Daniel Cela
CORREO DE ANDALUCÍA
Ciudadanos confirma que votará a la socialista en un pleno este jueves. La toma de posesión, una vez sea sancionada por el Rey, podría ser el domingo

Susana Díaz será investida presidenta de la Junta este jueves en el Parlamento con los 47 votos del PSOE y los nueve de Ciudadanos (C’s). Su nombramiento debe sancionarlo el Rey Felipe VI, tiene que firmarlo el presidente del Gobierno,Mariano Rajoy, y acto seguido debe aparecer publicado en el BOE. El plan previsto es que Díaz tome posesión del cargo el domingo, 24 horas después de que se constituyan los ayuntamientos, y que entre el lunes y el martes sean designados y tomen posesión los consejeros del nuevo Gobierno andaluz.

Para llegar hasta aquí, el arranque de facto de la X legislatura, han pasado 81 días desde las elecciones autonómicas que ganó el PSOE con una amplia distancia de sus rivales, pero obligado a negociar con ellos porque carecía de mayoría suficiente para gobernar en solitario. Esa negociación ha pasado por tres votaciones de investidura fallidas en el Parlamento, donde la socialista fue rechazada con el no en bloque de PP, Podemos, C’s e IU. La confluencia del debate de investidura con las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo, unido a los intereses de las fuerzas emergentes en el conjunto de España, ha dilatado el diálogo, contribuyendo a la parálisis del gobierno andaluz durante diez semanas y media. La semana pasada,Susana Díaz dio un ultimátum a sus oponentes: o se desatascaba la investidura en 48 horas, entre el lunes y el martes, o daba por zanjada la negociación, dejando la nueva legislatura abocada a un nuevo adelanto electoral en el mes de septiembre. Nadie confirmó ayer si ese golpe en la mesa ha tenido el efecto deseado, o si ya había amarrado el pacto cuando decidió darlo.

Ciudadanos, un partido que no existía en Andalucía hace seis meses, identificado por el PSOE en la derecha moderada y que irrumpió en el Parlamento con nueve diputados, es quien ha desbloqueado la investidura. Su portavoz, Juan Marín, confirmó tras reunirse con Díaz en San Telmo durante una hora quevotarían a favor en cuanto el PSOE firmase tres documentos con 72 propuestas: un pacto anticorrupción; una batería de medidas para reactivar la economía e iniciativas para blindar los servicios públicos. La rúbrica tuvo lugar por la tarde en el Parlamento. “Hoy C’s ha provocado una carrera contra la corrupción a la que el PSOE-A se ha sumado. Hemos venido a cambiar las cosas y a regenerar la democracia”, ha dicho la portavoz adjunta del grupo, Irene Rivera.

El primer punto del pacto anticorrupción implica apartar de los cargos públicos a todos los imputados por un delito. El último escollo del acuerdo era la negativa de Díaz a firmar por adelantado la fecha de la dimisión del expresidente Manuel Chaves por el caso ERE, un requisito obligatorio que dinamitó el pacto hace un mes, pero a lo que ahora C’s ha cedido. El partido naranja se conforma con “la posibilidad de esperar a que el Supremo decida si archiva o imputa a Chaves”, dijo Marín, aunque si la decisión del juez se retrasa más allá de la primera quincena de julio volverán a insistir. Marín, marcado de cerca por la dirección nacional de Albert Rivera, asume que su apoyo al PSOE puede producir un “desgaste” a un partido que se ha nutrido de muchos votos desencantados con el PP. “Hay que dar la cara y asumir riesgos. Eso puede significar votos, pero estamos dispuestos a asumir ese desgaste con ánimo de desbloquear esta situación”, dijo.

La formación naranja ha encontrado acomodo en la equidistancia entre socialistas y populares, lo cual no le ha impedido pactar con los primeros en Andalucía y con los segundos en Madrid, donde están a punto de cerrar un acuerdo que dará la presidencia a Cristina Cifuentes. Ahora Ciudadanos está expuesto a las críticas del PP andaluz, sin olvidar que ambos han pactado o intentan pactar en los ayuntamientos de Almería, Jaén, Málaga y Granada.

El PP, Podemos e IU, partidos situados en las antípodas ideológicamente, han coincidido en el no a Susana Díaz, los primeros porque exigían que se respetara la lista más votada en las municipales, cuyo resultado les arrebató la mayoría absoluta en todas las capitales; los dos segundos porque, más allá de las condiciones que plantearon en la negociación, no se fían para nada de la socialista.

Con el ultimátum a sus oponentes en las últimas 48 horas, el objetivo de Susana Díaz era cerrar su investidura antes de que se constituyeran los ayuntamientos, para así dejar fuera de juego a su principal adversario, el PP, a quien el PSOE pretende arrebatar las alcaldías de Sevilla, Córdoba, Marbella y Jerez a través de pactos con dos, tres y cuatro partidos.

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