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Representante de las madres y padres del conocido como «colegio de lata», impulsa una plataforma para exigir a la Junta mejores centros educativos
¿Cómo surge la idea de crear una plataforma andaluza de afectados por las «caracolas» y la falta de inversiones en infraestructuras educativas? Surge después de coincidir con la Plataforma Prometo de Teatinos de Málaga y la Plataforma Rincón Educa del Rincón de la Victoria y darnos cuenta después de hablar las tres partes largo y tendido que habíamos sido víctimas de las mismas promesas incumplidas y de las mismas mentiras por parte de la administración en las numerosas reuniones que habíamos tenido cada parte por separado, pensamos en unirnos las tres y luchar juntas y así lo hemos hecho desde que nos conocimos. De pronto un día pensamos que seguro que habría más colegios e institutos con problemas de infraestructuras varios y comenzamos a investigar, nuestra sorpresa fue que vimos que había más de lo que nos imaginábamos. Después contactó con nosotros la Confederación Andaluza de Ampas (Confedampa). ¿Han establecido los primeros contactos entre Ampas? ¿De qué provincias? Estamos en contacto directo con Utrera, Burguillos, Alomartes, Albolote, Marbella, Jerez, Benalmádena, Fuengirola, Velez-Málaga… ¿Cuáles son sus reivindicaciones? Pues nosotros pedimos un colegio porque llevamos cinco años en condiciones pésimas; hay quien reclama la construcción de institutos porque los alumnos no tienen espacio para hacer la ESO; otros, como el colegio Picasso de Fuengirola, piden la remodelación del centro, ya que tiene 50 años y se cae a trozos… En definitiva, lo que exigimos es que nuestros hijos estudien en igualdad de condiciones que otros niños de su edad y que dejen de sufrir por las condiciones en las que están, lo que pediría cualquier padre y madre. Teniendo en cuenta que, de manera individual, se han ido topando con promesas incumplidas a lo largo de estos años. ¿Qué esperanzas tienen de lograr revertir esta situación? Es lo último que se pierde aunque en este caso, tras lo vivido y el poco caso que nos hacen, es difícil mantenerla. La única esperanza es que los políticos y las administraciones cumplan con su responsabilidad de una vez por todas y abandonen esta dejadez que muestran ante tan grave problema y en un tema tan importante como es la educación y el bienestar de los niños. Que sean conscientes de las condiciones en las que están estudiando muchos niños y niñas andaluces y que gobiernen para los andaluces como tanto dicen. ¿Se han dirigido ya como plataforma a la Administración andaluza con sus reivindicaciones? ¿Cuál ha sido su respuesta? Todavía no, pero será muy pronto. ¿Preparan movilizaciones? Claro, ese es el principal objetivo, seguiremos luchando por nuestros hijos igual que lo hemos hecho hasta ahora pero con la diferencia de que ahora lo haremos todos juntos. ¿Cuentan con el apoyo de los profesores? ¿Qué afirman sobre su causa? En los demás casos no lo sé, en el mío propio puedo decirte que no es agradable trabajar diariamente metido en una caseta de obra que tiene goteras, polvo y humedad o dar clase de Alternativa en un váter; donde se ha quitado el sanitario y tapado el agujero con una chapa, donde huele a cañería tanto que dan ganas de vomitar y donde las señoritas tienen un ambientador para disimular un poco el olor. La lucha no es de ellos, la lucha es de los padres y madres, pero nos transmiten palabras de apoyo. ¿Cuántos centros andaluces padecen estas deficiencias? Pues 173 centros tienen caracolas, aulas de latas o como se les llame en cada provincia en los que reciben clase cerca de 7000 niños y niñas andaluces, pero colegios saturados hay muchísimos. Los padres no saben que aumentar un aula más en un colegio porque los niños no caben supone que perder zonas comunes que por ley les pertenece, como por ejemplo aula de idiomas, aula de informática, la mitad de la biblioteca… Miles de niños son reubicados en colegios que sus padres no han elegido o que están lejos de su zona porque en la suya no hay plaza; y luego escuchas en la tele a los políticos decir que los padres pueden elegir el centro dónde quiere que estudie su hijo. Vivimos en una mentira. ¿Hay algún caso especialmente sangrante que les llame la atención? Hombre, para mí y para mis padres y madres está claro que el más sangrante es el nuestro, pero aparte del nuestro me ha conmovido mucho el caso de Utrera porque son 136 niños de tres y cuatro años que pertenecen al colegio Al Andalus pero que los han puesto en aulas prefabricadas ubicadas en el terreno dónde se va a construir el colegio nuevo, a un kilómetro del de ladrillos digamos. Me contaba un padre que su hija le preguntó una vez que por qué ella estaba en un colegio de mentira, que por qué los niños de su cole no querían que ellos estuvieran en el bueno. Es inadmisible esta situación. En la actualidad, hay al menos 6.500 niños andaluces que estudian en aulas prefabricadas. La Junta se defiende afirmando que en Valencia son 14.000 en estas condiciones. ¿Qué opina de esta respuesta? Pues que es muy mala respuesta para que un político se la dé a unos padres. No pueden justificar lo que hacen con nosotros porque en otro lado también lo hagan. Mi solidaridad con los valencianos pero la verdad es que a nosotros nos duele lo nuestro y les pedimos responsabilidades a los que nos tienen así a nosotros. No nos vale esa respuesta. ¿Qué piensan cuando a los dirigentes de la Administración autonómica afirman que son los únicos que defienden la escuela pública? Pues nos crea aún más indignación y enfado, ya que pensamos que defienden la escuela pública de boca para fuera porque en Andalucía la escuela pública es un desastre; si la defendieran, invertirían más y no recortarían tanto, lo harían en otras cosas, como por ejemplo coches oficiales, sueldazos, dietas o puestos de confianza. Los padres y madres si creemos en la escuela pública y la defendemos.
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