El ministro de Economía, Luis de Guindos, asegura que la clave para cumplir con el déficit es que la economía siga creciendo, da por hecho que la Comisión no multará a España y afirma que la nueva financiación autonómica debe partir de la base de que las comunidades autónomas tengan un déficit cero.

La Comisión Europea ha aplazado la decisión final sobre la posible multa a España, de hasta 2.000 millones de euros, por el incumplimiento del objetivo de déficit del 2015. También ha revisado los objetivos para este año y el próximo. ¿Cuál es su valoración?
Bruselas nos ha dado un año extra para el cumplimiento de los objetivos de déficit, en línea planteada por el Gobierno. La senda para el 2016 es muy similar a la nuestra y para el 2017 también nos sitúa por debajo del 3%. Es decir, que en el 2016 prácticamente el objetivo está conseguido con las medidas ya adoptadas y para el 2017 el objetivo es perfectamente alcanzable. España saldrá del brazo correctivo y del procedimiento de déficit excesivo ya que el desequilibrio fiscal se situará por debajo del 3% del PIB.

Lo cual deja para el Gobierno entrante un recortes de gasto de unos 8.000 millones
Lo que ha indicado la Comisión es que esta nueva senda de déficit es compatible con un esfuerzo estructural del 0,25% del PIB este año y del 0,50% el que viene. Lo importante es que España obtiene un año adicional .

Lo que también parece inevitable es la multa….
Sería injusto que a un país como España, que ha hecho un esfuerzo muy importante para reducir el déficit en un contexto difícil, se le sancionara. No ha habido casi ningún otro país que haya logrado una reducción del déficit público como España. Venía de un déficit por encima del 11% en el 2009 y lo vamos a reducir casi a una tercera parte. No es lo mismo que en otros países. Nadie puede cuestionar ese esfuerzo. Y hay otro tema importante. España es, entre los grandes de la zona euro, el país con un crecimiento más sólido. El sentido común se impondrá. Estoy convencido.

¿A usted le parecen creíbles los objetivos de déficit pactados con Bruselas y luego revisados?
Como ha dicho la Comisión, simplemente con el ciclo económico, más las medidas adoptadas –y evitando sustos como el de Catalunya con los 1.300 millones por criterios de Eurostat- conseguiremos reducir el déficit desde el 5% del pasado año hasta el 3,6% o 3,7% en 2016. La credibilidad de los objetivos la da que seamos capaces de seguir creciendo. El verdadero problema sería que España dejara de crecer.

Sobre el nuevo escenario, algunos analistas y la Airef creen que se ha infracalculado el gasto social. ¿Es correcto? ¿Habrá un futuro recorte oculto en sanidad y educación?
No. El gasto social crece. Pero hay un crecimiento del PIB nominal (a precios corrientes) que está próximo al 4%. No hay ningún recorte. Lo que ocurre es que el incremento de estos gastos es ligeramente inferior al crecimiento nominal de la economía. Por eso lo importante, también en este aspecto, es que la economía española siga creciendo.

En los escenarios proyectados, el petróleo estaba a 40 y ahora está cerca de 50. Y un cierto enfriamiento global. ¿Obliga a cambios?
La economía española creció al 0,8% en el primer trimestre. No veo síntoma de desaceleración en el segundo. Esto nos sitúa en el primer semestre con un crecimiento anual por encima del 3% y hace perfectamente alcanzable una tasa en el entorno del 3% para el conjunto del año; es decir, por encima de lo previsto en nuestro Programa de Estabilidad. La incertidumbre política no ha llevado a una desaceleración. Otra cosa es si hubiéramos tenido un gobierno estable, tal vez se podría crecer incluso más.

Durante algunas semanas pareció que el Gobierno había pedido dos años más de margen para corregir el déficit
España siempre pidió uno. Los servicios de la Comisión siempre consideraron que con un año bastaba. Estaba hablado con Moscovici, el comisario europeo de Asuntos Económicos, y el vicepresidente Dombroskis.

De dónde sale entonces la idea de los dos años…
No lo sé. Pero nosotros siempre hemos hablado de un año.

Pero parece que no todos en el Gobierno lo ven igual. ¿El chip electoral no distorsiona un poco? El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo habló de que “se habían pasado cuatro pueblos con la austeridad”. El presidente Mariano Rajoy habla de bajar de nuevo los impuestos…
El presidente ha dicho que su voluntad es bajar los impuestos si se mantiene la recaudación y se cumple con el déficit público. Lo comparto y seguro que lo comparte Bruselas. España tiene que salir del brazo correctivo en doce meses. Cuando se certifique que estamos por debajo del 3%. Y lo de los “cuatro pueblos” de mi colega Margallo se refería a la austeridad de la Comisión, como él mismo aclaró.

Se acaba de conocer el dato de la deuda en términos de PIB. Más del 100%, un mal dato…
Hay factores estacionales. En los primeros meses del año, el Tesoro lleva emitido cerca de la mitad de lo previsto para el año para aprovechar los bajos tipos de interés. Mantenemos el objetivo previsto y en 2016 la ratio de deuda en relación al PIB estará por debajo del año anterior. Seguirá la línea descendente iniciada en 2015, por primera vez desde el comienzo de la crisis. El Tesoro ha aprovechado el actual escenario para emitir a tipos negativos y acaba de hacer una subasta a 50 años por debajo del 3,5%, con una demanda de cerca de 11.000 millones de euros. Esto es ejemplo de la confianza de los mercados.

El viernes José María Aznar decía que había que acelerar el proceso de consolidación fiscal. ¿Qué le parece?
Sólo señalaré que la reducción del déficit durante la penúltima legislatura ha sido más intensa que la que se produjo entre 1996 y 2000. Y añadiré que ese esfuerzo se ha llevado a cabo en condiciones económicas mucho más adversas. Él no se encontró con una crisis bancaria y un deterioro de la competitividad tan importantes como los que tuvo que afrontar este Gobierno.

Usted ha defendido que en la reducción del déficit la clave es encauzar el déficit de las comunidades autónomas….
Es algo que ha dicho la Comisión. Primero, cuando voy al Eurogrupo hablo del conjunto de las administraciones. No puedo utilizar de excusa lo que sucede en una u otra administración. Soy responsable del conjunto. Segundo, en el déficit de las CCAA, uno de los acuerdos fundamentales de la próxima legislatura será un nuevo sistema de financiación autonómica…

¿Cuál es su propuesta sobre el nuevo modelo de financiación?
Tiene que suponer una mejora de la financiación de las comunidades autónomas y simultáneamente que estas asuman que su déficit tiene que ser cero, algo que cada vez es más evidente para las instituciones europeas y los organismos internacionales. Las sorpresas negativas para el déficit público en España fueron en el 2011 y en el 2015. Y derivaron de esa situación de las comunidades, aparte de la Seguridad Social. El nuevo sistema debe ser un quid pro quo. Hemos centralizado las emisiones en el Tesoro español. Y simultáneamente, tiene que haber una corresponsabilidad real.

¿Se plantean aplicar el principio de ordinalidad? No es normal que la solidaridad te empobrezca
Hay muchos principios a tener en cuenta. La solidaridad es buena en todos los territorios, incluso dentro de una propia comunidad autónoma. Tiene que haber en paralelo un incremento de la financiación autonómica. Pero no podemos estar al pairo de sorpresas negativas de las administraciones autonómicas. Lo que ha pasado con los ayuntamientos ha sido un buen ejemplo.

Pero a las comunidades el Gobierno central les imponía un objetivo de déficit mucho más estricto que al propio Estado. Estaban muy limitadas…
Bueno, pero tenemos que ser conscientes que si hay una mejora de la financiación debe haber una contribución del otro lado de la balanza. Sería algo equilibrado. Bien recibido por los socios comunitarios y por los mercados.

Da por hecho que comunidades como Catalunya no podrían volver a emitir deuda. El Tesoro español sería el único autorizado…
No sería necesario si no hay déficit. Únicamente habría que asumir la renovación de los vencimientos por deuda ya emitida, de lo cual ya se ocupa el FLA.

Está también el reparto del déficit entre administraciones. Es el Estado el que lo fija
Sí, pero más allá del reparto, ha habido una desviación muy importante, debido en parte a gastos que se producen una sola vez. Con este nuevo sistema, antes o después, estas discusiones se acabarían. Estará el déficit de la Seguridad Social y el del Gobierno central. Y hay que alcanzar un pacto de lealtad al que se ajusten las comunidades autónomas.

¿El Gobierno ha llegado a elaborar ya documentos?
No. Es una propuesta. Pero, antes o después, esto llegará. Y sería una forma de corresponsabilidad con el gasto. Y las comunidades autónomas sabrían que tienen una limitación clara.

Esa propuesta excluye, en el caso catalán, planteamientos como el pacto fiscal…
La propuesta no excluye nada. Es una propuesta que cambia los parámetros genéricos. Y en este marco global, podrían considerarse circunstancias específicas.

¿Ha hablado de ello con el vicepresident del Govern, Oriol Junqueras?
No, no, es una propuesta personal. Pero el objetivo de déficit cero sería un factor de estabilidad muy concluyente.

En la última crisis, se había planteado al Estado que garantizara a la Generalitat la conversión de créditos de corto a largo plazo por 1.600 millones. Había pendiente un informe de Economía…
El informe favorable del Tesoro está hecho, y supongo que Hacienda lo tramitará. Pero hay que hacer un planteamiento conjunto.

¿Cuál será el futuro de Bankia, ahora en manos del Estado a través del FROB?
Bankia es la entidad española más solvente y se tiene que privatizar. Si se eliminan las incertidumbres políticas, estoy convencido que ello se reflejará en la acción. Nos queda otra más pequeña, BMN. Se ha especulado sobre una eventual fusión, que puede ser razonable. Pero este gobierno no tomará ninguna decisión sobre ello, aunque el FROB tiene la obligación de estudiar todas las opciones. Afortunadamente, el sector bancario español ya no crea incertidumbres. Está afectado por un entorno de bajos tipos de interés, pero esa es una problemática abordable. No existe el riesgo que había hace cuatro o cinco años de colapso del sistema.

Además de Economía, ahora es responsable de Industria tras dimitir José Manuel Soria. ¿Comparte la afirmación de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, de que alguien que ha tenido relación con paraísos fiscales no puede formar parte del Gobierno?
Yo estoy de acuerdo con lo que dijo el presidente del Gobierno sobre José Manuel Soria. Él tomó una decisión muy difícil: dejar toda responsabilidad política cuando llevas veinte años en ello. Además se enfrentó a una situación muy difícil en el sector energético. Hoy, el sistema está equilibrado. El recibo de la luz se ha reducido en un 15%. Desde el punto de vista industrial, las empresas automovilísticas, de enorme competencia, han comprometido 10.000 millones de inversiones en España. Y en el ámbito turístico se han alcanzado récords de visitas. Creo que con el tiempo, Soria será considerado un buen ministro. Y eso es lo importante. Cometió un error de comunicación. Y tomó una decisión. No ha habido muchos responsables políticos implicados en los papeles de Panamá que hayan dimitido.

¿Es partidario de publicar el nombre de los funcionarios públicos o políticos que se acogieron a la amnistía fiscal, la famosa lista de 705 personas enviada por la Agencia Tributaria al Servicio contra el blanqueo?
No soy partidario. Esa lista la anunció el director general de la Agencia Tributaria. Estamos hablando de la amnistía. Las amnistías tienen pros y contras. Las ha habido en Europa y en España, en 2013 y en anteriores ocasiones con gobiernos socialistas. En un momento muy complejo, teníamos que aflorar bases imponibles. Y una de las contrapartidas es la privacidad. A partir de ahí, es la ley la que manda; la ley aprobada por el Parlamento español.

Pese al mensaje del Gobierno de que la recuperación ya está aquí, por alguna razón, la opinión pública no lo comparte. Sobre todo si se compara el punto de partida y el punto de llegada de la economía española durante la legislatura…
La opinión pública es consciente de dónde estábamos y dónde estamos hoy. No hemos recuperado el nivel de renta de antes de la crisis, es verdad. Lo haremos a finales de este año o a principios del que viene. Es muy importante ver la trayectoria de la economía. Dónde estábamos hace cinco años y cuáles eran las tendencias. Y cuáles son ahora. Todo avanza a mejor. También la renta de las familias, que se están incrementando ¿Quedan cosas? Sí, estamos a la mitad del camino. Pero la primera mitad, darle la vuelta y cortar la trayectoria anterior, se ha hecho.

LA VANGUARDIA