrariedad política con los municipios. Si queremos un Estado descentralizado, deben existir las diputaciones. Suprimirlas favorecería el centralismo de comunidades como la nuestra. Si lo que se está proponiendo es dar más poder a los gobiernos autonómicos, es un grave error. Y además supondría un deterioro democrático por la pérdida de autogobierno en cada provincia. España es un Estado, además de autonómico, provincial. La Constitución establece claramente la organización territorial en comunidades, provincias y municipios, y otorga a la provincia el rango de entidad local con personalidad jurídica propia.

2. Es necesario modernizar las diputaciones, pero también el resto de instituciones, ojo. Hay que adecuar su tamaño y hacerlas más eficientes, y la elección de los presidentes de diputación debe ser directa, mejorando la democracia. Las diputaciones se han convertido en el fácil chivo expiatorio de los males del sistema. Es muy fácil meterse con ellas y no compararlas con otras administraciones. Es otra forma de populismo que revela un preocupante desconocimiento del funcionamiento de la administración. Estamos ante un debate oportunista, más una estrategia de marketing que una propuesta útil para mejorar España. ¿Funcionan mejor la Junta o las mancomunidades que las diputaciones? ¿Tienen menos enchufados, menos escándalos, nos cuestan menos? ¡Pero si las diputaciones estamos todo el día sacándole las castañas del fuego a la Junta y a los ayuntamientos!

3. El Gobierno del PP ha intentado acabar con esa duplicidad con la reforma de la administración local. Somos los primeros interesados en acabar con las duplicidades, pero a las comunidades autónomas, a la Junta, les vienen estupendamente. Así ocultan todos los desastres de su gestión. Las entidades locales nos pasamos el día tapando los agujeros de la Junta, en servicios sociales, en dependencia, residencias de mayores, en sanidad, en educación… Pero luego el PSOE se ha opuesto a esa ley de reforma de la administración local. España tiene pendiente una segunda descentralización que fije y aclare las competencias de cada administración, acercando su prestación a los ciudadanos. Y eso no se consigue acabando con las diputaciones.

Francisco Reyes. Diputación de Jaén

1. Son fundamentales para que los pequeños municipios tengan servicios e infraestructuras de calidad y para que la gente siga viviendo en el mundo rural. Además, con la economía de escala que aplicamos en las diputaciones provinciales estamos demostrando ser instrumentos útiles en cuanto a relación calidad, precio y servicio que prestamos a los pequeños y medianos municipios, siempre que el municipio necesite de la institución, no por obligación.

2. Hay algo que no hemos hecho bien las diputaciones provinciales y es promover y promocionar y hablar de la Diputación. Nos hemos dedicado a lo que debemos, que es a prestar servicios, a ayudar a los pequeños y medianos municipios y no a vender la marca Diputación de Jaén o cualquier otra. Ésa es la asignatura pendiente. Pero quienes saben perfectamente qué hacen las diputaciones son los alcaldes de pequeños y medianos municipios que son los que valoran quién está detrás de ese servicio.

3. Hay que sentarse y hacer una reflexión serena, sosegada, un análisis pormenorizado y, una vez que tengamos identificadas las duplicidades, acabar con ellas. Yo creo que donde más se prestan es en los municipios de más de 20.000 habitantes. Y la solución es que las diputaciones nos dediquemos exclusivamente a los municipios de menos de 20.000 habitantes.

Gabriel Amat. Diputación de Almería

1. Absolutamente. Las diputaciones son fundamentales para todos los municipios menores de 20.000 habitantes y muy especialmente para los más pequeños. Es el ayuntamiento de ayuntamientos y la administración más cercana, que da respuesta a las necesidades municipales y pone remedio a los problemas que tienen en materia de servicios básicos, infraestructuras y financiación. Hoy por hoy es la administración que fomenta la inversión pública, asegura el abastecimiento hídrico, garantiza los servicios sociales y que permite que los vecinos de un pueblo de 90 habitantes tengan acceso a los mismos servicios que los de una gran ciudad.

2. Se debe al desconocimiento de la realidad de los pequeños municipios. Quienes abogan por la supresión de las diputaciones son habitantes de grandes urbes o de comunidades autónomas uniprovinciales. Desde esa perspectiva es imposible valorar todo lo que las diputaciones hacen por los habitantes de los pueblos más pequeños de cada provincia. Las diputaciones existían ya antes que las comunidades autónomas y en un pueblo de mi provincia se puede ver antes a un diputado provincial que a un consejero de la Junta.

3. El PP ha sido el impulsor de la Reforma Local, que pretende acabar con la duplicidad de competencias, de tal modo que cada competencia corresponda a una sola administración. Las diputaciones en la actualidad tienen sus competencias, más las que han sido transferidas por las comunidades autónomas, y en el caso de Andalucía no se cumplen los compromisos de pago y la institución provincial hace además de banco de la Junta.

Nacho González

EL MUNDO