Editorial

EXPANSIÓN
La prolongación de la incertidumbre sobre la composición y los apoyos del próximo Gobierno empieza a poner nerviosos a las instituciones europeas y a los inversores. Algo lógico teniendo en cuenta lo que se podría poner en riesgo si esta dilación se mantiene en exceso. España es uno de los pocos motores que impulsan en estos momentos a una debilitada zona euro y, según el FMI, será la economía desarrollada que más crezca este año si no se alarga la actual interinidad, por lo que una ralentización del crecimiento en nuestro país a causa de la inestabilidad política sería muy nociva para el resto de socios comunitarios en medio de la zozobra provocada por el aumento de los riesgos macroeconómicos exteriores. Además, la Comisión Europea está a la espera de que se forme el nuevo Ejecutivo español para exigirle los ajustes presupuestarios que considera necesarios –cifrados en 8.600 millones de euros– para que se cumpla el objetivo de déficit público fijado para este ejercicio: el 2,8% del PIB. Una exigencia que dificultaría el cumplimiento de las promesas de aumentar el gasto público con las que Pedro Sánchez pretende el respaldo de los partidos radicales y de los independentistas a su investidura como próximo presidente del Gobierno. Por su lado, las agencias internacionales de calificación crediticia han puesto en cuarentena las subidas de ráting que corresponderían a España por la mejora de las perspectivas económicas mientras se aclara la incertidumbre política. Y alertan de que si el próximo Ejecutivo revierte las principales medidas puestas en marcha en la última legislatura, como negocian el PSOE y sus hipotéticos aliados (Podemos y sus alianzas regionales), la calificación de la deuda pública española se vería afectada. Estas dudas llevaron ayer a la prima de riesgo a repuntar hasta los 130 puntos y al ministro de Economía, Luis de Guindos, a reunirse en Londres con gestores de fondos y analistas de las agencias para transmitirles un mensaje de tranquilidad. De ahí que la patronal CEOE hiciese también ayer una declaración institucional pidiendo “no malograr” el proceso de reformas estructurales y la corrección de los desequilibrios macroeconómicos. Ante el deterioro de la economía mundial y las dudas creadas por la situación política, convendría que los partidos con capacidad de formar gobierno sean responsables y prioricen la opción de una alianza de amplia base parlamentaria, que genere confianza y pueda llevar a cabo las reformas económicas y la regeneración institucional pendientes.
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