Bernat García
EXPANSIÓN
Economistas y empresarios subrayan dos elementos negativos: la fragmentación política y el poder de Podemos, ambos superiores a lo previsto

La incertidumbre da paso al pesimismo; la inquietud, a la preocupación. Los resultados electorales del pasado domingo han caído generalmente como un jarro de agua fría en el mundo económico, que los considera peores que lo esperado. Esto es así por dos motivos: el margen de maniobra de PP y Ciudadanos es menor al esperado y la fragmentación parlamentaria, más acentuada de lo previsto. Y en segundo lugar, el poder de Podemos supera cualquier estimación de los mercados, que hace meses casi daban su influencia por amortizada. Los expertos coinciden, por contra, en señalar un elemento muy positivo que se explica ahora con claridad: aprobar los Presupuestos de 2016 de forma anticipada otorgan a España un colchón de muchos meses para hacer frente a una inestabilidad política que se presume inevitable.

El PP venció las elecciones con 123 escaños pero su potencial compañero de viaje, Ciudadanos, ha quedado lejos de las expectativas con 40 diputados y ambas fuerzas no pueden crear una coalición estable, sin el consentimiento del PSOE. Por su parte los socialistas solo podrían aspirar a gobernar en alianza con Podemos y varios partidos secesionistas. “Como no se encuentre una solución pronto, se matará la recuperación económica con total seguridad”, opina José García Montalvo, economista de la Universitat Pompeu Fabra. El profesor universitario considera que, con estos escrutinios, “el parón inversor va a peor”. Montalvo indica que “había muchas operaciones que se encontraban en stand by, pero que se estaban aglomerando para entrar el año próximo; pero los 69 escaños de Podemos han chirriado muchísimo”, añade.

El economista Pedro Schwartz directamente considera que “PP y Ciudadanos han perdido las elecciones” y que “ha habido un vuelco hacia una actitud del votante español contraria a los mercados”. Sostiene que “la situación puede ser muy preocupante para la inversión y el futuro de la economía española dentro de Europa”.

Las reacciones de los mercados no se hicieron esperar, y Fitch fue ayer la primera agencia de calificación en advertir sobre el futuro impacto del 20-D. “Un período extendido de incertidumbre política y la posibilidad de una reversión de las reformas y las medidas de consolidación podrían dañar la confianza económica y revertir las dinámicas macrofiscales positivas”, señala la agencia, abriendo la puerta a una rebaja de la calificación española.

Moody’s se posicionó poco después, avisando de que las elecciones “han incrementado la incertidumbre política y despertado dudas sobre la capacidad y voluntad del futuro Gobierno para continuar con las reformas estructurales y la consolidación fiscal”, dice la agencia de comunicación, lo que es “negativo” para la solvencia de la deuda española.

El escenario que se constituirá en las Cortes Generales no invita al optimismo. “Es un parlamento esquizoide, absolutamente dividido, del que se puede esperar cualquier cosa o ninguna”, indica Francisco Cabrillo, catedrático de Economía de la Universidad Complutense. “El resultado va a tener un efecto de paralización de inversiones muy claro; es un escenario factible que la recuperación económica se frene”, señala el economista. Y es que el resultado electoral no solo arroja dudas en el exterior, ya que puede afectar seriamente al nivel de reformas del país.

Cabrillo, que “hoy por hoy” percibe un gobierno de izquierdas como el más “probable”, anticipa una congelación de la creación de empleo por las dudas sobre futuras reversiones retroactivas como en el mercado laboral. “¿Quién va a contratar empleo estable en estas circunstancias?”, se pregunta. La situación se agrava, además, porque “llueve sobre mojado”, después del triunfo de los consistorios de izquierda radical y el conflicto de Cataluña. Y concluye: “Hoy por hoy no veo ningún motivo para comprar deuda española”.

La prima de riesgo del bono español creció en 10 puntos hasta los 125 puntos, y el Ibex 35 se dejó un 3,6% en el día. Esto es así porque los mercados empezaron ya ayer a arrojar su pesimismo sobre el rumbo de las instituciones españolas. Bosco Ojeda, analista del banco UBS, indica que “la incertidumbre va a tener un impacto inmediato en la confianza del consumidor y en la inversión internacional, España no crecerá tanto como se podría prever con un gobierno estable mayoritario”. Barclays, por su parte, advierte de que “las políticas del próximo gobierno podrían determinar si las perspectivas de crecimiento de España se acercan a las de Irlanda o se sitúan más próximas a las de sus vecinos sureuropeos”.

Deutsche Bank considera que existen las mismas posibilidades de que haya una gran coalición o de que se forme un gobierno tripartito como de que se tengan que convocar nuevas elecciones. Pero incluso si se logra un acuerdo, Deutsche duda de que dure mucho tiempo. “El desenlace más probable son unas elecciones anticipadas a corto o medio plazo”, asegura el banco de inversión alemán. Lo mismo piensa JPMorgan: “El riesgo de unas nuevas elecciones es significativo”. También en esta línea se mueve Royal Bank of Scotland(RBS), que ayer afirmó que “el riesgo político ha subido en España”. Sin embargo, la entidad escocesa se muestra más optimista que su colega alemana, y entiende que aunque “los resultados no son tan favorables como los que habíamos anticipado”, dice, “los miedos políticos son exagerados frente al riesgo real de inestabilidad”.

Muchos empresarios se posicionaron ayer sobre el complicado ejercicio de negociaciones que queda por delante. Empresas como AC by Marriot,Barceló Hotelso Baleària o Banco Sabadell pidieron despejar la incertidumbre política lo antes posible y alcanzar acuerdos de Estado (ver páginas posteriores).

Existe un consenso entre economistas de que los Presupuestos de 2016 amortiguan el daño de la inestabilidad política. “Tenemos un crecimiento sólido, y en 2016 vamos a vivir de las rentas, por inercia”, señala Almudena Semur, del Instituto de Estudios Económicos. Pero indica que “en 2017 vamos a iniciar una fase alcista del ciclo, con subidas de tipos de interés y del precio de las materias primas: como no continuemos con las reformas, el crecimiento se diluirá como un azucarillo”.

Javier Díaz Jiménez, profesor del IESE, también considera que “dado que 2016 está hecho, haber aprobado los Presupuestos está muy bien”, e indica que la opción más probable es un gobierno en minoría del PP con la abstención del PSOE y Ciudadanos, pero para un período breve.

El presidente de CEOE, Juan Rosell, considera que “vamos a tener todos que ser más flexibles y colaborativos y no hacer programas de máximos”. “A España le conviene tranquilidad”, define. Las exigencias del mundo económico a la clase política las resume Luis Sancho, corresponsable de M&A en EMEA de BNP Paribas: “Un proceso político largo e incierto haría daño al crédito internacional obtenido con el esfuerzo de los españoles. La talla de los líderes políticos estas semanas será clave para el desempeño de la economía”.