Gumersindo Ruiz
MÁLAGA HOY

Es verdad que las bolsas poco tienen que ver con el crecimiento económico y el empleo, pero cuando sufren variaciones tan fuertes es una buena ocasión para mirar qué pasa con la economía real en la que, al menos en parte, se basan. En Andalucía hay que estar muy pendientes, desde las organizaciones empresariales, cámaras y gobierno autónomo, a los movimientos en la geopolítica internacional. Todo importa, porque hoy día todo está más cerca y sucede más rápido.

El tema que ocupa más espacio, en ese espasmo informativo que provocan las grandes cifras, es China. Se ha dicho de todo. Desde que el modelo de funcionamiento de esa economía está agotado hasta que pretende inútilmente ir contra la especulación del mercado, con quien mantiene una relación ambigua. Tengo delante dos gráficos impresionantes; el primero es el producto por habitante en China desde 1980, cuando apenas llegaba a 300 dólares, hasta ahora, que está en 13.217; parece un cohete que se desplaza durante décadas, y contrasta con Estados Unidos, Alemania, que también crecen, pero de forma tenue y plana, o cae como Japón, o España últimamente.

Durante este tiempo China ha tenido un modelo económico basado en el crecimiento de la productividad por el trasvase de mano de obra del campo a la ciudad, y ha ido adaptándolo permanentemente, por lo que se parece poco al de hace 30 años. Tengo también un gráfico sobre el tipo de cambio desde junio de 2013 con respecto al dólar. Por encima de 100 es que la moneda se deprecia; así, el yuan chino está en 104,47, el euro en 114, la rupia india en 119, el zar sudafricano en 137, la lira turca en 157, el real brasileño en 176, y el rublo ruso en 214. ¿Cómo se puede decir que hay un problema chino de tipo de cambio? Por último, miro cómo evoluciona la bolsa norteamericana (el índice S&P 500) y compruebo que sus subidas y bajadas están en exacta sincronía con los anuncios o no del Presidente de la Reserva Federal (FED), de mantener tipos cercanos a cero y comprar deuda y títulos en el mercado. Una institución pública lleva un índice de 650 en 2008 a 2.056 en 2015; ¿éste es el libre mercado financiero del que hablamos? El desequilibrio que nace con la crisis financiera norteamericana sigue aquí, en relación con la financiación internacional de la deuda norteamericana y europea, y prácticamente no se analizan los fortísimos movimientos de capital desde China, sobre los que sólo hay conjeturas.

Pero China no lo es todo. Peter Frankopan ha añadido un nuevo libro a los numerosos que hay sobre la ruta de la seda. Me quedo con dos ideas; una, que podría reescribirse la historia del mundo desde una perspectiva oriental; otra, que el nuevo mundo de aventura y negocios está en Asia. Nos hemos olvidado, entre otros países, de la India, tercera economía en paridad de poder adquisitivo, novena al tipo de cambio y sexta en el ránking de manufacturas, con crecimientos previstos cercanos al 8%, pero cuyos problemas parecen insalvables. Por eso decíamos al principio que tenemos que abrir la mente y los negocios hacia otras rutas; la de la seda es incluso una asignatura en un grado que comparten la Universidad de Sevilla y la de Málaga.