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Uno de cada cuatro acaba en ocupaciones manuales, aunque en carreras como Turismo el porcentaje se dispara por encima del 50%
La reciente aprobación de un decreto que permitirá a las universidades españolas ofrecer grados de tres años, en lugar de los cuatro actuales, ha levantado una importante polémica, centrada en buena parte en si esa medida hará que en el futuro sea más caro estudiar o no. Pero, ¿qué sucede con las carreras actuales? ¿se adecuan a las demandas del mercado? Distintos datos subrayan la existencia de grandes desajustes. La incorporación de España al espacio europeo de educación superior, es decir, el proceso de Bolonia, ha disparado el número de carreras. Se ha pasado de 146 titulaciones en el catálogo del curso 2007-2008 a los más de 6.800 que se habían aprobado en Consejo de Ministros a febrero de este año, sumando cerca de 2.700 títulos de grado y los alrededor de 4.150 másteres. Tomando los datos de estudiantes matriculados en universidades públicas presenciales en el curso 2009-2010, hasta el 28,7% de las titulaciones tenían menos de 50 estudiantes de nuevo ingreso y cerca de la mitad del total, el 47,7%, no llegaban a 75 alumnos. Pero, a pesar de que tal inflación de titulaciones podría hacer pensar que se ha logrado una superespecialización en los estudios y, por tanto, una adaptación a las demandas del mercado laboral, hay evidencias de que esto no es así del todo.
Es revelador un reciente estudio realizado entre el Ministerio de Educación y la Conferencia de Consejos Sociales de las Universidades sobre la inserción laboral de los titulados. Según se recoge, la tasa de afiliación de los egresados universitarios, es decir, el porcentaje de los que están dados de alta en la Seguridad Social, es del 43,4% al año de completar los estudios, mientras que cuatro años después se sitúa 21 puntos por encima, en el 64,4%. La sobrecualificación Además, a través de los datos del grupo de cotización de los afiliados, se advierte la sobrecualificación de la que adolece el mercado laboral, entendida como exceso de titulación para el puesto de trabajo que se ocupa. El primer año después de acabar los estudios, el 48,5% de los egresados ocupan un puesto acorde a su nivel formativo, sin que cuatro años después, el porcentaje apenas aumente, ya que se sitúa en el 55,5%. Por tanto, señala el estudio, sólo uno de cada dos titulados universitarios que están afiliados a la Seguridad Social ocupa un puesto acorde a su nivel formativo. Y prácticamente uno de cada cuatro está contratado para trabajos de carácter manual para los que no se requiere ningún tipo de cualificación, del nivel de camarero o similar.
Pero, además, hay grandes diferencias entre unas ramas de estudios y otras y más aún entre las distintas carreras. Así, mientras en el área de ciencias de la salud más del 71% de los egresados están afiliados a la Seguridad Social cuatro años después, en Artes y Humanidades no lo logra la mitad del total, se queda en el 48,8%. Medicina, empleo seguro Por titulaciones, en el caso de Medicina un 92,9% de los titulados se encuentran afiliados a los cuatro años de acabar los estudios y, de los afiliados por cuenta ajena, hasta el 99,7% lo está en el grupo de titulados, es decir, para el que se supone que se han preparado. Estos datos contrastan con los de otras carreras en los que se aprecian graves dificultades de los estudiantes para encontrar colocación. Por ejemplo, de los que han cursado una licenciatura en Filología Árabe, menos de la cuarta parte (el 23,2%) logra después de cuatro años una ocupación que le permita afiliarse a la Seguridad Social. Pero, además, de los que consiguen un trabajo por cuenta ajena, poco más de la mitad, el 52,6%, obtiene un puesto para el que se requiere la condición de titulado para la que se supone que ha pasado por la aulas de la universidad.
Un caso llamativo es el de la diplomatura de Turismo. De los 4.375 universitarios que obtuvieron el título en el curso 2009-2010, poco más de la mitad, un 54,3%, se encontraban a marzo de 2014 afiliados a la Seguridad Social, frente al 64,4% del total del sistema universitario. Pero, si se considera los trabajadores por cuenta ajena, que eran la gran mayoría, el 51,5% estaba ocupado en tareas de baja cualificación o manuales. Uno de cada tres (33,9%) se dedicaba a una tarea de tipo medio, no manual y únicamente el 14,7% habían logrado una colocación acorde con una cualificación universitaria. El máster, escasa garantía Según el informe sobre inserción laboral, los estudiantes de turismo están entre los que más dificultades tienen para lograr trabajos acordes con su nivel formativo, junto con administración y negocios (31,8%), arte (37%) y periodismo e información (38,4%). Y tampoco estudiar un máster es una garantía para lograr empleo. De hecho, el porcentaje de afiliados a los cuatro años es aún menor que el citado más arriba para los egresados de primer y segundo ciclo, del 56,8%. Destaca también la escasa vocación emprendedora que apuntan los datos. El porcentaje de autónomos entre los afiliados es del 7% el primer año y el 10,3% cuatro años después. Esto es, sólo uno de cada diez universitarios trabaja por cuenta propia. Y el propio estudio muestra su sorpresa porque la rama de ciencias sociales y jurídicas, que precisamente incluye estudios relacionados en buena medida con el ámbito empresarial, el comercio y los negocios, sea la que tenga menor porcentaje de autónomos (8,7% a los cuatro años).
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