Carlos Rocha

Los empresarios de la construcción solicitan a la Administración consenso entre las fuerzas políticas para impulsar uno de los sectores más castigados por la crisis

Después de emplear en Andalucía a casi medio millón de trabajadores antes de la crisis económica y financiera, el sector de la construcción sufrió más que nadie el estallido de la burbuja inmobiliaria para quedarse en menos de 150.000 empleados. En la actualidad, la situación mejora poco a poco y los dirigentes de las empresas de infraestructuras coinciden en que es necesario que se den una serie de condiciones para que el sector pueda remontar finalmente el vuelo. Principalmente, las solicitudes pasan por el mantenimiento de una inversión sostenida y la creación de un marco regulatorio que reduzca los trámites burocráticos y otorgue seguridad jurídica a las compañías. Sobre esos ejes se centraron las intervenciones de los participantes en la jornada técnica El necesario impulso a las infraestructuras en España y Andalucía, que organizó ayer el Grupo Joly de la mano de Acciona en el hotel Gran Meliá Colón de Sevilla.

Fue el director adjunto de Acciona Infraestructuras zona Sur, Tirso Santos, quien puso de manifiesto el retroceso que ha sufrido el sector en los últimos años. «Habíamos alcanzado el nivel del entorno y ahora perdemos la carrera. Hay que buscar nuevas vías de inversión para no perder el tren después de la crisis», aseguró Sánchez en su intervención en la primera de las mesas redondas, que fue moderada por el director de Diario de Jerez, Rafael Navas, y versó sobre la situación global de las infraestructuras en España y la internacionalización de las compañías del sector.

Según Leopoldo Parias, socio director de Deloitte en Andalucía, el país está en la primera fila a nivel de puertos, aeropuertos, red de carreteras de alta capacidad y trenes de alta velocidad, pero hay déficits en el mantenimiento de esas infraestructuras y de las redes de transporte de mercancías, entre otros ámbitos. Para Deloitte uno de esos campos en vía de crecimiento son las energías renovables. «Es algo que no tiene vuelta atrás y creemos que habrá desarrollo, porque el objetivo en España es alcanzar el 20% de renovables en 2020 y el 27% en 2030», apostilló Parias.

Para conseguir llegar a la meta -en renovables en particular y en infraestructuras en general- es necesaria la mencionada inversión sostenida para no perjudicar al tejido productivo del sector de la construcción. El decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en Andalucía, Ceuta y Melilla, José Abraham Carrascosa, fijó la cantidad óptima de gasto en, al menos, 1.500 euros por kilómetro cuadrado y millón de habitantes, lo que supondría un 3,3% del Producto Interior Bruto (PIB) español. Por su parte, José Pozo Barahona, director general corporativo del grupo Azvi, lamentó que exista una visión del sector «no hostil, pero tampoco agradable», para después añadir que «las infraestructuras son un motor económico, pero los recortes se producen en nuestro sector porque es lo más fácil».

Todos los presentes en este primer coloquio coincidieron en la necesidad de la puesta en marcha planes de infraestructuras con vocación de desarrollo a largo plazo que no se vean afectados por los vaivenes electorales. Ante la ausencia de este tipo de proyectos estables, muchas de las empresas representadas en la ponencia tuvieron que apostar por la internacionalización a marchas forzadas. Según Tirso Santos, hay compañías que pasaron de tener un 30% de su negocio en el extranjero antes de la crisis a aumentar esa cifra hasta el 50%, 60% e incluso el 80%. Una de las empresas que ha apostado por trabajar fuera de España es Sando, cuyo delegado en Andalucía occidental, Jorge Jiménez Molina, abrió la segunda mesa redonda, que se ocupó del panorama de las infraestructuras a nivel andaluz. Entre las propuestas realizadas por Jiménez Molina, destacaron el apoyo a la inversión privada -con la eliminación de trámites burocráticos como prioridad- y la adecuación de la oferta universitaria al mercado laboral. También se refirió el representante de Sando a la necesidad de aprovechar al máximo los fondos europeos, a pesar de que en los próximos cinco años se reducirán a la mitad los fondos que Andalucía recibirá de la UE.

Por su parte, Francisco Felipe Fernández Olmo, presidente de Círculo de Empresas Andaluzas de la Construcción y Obras Públicas (Ceacop), hizo especial hincapié en la necesidad de que los gobiernos se impliquen en la reactivación del sector. «En 2015 hemos llegado a los 150.000 trabajadores gracias a la actividad privada y por la actividad propia de un año electoral», aseguró el representante patronal, que aseguró que el fin del periodo de elecciones ha provocado que, a fecha de octubre de 2015, haya caído en un 40% la licitación de obras en Andalucía y un 60% en el caso de los proyectos impulsados por la Junta de Andalucía.

En este segundo coloquio contrastó el optimismo de Alberto Marina, director de la Zona Sur de Acciona Infraestructuras, con las necesidades que puso de manifiesto el gerente de la Organización Empresarial de Promotores y Constructores de Sevilla (Gaesco), Juan Aguilera. El representante de la empresa constructora valoró muy positivamente los avances experimentados por la región en las dos últimas décadas. «Venir a Andalucía era una aventura, pero en veinte años se alcanzaron e incluso se superaron las ratios europeas en la red de carreteras y de tren de alta velocidad», apostilló Aguilera, que sin embargo puso de manifiesto algunas necesidades que se mantienen, como la eliminación de puntos negros en las vías de la comunidad o la regeneración de playas. Juan Aguilera se centró en los déficits de infraestructuras que afectan a Sevilla, pero redundan en toda la región, como el dragado de profundización del río Guadalquivir, la mejora de la conexión ferroviaria entre Sevilla y Málaga -con el by-pass de Almodóvar del Río- o la reparación del firme en la autovía que une las dos urbes, las más pobladas de Andalucía.

El último en intervenir en esta segunda mesa redonda, que también fue moderada por Rafael Navas, fue Francisco Carmona, presidente de la Organización Empresarial Andaluza de los Constructores, Fadeco Contratistas. Durante su turno, apostó por el mayor aprovechamiento del dinero invertido en infraestructuras y se mostró crítico con aquellos que utilizan al medio ambiente como excusa para no realizar una infraestructura. En su opinión, el impacto de no construir determinadas instalaciones, como las depuradoras de agua, es mayor que el que produce la propia edificación.