Rogelio Velasco
DIARIO DE SEVILLA

Como los cuatro partidos más votados en las pasadas elecciones están abocados a alcanzar algunos acuerdos, si se quiere evitar la convocatoria de otras elecciones, resulta interesante averiguar sobre qué temas existe una base común entre ellos en los programas que presentaron en las elecciones.

En particular, desde el punto de vista económico, las propuestas de los distintos partidos sobre la imposición fiscal resultan especialmente relevantes tanto por lo que afecta a los ciudadanos y a las empresas como por su papel en el desenvolvimiento de la actividad económica.

Empezando por el PP, en su programa promete una nueva reducción del IRPF y un aumento de las deducciones fiscales. Con el déficit fiscal estructural que padece la economía española (entre el 2% y el 3% del Producto Interior Bruto), no parece una buena idea aumentarlo. El PP confía exclusivamente en el aumento de la recaudación asociada al actual crecimiento del PIB del 3%, para reducir el déficit. Dudamos mucho que el crecimiento se mantenga a ese ritmo, incluso de manera inmediata durante los próximos trimestres.

De forma muy diferente aparecen las propuestas fiscales en los programas de Ciudadanos y PSOE. El primero de ellos defiende una reducción generalizada de los tipos del IRPF -lo que disminuye la progresividad- pero introduciendo un complemento salarial -lo que la incrementa-. Adicionalmente, defiende una reducción generalizada de las deducciones fiscales -lo que aumenta la progresividad-. El 30% de las desgravaciones fiscales la aprovechan sólo el 10% con rentas más elevadas. El punto débil es que no concreta qué deducciones se reducirían o desaparecerían. Esta propuesta nos acercaría a la media de la UE. España tiene los tipos del IRPF más altos para todos los tramos de renta. Reducirlos y en paralelo reducir desgravaciones aumentaría la progresividad aun reduciendo los tipos.

El PSOE propone unas reformas similares. Sin embargo, prácticamente no concreta las medidas para llevarlas a cabo. Un partido con la estructura y medios con los que cuenta debería ir más allá de la creación de otra comisión de expertos. Estamos cansados de comisiones de expertos que no sirven para nada porque sus conclusiones no se ponen en práctica.

Podemos, por último, sí concreta las medidas fiscales. En particular, suprimir la maraña de deducciones fiscales permitiría aumentar la recaudación -unos 20.000 millones-, que financiaría programas sociales sin aumentar el déficit, a la vez que incrementaría la progresividad.

Todos los partidos ponen especial énfasis en la lucha contra el fraude fiscal. Los últimos analizados proponen una cosa sensata: aumentar la plantilla de inspectores y técnicos de Hacienda. España necesita duplicar esa plantilla si quiere contar con una dotación, en términos relativos, similar a la de Francia.

La gran diversidad ideológica de los partidos que tendrán alguna voz en el apoyo o composición del futuro gobierno dificulta enormemente alcanzar acuerdos que reciban el respaldo de todos. Pero la situación política y económica del país exige gobernabilidad y coherencia que trasmita confianza a los ciudadanos, a las empresas y a los inversores. Esa confianza no va a esperar a que se pongan de acuerdo.