María Dolores Tortosa
SUR
El líder de Ciudadanos respalda la estrategia de su grupo en Andalucía y califica de «buena noticia» que haya presupuestos por su apoyo

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, dio ayer una de cal y otra de arena a Susana Díaz como ejemplo de que su manera de hacer política es la de ser útil a todos y no casarse con nadie. Escogió el Parlamento andaluz, al que visitaba por primera vez, para escenificar su aval a la estrategia de su grupo de nueve diputados, que permitió la investidura de Susana Díaz como presidenta, acaba de respaldar sus presupuestos para 2016 y ha participado con el PSOE en el freno a las iniciativas legislativas de otros partidos de la oposición. Pero al mismo tiempo y en el mismo escenario, Rivera ratificó que su partido pedirá la comparecencia de la presidenta andaluza en la comisión de investigación de los cursos de formación, algo que sabe que disgusta a la andaluza.

Con ello queda claro que Díaz deberá someterse al interrogatorio de los diputados de la oposición sobre el presunto fraude en las ayudas a los cursos, ya que al sumarse C’s a PP y Podemos hay mayoría suficiente para forzar la presencia de la presidenta. Susana Díaz siempre dijo que se sometería a la decisión del Parlamento.

Rivera, no obstante, intentó suavizar su propuesta añadiendo a la ministra de Empleo del PP, Fátima Báñez, a su lista de comparecientes. Ciudadanos comparte así la tesis del PSOE, que cree que Báñez, como responsable de Empleo, tiene algo que ver en el sistema de ayudas para la formación, cuyas irregularidades se extienden por otras comunidades y de las que alertó el Tribunal de Cuentas. Báñez se apresuró a afirmar que ella no tiene nada que ver con las subvenciones a los cursos. Rivera explicó que al llamarlas a declarar Ciudadanos no las está considerando «culpables de nada». «Simplemente queremos escucharlas» sobre si conocían el sistema irregular o lo que han hecho para arreglarlo.

La de cal a Susana Díaz no terminó ahí. Rivera, que presumió también de haber pedido la dimisión de Chaves y Griñán, tildó de «escándalo» lo que ha ocurrido con Alaya en los ERE, insinuó interferencias del PSOE en su apartamiento del caso y lo comparó con la polémica sobre los jueces afines al PP del ‘caso Gürtel’. «La política no para de meter la zarpa en la justicia; es un escándalo que PP y PSOE muevan jueces en España», dijo para remarcar que su proyecto político para las elecciones generales recoge que los parlamentos no intervengan en la elección de los órganos de gobierno de los jueces. «No tiene ningún sentido que quien tiene que juzgar a los diputados de la cámara andaluza, o de la cámara catalana o de la madrileña, sean jueces puestos por los diputados de esas cámaras», manifestó olvidando que las autonomías no tienen potestad en la elección del gobierno de los jueces.

Rivera calificó la vía libre a las cuentas andaluzas de «buena noticia» fruto del «oasis de entendimiento» que pregona. El líder de Ciudadanos insistió en que su partido no entrará en el Gobierno de Susana Díaz y defendió que los acuerdos con la socialista se enmarcan (lo mismo que con la popular Cristina Cifuentes en Madrid) en su nueva forma de hacer política con «diálogo para las temas importantes». Algo que pronostica como la tónica de la política futura. «Después de las elecciones, los que miren con las gafas de la vieja política no van a entender nada», enfatizó.

Se mostró confiado en que las urnas no solo no castigarán en Andalucía su apoyo al PSOE, sino que crecerá. Sobre todo ironizó todo el rato contra el PP, del que dijo que lleva 30 años en la oposición sin conseguir lo que C’s sí ha logrado en seis meses. «No es fácil pedir comparecencias y a la vez sentarse a hablar de bajada de impuestos, lo cómodo es quedarse en un rincón y votar que no a todo», dijo en alusión al PP.