EXPANSIÓN

España y Bruselas se han marcado como meta que la industria alcance un peso del 20% del PIB
Reindustrializar España ha sido uno delos grandes desafíos del Gobierno de Mariano Rajoy y uno de los asuntos más debatidos en esta legislatura. El Ejecutivo defiende que este tipo de empresas presenta varias ventajas, como su vocación exportadora o su gran intensidad en I+D. Además, los empleos en estas ocupaciones no sólo son más estables y mejor pagados, sino que también tienen un gran efecto de arrastre sobre otras actividades. En concreto, la creación de un puesto de trabajo en la industria genera otro en el resto de los sectores, de acuerdo con los datos que maneja el ministerio de Industria, ya sea en el sector primario (extracción de alguna materia prima), en la construcción (una nueva nave o alguna ampliación) o en el sector servicios (el desarrollo de un nuevo diseño, asesoría legal, etcétera). Por todos estos factores, tanto Moncloa como Bruselas se han marcado el objetivo de que el sector industrial recupere un peso del 20% del PIB, una cifra que no alcanza desde hace dos décadas. Durante la crisis, se había producido un cierto repunte de esta proporción, debido a que el sector manufacturero es más resistente que la media, pero en el último año parece que esta meta se está alejando, porque la proporción ha caído una décima, hasta el 16% de la actividad nacional. Lo que supone, pese a que el índice de Producción Industrial creación un 1,2% el año pasado, el primer avance significativo desde 2007. Además, la consultora Markit señala que la actividad industrial en España encadena un año y medio en terreno expansivo y que su pujanza está en el nivel de los años previos a la crisis. Es más, la creación de empleo industrial se ha acelerado en los últimos meses, hasta el punto de que supone un 28,3% de todo el empleo creado, duplicando el ritmo de avance del conjunto de los sectores. Agenda industrial Para acelerar este proceso, el Ejecutivo ha puesto en marcha la Agenda para el fortalecimiento del sector industrial en España. Si bien es cierto que muchas de estas medidas están pendientes de concretar y en otras la adopción se está retrasando, el sector destaca que simplemente el hecho de fijar un objetivo ya supone un mensaje positivo. Entre las medidas mejor acogidas por la industria están el aumento de las interconexiones eléctricas, un plan Pive para la maquinaria y aumentar la capacidad de carga permitida a los camiones. En el primer caso, el aumento de la conexión eléctrica con Francia puede servir para dar salida a buena parte de la producción eléctrica, lo que puede mejorar las cuentas de las empresas eléctricas, mientras que también podría suponer un abaratamiento en los momentos en los que haya una mayor demanda en la red española. Según los proyectos presentados a la Comisión Europea, dentro del Plan Juncker, España tendría conectada con Europa casi un 10% de su potencia eléctrica. En segundo lugar, queda implementar una especie de plan Pive para la industria española. Esto es, que las empresas que renueven maquinaria para hacerla más eficiente disfruten de una subvención que les permita aligerar este precio. Esta medida permitiría actualizar buena parte de la maquinaria, tras siete años de muy bajas inversiones. Sin embargo, podría suponer un elevado coste para un año en el que se duda de que España pueda cumplir con el objetivo de déficit. En cambio, ampliar la capacidad de carga de los camiones hasta situarla en los mismos niveles que la mayor parte de Europa (4,4 toneladas, frente a las 4 actuales) podría ahorrar 471 millones al año a las empresas, sobre todo a la industria pesada y a la exportadora, y no supondría un coste para el Estado, aunque sí podría acarrear una huelga de camioneros.
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