El ministro elude pedir recortes o subidas de impuestos a las autonomías

Las comunidades autónomas no tendrán que sacar la tijera para ajustar sus cuentas como hicieron en 2012, cuando recortaron en sanidad y educación. Al menos así lo explican en el Ministerio de Hacienda donde insisten en que con la mejora de la financiación autonómica (7.448 millones más), el ahorro en intereses por la financiación del FLA —supone una reducción del 45% de los gastos financieros— y la no repetición de gastos extraordinarios que tuvieron lugar en 2015 por importe de 2.186 millones de euros en total, las autonomías podrán cumplir con facilidad el objetivo de déficit público de este año, en el 0,3% del PIB. La clave, recuerdan en el ministerio que dirige Cristóbal Montoro, es que no incrementen el gasto público.

Aunque el ajuste parece abultado —las comunidades tienen que bajar los números rojos del 1,66% del PIB registrados en 2015 al 0,3% de este año, un recorte de unos 14.000 millones—, lo cierto es que si las comunidades cumplen la regla de gasto podrán alcanzar el objetivo sin tener que aplicar recortes.La regla de gasto, incluida en la Ley de Estabilidad Presupuestaria, consiste en que las administraciones públicas no podrán aumentar los compromisos por encima del crecimiento potencial de la economía, calculado en el 1,8%.

Los presidentes autonómicos han salido estos días en tromba tras responsabilizarles Hacienda del incumplimiento de la meta de déficit del Reino de España. Argumentan que no están dispuestos a más subidas de impuestos o recortes de gasto público ahora que las profundas heridas que ha dejado la crisis comienzan a cicatrizar. La Comisión Europea, además, vigila estrechamente a España por sus abultados números rojos y le obliga a corregir la ingente desviación del año pasado. Por eso, Hacienda ultima el envío de cartas a las comunidades para instarles a un acuerdo de no disponibilidad de gasto. Esto es, les requiere que no comprometan nuevos gastos y que si quieren gastar más en algunas políticas sociales deberán sacar los recursos de otras partidas en lugar de aumentar el gasto total. La condición, reiteran, es no aumentar más el gasto.

Para explicar la situación, Hacienda recurre a lo sucedido el año pasado. El agujero presupuestario de las comunidades ascendió a 17.962 millones de euros. Si las autonomías congelan los gastos, solamente con la mejora de la financiación (10.000 millones) y excluyendo los gastos no recurrentes (2.186 millones) junto a la mejora de los ingresos de los tributos propios, que tendrán importantes mejoras este año, podrían rebajar el déficit a cerca de 4.000 millones, muy cerca del objetivo presupuestario.

Cataluña, Andalucía o Madrid, las que tienen más peso, podrían ajustar casi automaticamente sus cuentas con la inyección de la mejora de la financiación. Por ejemplo, Cataluña, que registró un déficit de 5.532 millones, recibirá 1.862 millones más por la mejora de la financiación. Además no tendrá el gasto no recurrente de 1.542 millones (partidas de otros años afloradas en 2015 por la construcción de cárceles). El resumen es que si congela el gasto registraría un déficit por debajo del 0,3%, el objetivo para este año. Andalucía, por su parte, registró unos números rojos en 2015 de 1.635 millones pero este año mejorará la financiación en 1.721 millones, según Hacienda. Es decir, si no sube el gasto ajustará automáticamente sus cuentas.

Un examen a las cifras presupuestarias de las comunidades en 2015 respaldan la tesis de Hacienda. Las autonomías aumentaron de media los gatos corrientes un 0,1%. Cataluña incluso los redujo un 3,1% sin tener en cuenta la factura de la hepatitis C. Andalucía rebajó sus consumos intermedios un 2,3% y Madrid, un 1,3%. Por su parte, La Rioja incrementó sus gastos corrientes durante el año pasado un 8,4% y Castilla y León, un 6,1%, siempre sin el gasto por la hepatitis C.

Respecto a la inversión, las comunidades aumentaron la formación bruta de capital de media un 15,2% sin contar los gastos no recurrentes de Cataluña, por las facturas no contabilizadas por la construcción de cárceles (1.542 millones) y otras inversiones extraordinarias de Asturias y Baleares.

Pero el mayor capítulo de gasto de las comunidades son las nóminas de los funcionarios y empleados públicos. La remuneración de los asalariados aumentó de media un 2,5%, sin tener en cuenta la devolución del 50% de la paga extra de 2012. Esta partida crece sobre todo por la contratación de nuevos empleados públicos mucho más que por el aumento salarial a los funcionarios. Cataluña, la que más se desvió en el déficit, incrementó el gasto salarial un 6,08%, la Comunidad Valenciana, un 3,1%; Baleares, un 3,6% y Andalucía elevó su gasto para pagar las nóminas un 3,8%. Todas estas lo incrementaron por encima de la media y todas incumplieron.

Canarias y Galicia, las únicas comunidades de régimen común que cumplieron con la meta de déficit solo elevaron el gasto en personal un 0,6% y un 0,1% respectivamente.

La conclusión es que una parte importante de la desviación presupuestaria de las comunidades se produjo porque aumentaron sus plantillas por encima de lo previsto y porque aumentaron las inversiones en pleno año electoral. La tesis de Hacienda pasa por mantener las estrecheces un par de años más, sin aumentar el gasto pero sin recortar, para poder enjugar los números rojos.

J.S. González

EL PAÍS