Melania Pérez

EXPANSIÓN
Aún no sé si es un proverbio chino o fue realmente algo que surgió de un embajador británico allí. Cualquiera que sea su origen, la expresión “líbreme Dios de vivir tiempos interesantes” me hace sonreír. Y es que estos tiempos son tan interesantes… El mundo se está dando la vuelta, en muchos aspectos. Y en el mundo de la consultoría y la utilización y el análisis de datos, la revolución es total. Asistimos al surgir constante de nuevos conceptos. Y algunos son especialmente aplicables a la economía que mueve el mundo. Voy a exponer algunos que me inspiran. Me encanta la idea de las clases del revés. Con este enfoque, en lugar de ir a clase para entender la materia, y hacer de forma autónoma los ejercicios, se supone que el alumno estudia los contenidos, que típicamente incluyen vídeos y material de soporte, para posteriormente, y con la lección sabida, asistir a una clase donde se hacen los ejercicios con la ayuda del profesor y otros alumnos. La mentoría inversa es un término de cuño reciente. Hasta la fecha, el mentor era una persona con muchos años y experiencia, que ayudaba a un joven usualmente en su primera etapa laboral, para asesorarle y guiarle en el desarrollo de su profesión. Ahora, es el joven el que asume su papel de mentor, quien no está “contaminado” con enfoques anteriores, asesora al senior en entornos digitales y en sus mercados. El mundo de los datos también se está poniendo patas arriba. De la relativa tranquilidad de unas fuentes de datos propias cuyo registro podíamos casi reproducir al milímetro, pasamos a una vorágine de datos externos, algunos gratuitos y otros de pago, con una ingesta complicada y de digestión pesada. Y de los enfoques racionales que empiezan con el análisis de las necesidades de negocio, de preguntarnos primero qué necesitamos o queremos, estamos evolucionando a aproximaciones radicalmente diferentes, donde partimos de lo que tenemos para explorar de forma creativa, los usos y aplicaciones de unos datos recién recogidos. Por si esto no fuera poco, tanto los datos como sus usos llevan el cambio de la mano. Adiós a la estabilidad en la información y a criterios de validez universal. No hay cuadro de mando que resista al tiempo, ni que valga para cualquier usuario. Parece obvio que necesitamos nuevas habilidades y herramientas y métodos distintos. Tenemos que estudiar antes de ir a clase. Tenemos que escuchar a los jóvenes con una visión tecnológica y distinta de las cosas, su análisis y su aplicación. Para el uso inteligente de datos, que nos ayuden a tomar decisiones, si queremos seguir trabajando, debemos aprender formas muy distintas a las prácticas actuales y desarrollar nuevas capacidades. Es el momento de empezar a considerar la información externa. Nuestros equipos deben conocer qué datos hay disponibles, adoptar una posición proactiva a la hora de incorporar información externa, y aprender a gestionar el riesgo de tratar con datos de cuya validez no estamos tan seguros. Nuestras organizaciones invierten en estudios de mercado que se quedan en formato PDF. Ésta es una práctica que carece de sentido con la tecnología actual. A día de hoy construimos sistemas analíticos en el ámbito comercial que permiten integrar la información de estudios, datos sociodemográficos y algoritmos predictivos. Así damos un salto cualitativo, primero porque hacemos llegar a muchos más la “inteligencia de negocio”, y segundo porque lo que descubres combinando tus datos con información externa es impresionante. Adicionalmente tenemos que asimilar que la forma de visualizar los datos es tan importante o más que el contenido. No se trata sólo de aspectos estéticos, estamos hablando de ergonomía de la información y de las interacciones. Conocer el propósito de cada usuario, ubicar la información relevante en los sitios más visibles, condensar los datos esenciales en una sola pantalla, son criterios que deben guiar el diseño de nuestros cuadros de mando. Esto no es “tener gusto”, sino conocer cómo funciona la percepción visual y los procesos cognitivos. Necesitamos personal cualificado en visualización de datos, que tenga claro que no podemos interrumpir el flujo del análisis, sino que nuestro objetivo debe ser asegurar que el analista pueda pasar del dato más agregado al más elemental, sin cortes, sin peticiones que se encolan en una lista. Para terminar, me gustaría resaltar que los datos no nos hablan igual a todos. Hay analistas que descubren lo que los datos quieren decir, y si adquieren capacidades de “contar historias”, podrán transmitir bien a terceros el significado de la información. Muy interesante y que nadie me libre de vivir estos tiempos y de disfrutarlos.]]>