La sobreexposición a la volatilidad de Angola no agrada en absoluto al BCE

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, visita Lisboa este jueves 7 de abril con las necesidades de capital de la banca lusa como principal tema sobre la mesa. Su dictamen resultó decisivo para que Portugal aceptase la oferta del Santander sobre los activos ‘buenos’ del Banif por 150 millones de euros, y ahora sus reuniones al más alto nivel apuntan a las mejores condiciones posibles para la venta de Novo Banco.

Se trata, precisamente, de un asunto crucial para el país vecino, pues la salud de todo su sistema financiero depende de esta operación.

Draghi se reúne con el primer ministro socialista, António Costa; con el presidente, Marcelo Rebelo de Sousa (quien le ha invitado a participar en el Consejo de Estado); y con el gobernador del Banco de Portugal, Carlos Costa.

Entre otras cuestiones, les va a trasladar que deben hacer sus deberes en esta materia y que resulta mucho más idóneo para el conjunto de la Unión Europea que acudan a los gigantes bancarios españoles, en lugar de arrojarse en brazos de la multimillonaria angolana Isabel dos Santos, hija del presidente de aquel enclave africano.

La sobreexposición a la volatilidad de Angola no agrada en absoluto al BCE, aunque la ex colonia lusa mantiene fuertes lazos económicos al otro lado de la frontera.

Caixabank no ha resuelto aún sus negociaciones con la férrea Isabel dos Santos, último escollo para poder controlar el 66% del Banco Portugués de Inversiones.

Como telón de fondo, la fuerte polémica generada por el «riesgo de excesiva españolización» de las entidades portuguesas. Tanto es así que unos 50 influyentes empresarios impulsaron un manifiesto de protesta por lo que consideran «una invasión de la soberanía nacional».

Draghi viene, además, con la misión de advertir a Lisboa sobre las acuciantes necesidades de ampliación de capital que presentan tanto Caixa Geral de Depósitos como el Banco Comercial Portugués.

Francisco Chacón

ABC