John Müller

EL MUNDO
La Asociación Española de Banca (AEB) puso este martes en marcha su proyecto ‘Tus finanzas, tu futuro’, un módulo de educación financiera de tres horas para estudiantes de 13 a 15 años. Las heridas provocadas por el saneamiento financiero están aún abiertas como para que muchos ciudadanos no recibieran con una mueca de desdén o algo peor la imagen de Ángel Cano o de José Antonio Álvarez, consejeros delegados del BBVA y del Santander respectivamente, enseñando a hacer un presupuesto a los alumnos. Va ser difícil que en España se recupere esa cultura en la que el director de la sucursal era parte de la familia. De hecho, espero que no vuelva. La relación de los españoles con sus entidades financieras debe basarse en el entendimiento de que ambas partes pueden cooperar, pero tienen intereses contrapuestos. Por eso, quizá no debería ser la AEB -un grupo de presión bancario- la que emprenda esta iniciativa por su cuenta y riesgo, ya que la tiñe de un interés concreto. Hubiese sido mejor que esta tarea la hubiese asumido un órgano independiente de la sociedad civil, donde la AEB y otras instituciones como el Banco de España y la CNMV fueran eslabones de una cadena mayor. De hecho el material educativo ha sido elaborado por Junior Achievement, una fundación independiente, sin fines de lucro, especializada en formación juvenil. La educación financiera es indispensable, entre otras cosas porque su ausencia está asociada con el fraude y con la exclusión financiera, una lacra que se había evitado en España ya que se calculaba que afectaba sólo a un 1,3% de la población, según Eurostat. (Otros cálculos decían que a un 8% de la población). En la UE-15, según un estudio de 2008, el 20% de los adultos carecía de servicios bancarios, tres de cada 10 no tenían ahorros y el 40% no tenían posibilidad de pedir un crédito. Los estudios de la OCDE de los últimos años revelan que la cultura financiera también está relacionada con la desigualdad. Bajos niveles de educación y de ingresos se asocian con bajos niveles de formación financiera. La mayoría de las personas tienen algún conocimiento, pero porciones muy importantes desconocen conceptos como el interés compuesto o el concepto de diversificación. Un estudio de la OCDE en 2009 descubrió que sólo los noruegos eran mayoritariamente capaces de calcular el interés de un depósito. La nueva Ley de Educación contempla la educación financiera aunque su profundidad será definida por las comunidades autónomas. La iniciativa de la AEB supone poner en marcha a más de 400 voluntarios de 16 bancos que impartirán estos módulos a 6.500 estudiantes. Es una iniciativa meritoria, pero no debe suplantar el compromiso oficial de que la educación financiera forme parte del currículo español.
John Müller
EL MUNDO
]]>