Editorial
DIARIO DE SEVILLA

El Partido Socialista y Ciudadanos cerraron ayer un acuerdo por el que el Gobierno andaluz bajará dos puntos del tramo autonómico del IRPF a las rentas anuales inferiores a los 60.000 euros, una medida que beneficiará algo -muy poco- a los bolsillos de unos tres millones de ciudadanos y, lo más importante, desbloquea el apoyo de Ciudadanos a los Presupuestos andaluces de 2016.

La bajada de impuestos, sobre todo cuando afecta a las clases medias y profesionales, es siempre una medida popular, aunque su uso suele ser más frecuente en los gobiernos de centro-derecha que en los socialdemócratas. Pero bajar impuestos también puede ser progresista y adecuado en economías tan necesitadas de dinamismo como la nuestra. No hay que olvidar que la media estaba en el discurso de investidura de Susana Díaz, aunque se ha plasmado gracias a la presión constante de Ciudadanos, que se apunta un tanto importante -otro más- como fuerza política emergente capaz de garantizar la gobernabilidad en estos momentos de elevada inestabilidad política.

Es cierto que los ciudadanos tendrán un poco de más dinero disponible en sus bolsillos, pero también lo es que las arcas públicas, con las que se pagan servicios como la educación, la sanidad o las infraestructuras, contarán con 120 millones de euros menos para invertir. Esta merma no es despreciable y C’s la tendrá que tener muy en cuenta cuando exija -como ya ha anunciado que hará- el aumento de los recursos asignados a los dependientes, los hospitales y las escuelas.

Sin embargo, lo más trascendental de la noticia es que dicha rebaja del IRPF desbloquea el apoyo de la formación naranja a los Presupuestos de la Junta de 2016, auténtico talón de Aquiles del Gobierno de Susana Díaz, que no cuenta con mayoría absoluta en el Parlamento Andaluz. Ayer, se alejó el fantasma de una crisis política que hubiese podido desembocar incluso en la convocatoria de nuevas elecciones autonómicas, con los consiguientes y graves perjuicios, como la paralización de la Administración o la pérdida de peso político de Andalucía en unos momentos en los que se van a decidir asuntos de suma importancia para la convivencia nacional. Los ciudadanos andaluces decidieron no darle en las urnas la mayoría absoluta al Partido Socialista, pero sí dejaron abiertas las puertas a posibles pactos como el que ayer se anunció. Bienvenido sea, pues.