Sara Medialdea
ABC
Jorge Moragas se duplica: además de continuar como jefe de gabinete del presidente del Gobierno, será el director de su campaña electoral

Los cambios de Rajoy para su partido pasan por él mismo: el presidente se pone al mando de la nave, promete acudir a «maitines» –las reuniones del comité de dirección de los lunes–, «vender» mejor los logros del PP y se rodea de caras nuevas y jóvenes –excepto la del incombustible Arenas, que se mantiene como referente de estabilidad–. Además, ha situado a su jefe de gabinete, Jorge Moragas, como director de campaña, en un gesto más que evidente de que toma las riendas personalmente de lo que ocurra en el PP.

La expectación que el propio Rajoy creó al anunciar, con semanas de antelación, su intención de introducir cambios en el partido y en el Gobierno se dejaba sentir ayer al inicio de su Comité Ejecutivo Nacional, al que acudieron prácticamente todos los barones regionales. Muchos intervinieron tras el presidente y al menos en público aseguraban sentirse satisfechos con los cambios. Pero en privado, algunos apuntaban que habían sido poco arriesgados, y ahondaban en el mensaje lanzado por el presidente: allí manda él.

Primera prueba: quiere estar más encima del partido, tal vez para encauzarlo y reconducirlo de cara a las elecciones generales que se acercan. Anunció que acudirá a los comités de dirección –que se celebran todos los lunes– «como a los consejos de ministros».

Congresos: no tocan

Segunda prueba: se manifestó clarísimamente en contra de los dirigentes que, ya de salida, habían apuntado a la celebración de congresos extraordinarios casi inmediatos. «No me parece adecuado abrir un proceso de congresos». Con esta lacónica frase, quedaba dicha la última palabra a los Bauzá, Aguirre y demás interesados en acelerar los tiempos que, ahora es más evidente, él es quien marca.

Tercera: «El partido se pone en marcha», y lo hace con la intención de alcanzar velocidad de crucero en el menor tiempo posible: la cita con las urnas está a apenas cinco meses. Por eso, anunció la celebración para los días 11 y 12 de julio de una conferencia política que será la base del programa electoral, «que comenzaremos a redactar al día siguiente de acabarla».

Y cuarta: los cambios. Nuevos nombres y nuevas caras, e incluso algún cargo de nueva creación. Todo con la intención de darle otro aire al partido, acercarlo a la calle y a los ciudadanos, y motivar a la militancia en la «batalla» que se avecina.

Caras poco conocidas

De los actuales tres vicesecretarios, solo queda uno, el dedicado a política autonómica y municipal, el veterano Javier Arenas, que ha «toreado» en muchas plazas y resistido muchos envites, incluido el que ahora le intentó situar –evidentemente, sin éxito– fuera de la formación de la gaviota. Arenas será el nexo con las nuevas incorporaciones. Los dos que dejan sus responsabilidades son Carlos Floriano –que pasará a ocupar nuevas responsabilidades en el grupo popular en el Congreso–, y Esteban González Pons –portavoz del PP en Europa–.

Para sustituirlos llegan Fernando Martínez Maíllo –presidente de la Diputación de Zamora– como vicesecretario de Organización; Javier Maroto –ex alcalde de Vitoria– en el nuevo puesto de vicesecretario sectorial; Andrea Levy –vicesecretaria del PP catalán– como vicesecretaria de Estudios y Programas; Pablo Casado como vicesecretario de Comunicación –un cargo que se reedita y que es«todo un mensaje del presidente sobre los nuevos tiempos», indican fuentes populares–, y Jorge Moragas como director de la campaña electoral.

Prácticamente todos estos nombramientos fueron apuntados días atrás a Rajoy por la propia secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, que mantiene su cargo y sus responsabilidades, aunque se encuentra con los refuerzos de nuevos compañeros y, sobre todo, con el deseo manifiesto del presidente de ocupar más espacio en el partido.«Ella va a seguir teniendo su papel –precisaba un dirigente del partido–, pero los cambios están hechos en una clave: más presidente».

Relevo generacional

Tras el comité, muchos de los barones y ministros participantes salían comentando el acierto de los cambios. No obstante, el hecho de que muchos de ellos fueran nombres poco conocidos o de «segunda línea» causó cierta decepción. Desde el partido explicaban que son «un recambio generacional» –sus edades rondan entre los 30 y los 49 años– y que dan entrada en el partido a personas de diferentes zonas geográficas –como País Vasco y Cataluña–, lo que explicaba la evidente satisfacción del ministro Alfonso Alonso y la presidenta catalana Alicia Sánchez-Camacho.

Varios de los recién nombrados aseguraron haberse enterado minutos antes por una llamada telefónica del propio presidente. En el caso de Moragas, aunque «sospechaba algo» desde días atrás, en realidad dijo haberlo escuchado por primera vez «cuando Rajoy ha mencionado mi nombre» en el propio Comité Ejecutivo Nacional.

El presidente tiene claro el objetivo: «El partido se pone en marcha». Hay que ganar las elecciones generales «con el margen suficiente» porque «no hay más que imaginar el escenario si llegan al gobierno ese frente antiPP que los socialistas han llevado a los ayuntamientos». Tuvo también palabras para quienes han perdido el poder pese a haber ganado en las urnas.

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