Teresa López Pavón
EL MUNDO
La Junta busca un nuevo plan contra el abandono escolar tras el fracaso de su costoso ‘programa’ de calidad

El debate abierto en toda España sobre la posibilidad de incentivar económicamente a los profesores para mejorar los resultados educativos tuvo un antecedente en Andalucía en el denominado ‘Programa de Calidad’, que la Junta puso en marcha en 2008 y que se suspendió en 2012 después de un rotundo fracaso y varias sentencias que declaraban su nulidad.

De aquel plan, que sacó a la calle a decenas de miles de profesores que protestaron contra su implantación en los centros públicos andaluces, no existe ninguna evaluación que permita conocer si se alcanzó alguno de los objetivos planteados o, al menos, si mejoraron los resultados en los centros que se adscribieron al programa, la mayoría de ellos de Primaria.

Tampoco se informó nunca del coste total que supuso el proyecto, aunque se presupuestaron unos 20 millones de euros por año. Debilitado por los sucesivos varapalos judiciales, los recortes económicos del año 2012 le dieron finalmente la puntilla.

Ahora, de nuevo, y espoleada tal vez por el debate abierto por el Ministerio de Educación y las propuestas hechas públicas al respecto por el experto José Antonio Marina, la Consejería de Educación ha convocado para este miércoles la primera reunión de un «grupo de trabajo para impulsar el éxito escolar». La Junta no ha adelantado si planteará a sus interlocutores (asociaciones de padres, directores e inspectores) algún tipo de proyecto o lleva su cuaderno en blanco. Pero las organizaciones sindicales que representan a los docentes, que han sido todas excluidas de la convocatoria, reciben ya con recelo la iniciativa.

De nuevo, con el debate sobre la mesa sobre qué es un buen profesor, los docentes, de vuelta ya del fallido plan de calidad, se temen una nueva operación de estética para minimizar el impacto de las estadísticas: el pasado 2014, un 27,7 por 100 de los alumnos andaluces abandonaron de forma temprana la enseñanza. Más de cinco puntos por encima de la media española. Y eso, pese a que la crisis ha devuelto a muchos jóvenes el interés por las aulas dadas las nulas posibilidades que encuentran en el mercado laboral, provocando una importante bajada de ese índice de abandono.

Pero, ¿por qué fracasó el Plan de Calidad?

Pese a los empeños de la Junta y de los sindicatos que inicialmente apoyaron el proyecto, buena parte del profesorado interpretó entonces aquel plan de incentivos económicos, que establecía pluses salariales de hasta 7.000 euros en cuatro años, como una especie de ‘soborno’ cuyo fin no era otro que ‘maquillar’ los resultados.

El programa establecía tres pagos garantizados en los tres primeros años para todos los docentes de los centros adscritos al plan. Y, en el cuarto año, se repartían hasta 3.400 euros por profesor en función de los resultados, que se medían básicamente a través de las estadísticas de aprobados y de titulados. También se tenían en cuenta los resultados de las pruebas de diagnóstico que cada año elabora la Consejería de Educación, y que igualmente gozan de escaso prestigio entre los docentes, ya que el triunfalismo de sus resultados no encuentra después equivalencia en las evaluaciones externas como el controvertido PISA.

En paralelo, los recursos presentados, entre otros, por el sindicato USTEA, provocaron varias sentencias contrarias al plan, por contravenir precisamente la Ley de Educación de Andalucía (LEA). El principal argumento jurídico contra el plan fue la arbitrariedad del pago de incentivos precisamente en los tres primeros años de desarrollo del mismo en cada centro, pues los profesores recibían los pluses sin que fuera necesario justificar el empeño con resultados concretos.

Entre las propuestas incluidas en el Libro Blanco promovido por el Ministerio de Educación se vuelve a plantear un incentivo económico para los docentes con mejores resultados.

«Pero, ¿qué es un buen profesor? Y, sobre todo, ¿quién decide quién es un buen profesor y quién no lo es?», se pregunta el presidente del sindicato APIA, Manuel Fernández, que resume así las reservas de un colectivo que se siente siempre señalado como culpable del fracaso escolar, y que reclama a la Junta un análisis más riguroso de las razones de un fracaso endémico.

«Llevamos años hablando de la necesidad de una carrera docente, para que el profesor tenga el estímulo de la promoción interna abundar en su formación. Pero la Junta lleva 15 años sin convocar plazas de catedráticos de instituto, que sí se sacan en otras comunidades», añade Fernández.

CCOO reivindica un Estatuto de la Función Docente y pone el acento en los recortes de financiación y personal que han sufrido los centros en los últimos años. Su secretario general de Enseñanza, José Blanco, subraya, por ejemplo, cómo se ha reducido el presupuesto para sustituciones un 13%. «La media de días que se tarda en sustituir una baja es de 25».