El grupo almeriense prevé seguir una tendencia de crecimiento a doble dígito y facturar mil millones de euros en 2017, frente a los 730 millones con los que cerró 2015

En 2012, Cosentino arrancó un ambicioso proyecto: el lanzamiento de un nuevo producto llamado a ser otro superventas, una evolución de su mundialmente conocido Silestone. La inversión en la nueva fábrica de Dekton en Almería fue de 150 millones de euros.

Aunque esta superficie, mucho más versátil pues permite su uso tanto en exteriores como en encimeras e imita todo tipo de texturas, ha tenido un desarrollo comercial más lento del previsto, la actual tendencia de venta ha llevado al grupo almeriense a poner en marcha el verdadero plan industrial que respalde su desarrollo global.

Entre 2016 y 2019, Cosentino prevé invertir 380 millones de euros, de los cuales un 77%, es decir, 294 millones de euros, se destinarán a nuevas instalaciones productivas en Cantoria (Macael, Almería), donde dispone de un polígono de un millón de metros cuadrados. El 23% restante corresponderá a la apertura de espacios comerciales (86 millones) en Norteamérica, Europa y Australia. El grupo familiar espera crear más de 1.300 nuevos empleos entre directos e indirectos con este proyecto, de los cuales 820 corresponderán a España.

Gran parte de este desembolso será para la instalación de una segunda y tercera línea de producción de Dekton, lo que le permitirá triplicar la capacidad de producción. Esta superficie -híbrido químico de porcelánico, cuarzo y vidrio- representa hoy en día un 5% de los ingresos, pero la previsión es que alcance el 18% en 2018. Ya se ha utilizado en proyectos como las oficinas de Microsoft en Haifa (Israel) y el Pabellón de España en Milán.

Luis de la Haza, director financiero de Cosentino, indica que, en junio de 2015, se cerró una ronda de financiación. “No fue una reestructuración porque no teníamos problemas de liquidez, sino que aprovechamos los buenos resultados y la situación de los mercados. En ese momento, el plan estratégico contemplaba un gasto de entre 50 y 100 millones menos. Por eso, hemos solicitado al BEI que complemente la operación con 70 millones”.

En este sentido, indica que se trata de un primer paso para diversificar las fuentes de financiación. “Hasta ahora nos habíamos centrado en la banca comercial, nos abrimos ahora al sector público y, en el futuro, estudiaremos alternativas como los bonos”.

A cierre de 2015, la deuda neta de Cosentino se situó en 192 millones de euros, lo que supone dos veces el ebitda, puesto que éste alcanzó los 95,4 millones (+28%).

La facturación se elevó un 30%, hasta 730 millones. Aeste sustancial incremento ha ayudado el tipo de cambio. Concretamente, un 17% ha sido crecimiento natural y un 13%, el efecto de las divisas. El 90% del negocio de Cosentino ya está en el exterior, con especial peso de EEUU, su primer mercado.

En cambio, esto mismo ha impactado de manera negativa en el beneficio neto, que ha bajado desde los 43,8 millones de 2014 a los casi 15 millones de 2015.

Según lo planeado, en 2016 el grupo espera seguir la tendencia y superar los 830 millones de euros de facturación. En 2017 conseguirá un nuevo hito al alcanzar los mil millones.

Tras iniciar la vuelta al crecimiento en España en 2014, el grupo almeriense logró apuntalar la recuperación y avanzó un 9%. Los factores que han impulsado el mercado doméstico son la diversificación de productos con Dekton, los canales -especialmente en el segmento que denominan builders, arquitectos y diseñadores- y aplicaciones. “Estamos teniendo un gran éxito en la renovación de hoteles y en su uso en baños”, afirma De la Haza.

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