Juan Miguel Vega
EL MUNDO

A sus 89 años se conserva lúcido y en plenitud de facultades. Algo que debemos agradecer a la madre naturaliza, pues más que nunca, en la presenta coyuntura, es necesario oír lo que Manuel Clavero Arévalo (Sevilla, 192) tenga que decir. Abogado de prestigio, rector que fuera de la Universidad de Sevilla; fundador del Partido Social Liberal Andaluz, se integró luego en la UCD, en cuyos gobiernos fue ministro para las Regiones y luego de Cultura, cargo del que dimitió por estar a favor de la autonomía plena para Andalucía. Su intento posterior de fundar un partido andalucista moderado (Unidad Andaluza) fracasaría. Dejó la política activa a primeros de los años ochenta, pero nunca ha dejado de ser un referente.

¿Qué sensación le produce la situación del país?
Preocupación. Porque son muchos los problemas que tenemos. Se aproximan varias elecciones importantísimas en España y además la situación viene a agravarse con el problema tremendo de la inmigración que tenemos en Europa.

Dicen que económicamente nos ha pasado una bala rozando. ¿Han estado los políticos a la altura del drama que aún se está viviendo?
La contestación debe ser relativa. Probablemente algunos lo han estado y otros no. Veo ahora más enfrentamiento en los partidos políticos que en otro tiempo, concretamente en la Transición que yo viví. Allí había diferencias y críticas, pero también facilidad para alcanzar un consenso en los asuntos fundamentales. Gracias a eso se consiguió una Constitución que lleva ya vigente más de treinta años y es la que más ha durado en la historia de España.

Ahora sería muy difícil conseguir algo así.
Entonces había temas que debían consensuarse por el bien de España y hoy hay más enfrentamiento. Este partido dice esto y nosotros tenemos que decir lo contrario. Yo creo que eso no es bueno para el país.

¿Teme que la desaparición del consenso pueda hacer que el país involucione hacia la violencia?
No lo veo así. No veo a la ciudadanía en esa posición extrema. Sí es muy preocupante que, aunque España en el orden económica ha mejorado, todavía hay muchas personas que carecen de medios, no llegan a final de mes, hay muchos parados a los que ya se les han acabado las ayudas. Sin embargo, no veo a la gente en una actitud de enfrentamiento capaz de organizar una situación dramática.

Usted, que tuvo un papel tan principal en la configuración del Estado autonómico, ¿pensó entonces que el problema catalán pudiera llegar a donde ha llegado?
La verdad es que no. Cataluña aprobó la Constitución de una manera, no diré unánime, pero sí que fue una de las comunidades donde el sí fue mayor. Y los político catalanes y vascos, por citar a las dos comunidades con aspiraciones, digamos, difíciles, llegaron a un consenso. Ahora, sin embargo, los que mandan en Cataluña están en una posición extrema que supone romper la Constitución y también ir en contra de la sentencia del Tribunal Constitucional, el cual ya dejó dicho que la soberanía nacional corresponde a los ciudadanos españoles en su conjunto, no sólo a los de un territorio que quiera separarse del resto. A pesar de ello, y utilizando las facultades que le da la Constitución, en las escuelas, radios y televisiones se vienen trabajando incesantemente desde hace mucho tiempo a favor de la independencia.

¿Qué ha provocado esa deriva radical en Convergencia, que siempre fue una formación moderada?
Se ha dicho que ha habido falta de diálogo con el Estado, pero claro es muy difícil dialogar con alguien que empieza diciendo yo lo que quiero es ser independiente. Recuerdo que en una entrevista que mantuvo con Mariano Rajoy, Artur Mas pidió para Cataluña un régimen fiscal de cupos, como el de las provincias vascas y Navarra. Mariano Rajoy le dijo que no porque eso rompería la unidad de la hacienda española y Mas fue ya a la independencia.

Hay quien piensa que todo esto estaba premeditado desde el principio, desde que en el 77 Cataluña pide la autonomía
Es muy difícil saber lo que pensaban, porque la población aquella ya no es la actual. Ahora hay otra población que ha sido adoctrinada. Yo creo que al principio había una voluntad de distinción, pero no de separación. Repito que en el referéndum de la Constitución, el apoyo que dio Cataluña fue de los mayores de todas las regiones de España.

El ‘café para todos’, que usted propuso, ¿ha podido propiciar esta evolución al haber evitado que Cataluña fuera distinta al resto de las regiones que también tuvieron autonomía?
Le recuerdo que el ‘café ara todos’ ha funcionado muy bien durante treinta años. Que la Constitución sólo permitiera la autonomía de Cataluña, el País Vasco y Galicia, es decir, sí para las regiones ricas del norte y no para las pobres del sur, creo que habría sido una solución injustas que en mi opinión podría haber dado lugar a algún tipo de levantamiento o protesta de las comunidades que se sintiera discriminadas. Recuerde que UCD y el PP, entonces AP, recomendaron a los andaluces que se abstuvieran en el referéndum de la autonomía. Muchas veces he pensado que eso tuvo mucho que ver en que todavía no hayan alcanzado el poder en Andalucía.

¿Qué debe hacer el Gobierno central si Mas proclama unilateralmente la independencia tras las próximas elecciones?
Con la última reforma de la ley de Tribunal Constitucional elaborada por el Gobierno, se le puede destituir.

¿Debería también suspenderse la autonomía?
Eso debe quedar en último término. Hay medios para evitarlo, aunque no cabe duda que está en la Constitución, aunque el trámite es complicado.

¿Andalucía le ha sacado todo el partido posible a la autonomía?
No, le debía hacer sacado mucho más, Andalucía ha mejorado en sus infraestructuras, gracias sobre todo a los fondos europeos. También ha mejorado la educación, a pesar de que en el informe Pisa no estemos en el mejor lugar. Sin embargo, económicamente no estamos bien. No hemos sabido crear el espíritu empresarial necesario para mejorar esta situación.

¿Ha podido influir en ello el hecho de que siempre haya gobernado el PSOE?
Es difícil saberlo, pero creo que hubiera producido una manera de gobernar distinta, por la misma naturaleza del cambio en el gobierno, y eso posiblemente hubiera hecho que las cosas mejorasen.

¿Qué le parecen los nuevos políticos andaluces, Susana Díaz?
Bueno, ella está dando sus primeros pasos como presidenta ahora. Yo creo que el presidente que ha tenido más liderazgo y ha luchado más por Andalucía fue Rafael Escuredo.

¿Está de acuerdo con quienes dicen que el nivel de los político ha bajado mucho con respecto a los de su época?
No. Ahora hay buenos político, pero quizá entonces estaba más generada la calidad.