La Unión Europea afronta en los próximos siete días varias citas de las que puede salir muy debilitada si no es capaz de gestionar los riesgos derivados. El referéndum en Reino Unido sobre su permanencia en el club europeo, la sentencia del Tribunal Constitucional de Alemania respecto a las compras de bonos soberanos por parte del BCE, y las elecciones generales en España suponen una travesía de vértigo durante la que Europa se expone a la amenaza real de zozobrar .

¿Tsunami tras el Brexit? La decisión que tomen los 45 millones de británicos llamados a las urnas este jueves no sólo condicionará el futuro de Reino Unido –sea dentro de la UE o fuera de ella–, sino también el de los restantes 450 millones de ciudadanos europeos. Si ganan los partidarios de la segregación, como anticipan las encuestas más recientes, se da por descontado que los mercados del continente se verían atrapados por un tsunami financiero de imprevisible duración. Prueba de ello es que sólo la creciente expectativa de que pueda ocurrir el Brexit ha disparado la volatilidad en las Bolsas europeas hasta los niveles registrados durante las crisis de 2010 y 2012. Las consecuencias devastadoras para la economía británica se dejarían sentir también en el continente a causa del proyectado desplome del comercio, los flujos turísticos y la depreciación de las inversiones empresariales en Reino Unido. Además, se abriría un largo periodo de inestabilidad política mientras perduren las negociaciones para la desconexión normativa de Reino Unido. De ahí que las principales multinacionales europeas se hayan implicado, a diferencia de los grandes líderes europeos, en la campaña por la permanencia de Reino Unido en la UE.

Temor al auge del populismo. Sólo tres días después del referéndum británico, las urnas volverán a dar la medida real de la amenaza populista para el conjunto de la Unión Europea. Si se confirma el ascenso que pronostican las encuestas, como la que publica hoy EXPANSIÓN, la coalición radical entre Podemos e IUse situaría como la segunda candidatura más votada, por encima del PSOE, lo que le reportaría 86 escaños frentea a los 80 diputados que obtendrían el PSOE. Sería el mejor resultado de los extremistas antieuro en una de las grandes potencias comunitarias, que les daría capacidad para determinar la formación del próximo Gobierno y las políticas que aplique si PP y PSOE no son capaces de alcanzar un acuerdo que asegure la gobernabilidad sin el concurso del populismo. Pese a que el amplio número de indecisos –cerca del 30%– podría alterar sustancialmente el reparto de fuerzas respecto a las elecciones del pasado 20 de diciembre, la mayor fragmentación que vaticinan los expertos aumentaría la inestabilidad política en la quinta economía del euro y podría condicionar la agenda de reformas económicas e institucionales pendientes.

Examen alemán al BCE. Aunque con un menor eco mediático, la sentencia que emitan mañana los jueces del Alto Tribunal de Alemania respecto a una de las medidas más polémicas de la política monetaria ultralaxa desplegada por el BCE para hacer frente a la crisis –las compras masivas de bonos soberanos– será igualmente determinante. Una declaración contraria a la legalidad de este mecanismo no sólo abriría una crisis de legitimidad para la entidad que preside Mario Draghi, sino que secaría la liquidez que estaba previsto inyectar en el sector empresarial por esta vía y provocaría un aumento considerable de la rentabilidad exigida por los inversores a las empresas y los Estados europeos para comprar sus títulos de deuda.

Un nuevo impulso europeísta. Esta concatenación de episodios de riesgo para la UE revela la oportunidad de que, una vez superados, los líderes europeos den un empuje decidido al proyecto comunitario, aumentando la integración en ámbitos como el financiero, la seguridad interior, el control de fronteras y las políticas exterior y energética, entre otras.

EXPANSIÓN