Eduardo Sanfrutos
EXPANSIÓN

El anuncio realizado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de anticipar a 2015 la rebaja del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) prevista para 2016 y reducir las retenciones a los autónomos es, sin duda, una noticia positiva y bien recibida.

Esta decisión permitirá volver en términos de imposición personal a una situación cercana a la existente antes de la subida impositiva del actual Gobierno, tras el esfuerzo realizado durante los años de crisis; años en los que la carga tributaria soportada por los contribuyentes creció de forma considerable y tuvo un impacto directo en los ingresos de los mismos. Esta anticipación en la reducción del IRPF supondrá, sin duda, un impulso adicional a la recuperación económica.

Si la intención fuese anticipar plenamente al 2015 la rebaja prevista para 2016, ésta debería consistir en una reducción de la escala general del impuesto mediante la bajada del tipo marginal en los cinco tramos de la misma. Sin embargo, como la base liquidable general del impuesto está cedida en un 50% a las comunidades autónomas de régimen común, la rebaja anunciada en principio solo incidirá sobre la escala estatal, lo que supondrá una reducción del tipo marginal del 0,5% en bases liquidables de hasta 35.200 euros y de un 1% para importes superiores.

Si la comunidad autónoma respectiva aplicara la misma reducción en su correspondiente escala autonómica la rebaja de los tipos marginales sería del doble, resultando un marginal mínimo conjunto del 19% y uno máximo del 45% (frente a un marginal mínimo del 20% y máximo del 47%, que resultaría en 2015 de no anticiparse la rebaja).

Lo deseable para que la eficacia de la media fuese máxima es que los respectivos parlamentos de las CCAA aprobasen también la rebaja de la escala autonómica en los mismos términos que la estatal; pero con los cambios políticos producidos tras las recientes elecciones es más que probable que en muchas de ellas no se produzca esta bajada, lo que puede suponer incrementar aún más las diferencias de tributación de los contribuyentes según la comunidad de residencia.

Al margen de este tema, según lo anunciado por el Presidente la pasada semana el ahorro estimado ascenderá a 1.500 millones de euros. Ello supondrá una menor presión fiscal que aumentará la liquidez en el sistema con los efectos positivos que ello tiene en términos de consumo y recaudación vía imposición indirecta; todo ello en el marco de una revisión al alza del crecimiento económico de España más allá del 3% del PIB.

La reducción anunciada se aplicará a los rendimientos del trabajo, rendimientos del capital inmobiliario y rendimientos de actividades económicas obtenidos desde el 1 de enero de 2015 (ya que al devengarse el impuesto con carácter general el 31 de diciembre resultará aplicable la norma que esté en vigor en esa fecha) y sus efectos se notarán ya en las nóminas que se cobren en este mes de julio como consecuencia de la reducción de las retenciones a practicar por las empresas.

Por otro lado, la anticipación a 2015 de la rebaja prevista para 2016 también afectará a las rentas del ahorro con unos tipos actuales del 20%, 22% y 24% (para tramos hasta 6.000 euros, 50.000 euros e importes superiores, respectivamente) que se reducirán al 19%, 21% y 23%, según anunció ayer el secretario de Estado de Hacienda.

Para los autónomos también se ha anunciado la reducción del tipo de retención al 15%, que hasta ahora sólo se aplicaba a aquellos que tuviesen rendimientos inferiores a 15.000 euros, lo que mejorará la liquidez y la capacidad de inversión de los profesionales.

Las medidas anunciadas ponen fin a unos años basados en una política fiscal esencialmente recaudatoria, orientada casi en exclusiva al cumplimiento de los objetivos de déficit exigidos por la Unión Europea.

Aunque no parece estar previsto, también sería muy conveniente anticipar a 2015 la reducción del tipo impositivo general del Impuesto sobre Sociedades (IS) prevista para 2016 (del 28% al 25%), ya que ello mejoraría la competitividad de las empresas españolas y supondría una mayor aproximación al tipo medio del IS de la Unión Europea.

En conclusión, el adelanto de la rebaja en el IRPF es una noticia muy positiva que para su máxima eficacia debería venir acompañada de un esfuerzo similar por parte de las comunidades autónomas.

Eduardo Sanfrutos
EXPANSIÓN