Susana Pérez de Pablos
EL PAÍS
La OCDE alerta de que España no prepara bien a los jóvenes para el mercado

Algo no encaja en la visión que tienen los estudiantes y las empresas de la educación española. Mientras el mercado considera que los alumnos no salen bien preparados para lo que necesita, los alumnos opinan que lo que estudian está demasiado enfocado a él. De hecho, la conexión de los estudiantes con el mundo laboral es lo que ha centrado más reformas educativas en los países desarrollados. Porque los datos son demoledores: uno de cada cinco estudiantes no está preparado, a los 15 años, para la sociedad a la que va a tener que enfrentarse. Así lo afirma el nuevo informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) Política Educativa en Perspectiva 2015: hacer posibles las reformas, en el que se han analizado 450 reformas educativas que han puesto en marcha en las naciones más desarrolladas del mundo en los últimos años (entre 2008 y 2014) y que la Fundación Santillana presenta hoy en Madrid.

“Estamos demasiado educados como trabajadores y poco como ciudadanos”, dice Eva, de 17 años, alumna de 2º de bachillerato, el último curso antes de que se lance al mercado laboral o a la educación superior. “Los currículos están más encaminados a cambios técnicos que a formar ciudadanos”, le responde con cierta resignación Esmeralda García Sánchez, la directora de su instituto, el Lope de Vega de Madrid, también profesora de Filosofía. “La educación española ha cometido un error”, interviene Alba, otra alumna. “Está más enfocada a que los alumnos aprueben que a aprender. La finalidad es aprobar y punto”. Su compañera de fila, Aitana, añade: “Las clases están centradas en la teoría; no aprendemos a resolver problemas, a pensar por nosotros mismos”. Ernesto, uno de los mayores de la clase, con 21 años, pone la puntilla: “No hay recursos en la educación y quieren que estudiemos para que luego salgamos al mercado para explotarnos. Eso si encontramos trabajo, claro, en el que pretenderán que produzcamos un montón por dos euros”.

Las prioridades de los países a la hora de abordar reformas van en la misma línea. El tema que más se repite en esas reformas educativas es la preparación para el empleo (el 30% tienen que ver con ello). A esta cuestión le siguen los cambios destinados a mejorar el aprendizaje y a motivar, retener y atraer buenos profesores y responsables de los centros (el 24%) y también las que persiguen ayudar a los alumnos con problemas de aprendizaje y fomentar la equidad (16%). La promoción de las evaluaciones del sistema educativo, el gobierno de los centros, así como la revisión de la financiación de la educación centra el resto de las políticas implantadas por los países.

“Miedo a expresarnos”

“Hemos pasado por muchas reformas de la educación, pero hay algo que no ha cambiado: el sistema educativo hace que tengamos miedo a equivocarnos. Que no nos atrevamos muchas veces a expresarnos”, reconoce Ángela, otra estudiante del último curso de bachillerato. “Eso tiene más que ver con los problemas de expresión oral que con la falta de libertad”, apostilla la directora. “En España no se enseña en beneficio del alumno, sino en beneficio de las empresas. El sistema educativo no busca formar gente crítica», afirma con dureza Luis, otro compañero de clase de Ángela. Estos comentarios van, en realidad, dirigidos a Alfredo Pérez Rubalcaba, presente en el aula. Ocupó diversos cargos durante 10 años en el Ministerio de Educación, desde 1982. En 1992, Felipe González le nombró ministro de Educación, y entonces impulsó la reforma de la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOG-SE), tan inspiradora aún hoy para otros tantos. «Las empresas sistemáticamente se quejan de lo contrario», responde Rubalcaba a los alumnos. «Opinan que los estudiantes carecen de los conocimientos que ellas precisan. Y esto refleja una falta de formación práctica. Porque en las aulas españolas no se enseña a ser acrítico», rebate el exministro. «Es más, la juventud española es crítica, afortunadamente». Y hace un último apunte, al que se adhiere la directora: «no es verdad que en España se han cambiado las leyes generales de educación seis veces. En democracia, ha habido tres reformas: la LOGSE, la LOE, que modifica la anterior, y la actual, la LOMCE»:

Uno de los retos en el que la OCDE hace más hincapié es «la ayuda a los alumnos a realizar transiciones entre los diversos niveles educativos y el mercado laboral». Y pinta un panorama claramente malo. Como media en la OCDE, el 15% de los jóvenes de 15 a 29 años ni trabjaan ni estudian, es decir, son ninis. Es más, prosigue el estudio, desde 2008 a 2012, el porcentaje de ninis ha aumentado 1,3 puntos porcentuales. Y resalta los países en los que hay más ninis, entre ellos, España: «En Turquía hay un 29%; En España, un 25,8%, y en Italia, un 24,6%».

Paro juvenil

A España, la OCDE le advierte de que debe «alinear mejor la educación y la formación con elmercado laboral». Resalta, además, que «las políticas españolas relacionadas con el sistema educativo, como la repetición de curso, pueden contrarrestar la equidad y contribuir al abandono temprano» de los estudios. Y añade otra advertencia: «Unas tasas altas de abandono y de paro juvenil requieren esfuerzos para consolidar competencias básicas y una mayor respuesta a las necesidades del mercado laboral, centrándose en la claidad educativa y en la oferta de FP». Otro aspecto que resalta es el apoyo al profesorado y a los directores de los centros «mediante una formación inicial y continua enfocada a objetivos».

Los problemas conducen a un mismo punto: la revisión de las competencias, esto es, los saberes y habilidades que adquieren los alumnos. Ya lo decían Eva, Alba, Aitana y tantos otros jóvenes de su instituto. Quieren aprender a analizar los contenidos y, así, perder el miedo a hablar y a equivocarse.