María Jesús Pérez y Moncho Veloso
ABC

Luis de Guindos encara el final de la legislatura haciendo balance de su gestión porque quizá en diciembre cierre también su etapa como ministro de Economía, aunque no aclara si llegaría o no a repetir. Argumenta que este Gobierno ha sido capaz de salvar del rescate a España y ponerla en la senda del crecimiento, y defiende incluso que el país tiene fortalezas para driblar la desaceleración de la economía global y batir las expectativas oficiales. En claro tono electoral alerta de que el mayor riesgo para esa recuperación es ahora la incertidumbre política en torno a los comicios generales del 20-D.

¿Cómo cerrará la economía española esta legislatura?
Este año España va a crecer al 3,3%, se van a crear 600.000 empleos, el consumo está creciendo ligeramente por encima del PIB, el déficit público se ha reducido del 5,8% al 4,2%, el superávit externo es del 2% y el crédito bancario nuevo crece al 20%. No hemos salido de la crisis, pero hacía mucho tiempo que no teníamos fundamentales como estos. Los indicadores adelantados nos dicen que al menos el mes de octubre está siendo mejor que el tercer trimestre, cuando el PIB creció un 0,8%. Se puede alcanzar perfectamente un crecimiento del 3,3% este año, no prevemos una desaceleración. La cuestión es 2016. Si tenemos un Gobierno que aplica una política económica razonable, no revierte las reformas y sigue con la consolidación fiscal, el crecimiento en el próximo año puede ser más fuerte que en 2015.

Esas son previsiones mejores que las oficiales, que son de un crecimiento del 3% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2016.
Creceríamos más. Si se disipa esa incertidumbre por las elecciones generales y siguen acompañando vientos de cola como la caída del precio del petróleo, el cambio del euro y la menor fragmentación de los mercados de crédito, perfectamente se puede crecer por encima de lo que se ha crecido este año.

Eso supone que mejorarían también las previsiones que existen sobre el empleo, ¿no?
Sí, por supuesto.

¿No hay riesgo de descarrilar?
La situación es muy distinta a la de hace cuatro años, pero la economía española sigue siendo vulnerable. En 2016 los sectores público y privado tienen que endeudarse por 400.000 millones de euros, entre vencimientos y nuevas necesidades de financiación. De esa cantidad, más del 40% debe venir de inversores extranjeros. Cualquier merma de la confianza en la economía española se trasladaría con gran velocidad al coste de financiación de España y al crecimiento económico y la creación de empleo. Dependemos muchísimo de que los mercados de capitales no se cierren o no nos endurezcan las condiciones de financiación. Si esa confianza se quiebra, el giro a peor de la economía española puede ser de una intensidad sin precedentes. O seguimos creciendo y haciendo reformas, o España vuelve a la situación económica de 2012.

El PSOE dice que si llega al Gobierno tumbará la reforma laboral.
Sería irracional. La reforma laboral ha sido muy bien valorada por la Comisión Europea, el FMI y la OCDE, y no creo que nadie quiera parar la creación de empleo en España.

¿Qué significa tener que seguir en la senda reformista?
Continuar con la reforma fiscal, liberalizar sectores específicos, mantener la competitividad y la solvencia del sistema bancario, no disparar el déficit público, sino seguir reduciéndolo, continuar bajando la ratio de deuda pública sobre el PIB…

¿Y hay margen para más bajadas de impuestos?
El Gobierno ya lo ha dicho. Sí, a medida que haya más crecimiento económico y mejoren los ingresos. Vamos a mantener la presion fiscal actual en términos de cuánto suponen los ingresos tributarios sobre el PIB. Como el crecimiento económico mejora, vamos a conseguir ingresos extra que se podrán devolver al conjunto de la sociedad en forma de reducción impositiva. Y esto tiene que ser compatible con la reducción del déficit público.

¿Es viable la propuesta de algunos partidos de elevar el gasto social?
En la oposición tú puedes prometer que vas a aumentar el gasto público en 30.000 millones y que además vas a reducir el déficit al 1%. Eso es incompatible, y se explica con la realidad del día a día. Se puede decir en la oposición, pero no se puede hacer desde el Gobierno. Los ciudadanos son mucho más inteligentes de lo que algunos se piensan y saben que hay propuestas que no son realizables.

¿No cree que se está creando mucho empleo precario?
La economía española lo que tiene que hacer es crear empleo, y hemos pasado de destruir 600.000 puestos de trabajo a crear 600.000 en un año. Los datos indican que el empleo a tiempo completo ha aumentado respecto al empleo a tiempo parcial, y además la tasa de temporalidad se ha ido reduciendo respecto a la que teníamos al inicio de la crisis. La generación de empleo está sujeta a etapas, y hay una primera en la que lo importante es crearlo. Ahora, en línea con la mejora de la competitividad y la productividad, los salarios se pueden ir ajustando, teniendo en cuenta, eso sí, que estamos en una situación de inflación negativa.

¿Ha llegado entonces el momento de subir los salarios?
El gran ajuste de la economía española se produjo en 2012, y lo que hay que hacer a partir de ahora es de una naturaleza completamente distinta. No se pueden hacer locuras, evidentemente, pero la economía está en una situación muy diferente. Y eso se tendrá en cuenta en sectores y empresas que son competitivos y crecen en productividad. Ya estamos casi al mismo nivel de competitividad que cuando entramos en el euro, y por tanto el esfuerzo para las empresas ya no es el mismo. Ahora se trata fundamentalmente de mantener esa mejora de la competitividad.

¿Se cumplirá el objetivo de déficit?
Sí, se puede conseguir perfectamente. La recaudación está creciendo casi al 5% y tenemos ahorros de intereses de la deuda próximos a 3.000 millones y de 4.000 millones en prestaciones por desempleo, lo que compensará el desvío al alza en las autonomías y la Seguridad Social. Además, las corporaciones locales se van a comportar mejor de lo presupuestado.

¿La batalla de la economía española es entonces ahora la deuda pública, que roza ya el 100% del PIB?
Hay que ver cuál es la tasa de crecimiento de esa deuda, y a partir de 2012 se desacelera. En 2009 crecía a un ritmo del 29,3% y ahora lo hace al 2,8%. La ratio de deuda pública sobre PIB depende del nivel de los tipos de interés, el crecimiento económico y el déficit público. El déficit se ha reducido a menos de la mitad y eso es un alivio, por primera vez el PIB nominal crecerá cerca del 4%, y el coste de financiación medio del Tesoro ha bajado al entorno del 0,8%, nivel extraordinariamente bajo. Por ello esa ratio de endeudamiento va en la dirección correcta, y en 2016 por primera vez desde el inicio de la crisis se va a reducir.

Otro reto es la sostenibilidad de las pensiones y de la hucha de la Seguridad Social, que está tiritando. ¿Qué medidas hay que tomar?
Después de las dos últimas reformas, que retrasaron la edad de jubilación a los 67 años e introdujeron el factor de sostenibilidad, entre otras cosas, a futuro hay que ir estudiando la separación de fuentes. Las pensiones contributivas son las que tienen que estar financiadas con cotizaciones sociales, las no contributivas cada vez más deberían ser financiadas con impuestos.

¿Qué impuestos? ¿Uno nuevo?
No, no, en general por el Estado. Crear uno específico es una locura. Lo que garantiza el sistema de pensiones es el crecimiento económico y la generación de empleo, no la creación de impuestos, que de hecho puede mermar esa mayor actividad y empleo.

El Banco de España ha dicho este año que irremediablemente las pensiones van a ser más bajas en el futuro. ¿Hay que explicar a los ciudadanos que deben completar la pensión pública con ahorro privado?
El sistema de pensiones en España está garantizado siempre que haya crecimiento económico y creación de empleo, ese es el sustento fundamental. La intervención de España en 2012 habría supuesto precisamente lo que dice el gobernador. Por eso, haber evitado el rescate y haber empezado a generar crecimiento económico y creación de empleo nos permite hacer frente al sistema de pensiones con prudencia y con reformas graduales.

¿Hay que dar más margen a Francia para reducir el déficit teniendo en cuenta el gasto que va a hacer en Defensa tras los atentados de París?
Evidentemente, las prioridades después de los atentados de París se han modificado y, obviamente, el gasto en seguridad en Europa va a tener que aumentar. Pero eso no es óbice para seguir con el esfuerzo de reducción del déficit. Los gastos extra de Defensa van a suponer para Francia unos 600 millones de euros, una cantidad no desmesurada y asumible. Es compatible un aumento de ese gasto con la senda de reducción del déficit público.

¿Y qué impacto económico pueden tener esos atentados?
Los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid o los de Londres del 7 de julio de 2005 tuvieron un impacto económico limitado. El motivo es que fueron aislados, y si el atentado de París se queda en un hecho ailsado no hay razones para pensar que puede tener efecto negativo sustancial. Bien diferente es si hay una especie de espiral de atentados, porque eso aumentaría la aversión al riesgo.

Se acaba la legislatura. ¿Dónde está su futuro?
Mi posición está clara. Nadie es imprescindible, y además no creo en la figura del político de la cuna hasta la tumba. He tenido el honor y el privilegio de colaborar con el Gobierno de Rajoy, al que considero el mejor presidente de la democracia de España y el que más difícil lo ha tenido, y yo siempre le he dado mi apoyo y he intentado ser un instrumento útil al respecto. No me he presentado a las listas al Congreso y no voy a ser diputado, pero, evidentemente, he tenido una colaboración con este Gobierno. He hecho aportaciones con humildad, he puesto mi granito de arena y en el aspecto económico la verdad es que no ha salido mal. A futuro ya veremos lo que pasa.

Pero ¿repertiría como ministro si el Partido Popular ganase las elecciones y Mariano Rajoy se lo pidiese?
No lo sé. En estos momentos ni me lo planteo. El presidente ya sabe lo que opino.