La derecha europea ha conseguido un retraso de la decisión hasta después de las elecciones

El Gobierno de Mariano Rajoy ha contado con un apoyo decisivo en su éxito para evitar la multa de la Comisión Europea y lograr un nuevo margen de flexibilidad en su política de austeridad. El Gobierno alemán pidió a Bruselas que no multara a España después de haber rebajado el déficit desde el 9% al 5% en los cuatro años de mandato de Rajoy y que apreciara sus esfuerzos, según confirman fuentes gubernalmentales.

Estas fuentes admiten que el respaldo del Gobierno de Angela Merkel ha sido “decisivo” en la negociación de la última semana. En particular, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se situó en contra de que Bruselas lanzara el procedimiento de sanción contra el Gobierno español, al que considera un ejemplo. De hecho, Schäuble respaldó y votó a favor, el pasado año, de Luis de Guindos como nuevo presidente del Eurogrupo en reconocimiento a la labor de reformas y ajustes del Gobierno español. “Cumple sus compromisos, sin poner excusas. Es algo extraordinario en Europa”, ha declarado el ministro alemán en reiteradas ocasiones.

También la propia Merkel ha llegado a manifestar que “en Alemania deberíamos tomar ejemplo de España”. Para la canciller, el Gobierno español ha sido su referente en el Sur de Europa tras los fiascos con Grecia y Portugal y sus desencuentros con el primer ministro italiano, el socialista Matteo Renzi.

La posición de Merkel ha contribuido también a un movilización del Partido Popular Europeo, tal y como publicó este diario el pasado martes. El propio presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, pertenece a esta fuerza política y ha terminado decantándose en favor de postergar la presión sobre España frente al comisario socialista francés, Pierre Moscovici, partidario inicialmente de más mano dura.

El propio Rajoy se mostró muy tranquilo ayer en conversación informal con periodistas en Palma de Mallorca sobre que la suavidad del trato de la Comisión Europea y aseguró que no serán necesarias medidas de recorte adicionales. El presidente calificó de “disparate” la propuesta del PSOE, lanzada ya en las elecciones del 20-D de crear un impuesto para sufragar las pensiones y reivindicó que mientras otros partidos políticos piden flexibilidad a Bruselas, él ya la ha conseguido.

Por su parte, el secretario de Economía del PP y director de la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno, Álvaro Nadal, difundió un comunicado en el que asegura que “no es cierto” que la Comisión Europea “imponga recortes de 8.000 millones”. En su opinión, “entre las medidas de control de gasto adoptadas por España y la mejora general de la recaudación por la buena marcha de la economía,el Gobierno del PP confía en cumplir con Bruselas en 2016 y 2017“.

El PP se apoya en que España saldrá del procedimiento de déficit excesivo en 2017 al bajar del 3% con respecto al PIB, por lo que la presión ese año, el más exigente de la decisión de Bruselas, no será tan coercitiva. Además, en la recomendación aprobada por la Comisión Europea sobre España, se señala que el ajuste para 2016 y 2017 “es compatible con una mejora del saldo estructural del 0,25% en 2016 y del 0,5% en 2017”, lo que el Gobierno considera factible sin precisar medidas adicionales. “De hecho, en el texto la Comisión Europea no las pide”, señala en el Ejecutivo. Lo que sí es más difícil es una nueva bajada de impuestos a corto plazo. “Bajaremos los impuestos si es compatible con la reducción del déficit (…). Cuando la economía crece, se recauda más de lo previsto y hay margen para bajarlos, como se hizo en 2015”, afirmó el asesor de Rajoy en la Cadena Ser.

EL MUNDO