S&P señala que los test de estrés de Banco Popular, CaixaBank y Sabadell evidencian “posibles debilidades”

Los test de estrés a la banca se concibieron como un ejercicio para conocer la situación real de cada entidad y, al mismo tiempo, convertirse en una referencia creíble de la situación del sector. Sin embargo, la realidad es que el mercado y los inversores no confían en el ejercicio de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés). Y la mejor prueba de ello son los más de 45.000 millones que en términos de capitalización han perdido los grandes bancos europeos en las dos últimas sesiones, esto es, en las jornadas en las que se ha cotizado el resultado de las pruebas de esfuerzo.

En ese periodo, el índice sectorial bancario de Europa, que es en el que cotizan las mayores entidades del continente, ha caído más de un 5% con desplomes tan abultados como el 15% que se dejan Unicredit, Monte dei Paschi -que incluso tuvo que ser suspendida de cotización durante la jornada del martes- o Eurobank; el 14% de Bank of Ireland; o el 10% de Banco Comercial Português. Pero además, Société Générale, BNP Paribas, BBVA Deutsche Bank, Banco Santander y Barclays, que son algunos de los bancos que más capitalizan, han retrocedido entre un 7% y un 5%.

Los inversores continúan siendo escépticos acerca de la validez de estas pruebas y permanecen muy cautos con el sector financiero en una etapa de tipos bajos, presión de márgenes y mayores exigencias regulatorias y de capital”, exponen los analistas de Bankinter para tratar de explicar las fuertes ventas que están sufriendo los bancos. Por su parte, Daniel Pingarrón, de IG, añade que se está viviendo “un nuevo capítulo de pánico sobre un sector sobrecastigado” tras las presentación de los resultados de los test, y que existe un “estigma sobre el sector bancario europeo, constituido sobre la doble sensación del fortísimo riesgo de solvencia actual y la ausencia de visibilidad en la rentabilidad futura”.

Este último punto se vio ayer confirmado por Commerzbank. El segundo banco alemán, que ya la semana pasada reconoció que su solvencia se ha debilitado, anunció que rebaja sus objetivos anuales ante la incapacidad de completar los que se había marcado ante el efecto de los tipos negativos de interés y la difícil situación en los mercados bursátiles. Este tipo de eventos, que se denominanprofit warning, tienen siempre un impacto muy negativo en Bolsa. Tanto, que la entidad germana se derrumbó ayer más de un 8%, eleva hasta el 11% la caída durante las últimas dos sesiones y vuelve a marcar mínimos históricos

En Italia, a las fuertes pérdidas se la sumaron los rumores de una posible ampliación de capital por parte de Unicredit. En concreto, las necesidades del banco podrían ascender a unos 8.000 millones de euros. De confirmarse, sería la segunda operación de este tipo en el sector bancario italiano después de la anunciada el pasado viernes por Monte dei Paschi tras saber que era la única entidad europea que suspendía los test de estrés. El primer ministro, Matteo Renzi, trató de calmar a los inversores y en una entrevista concedida a la emisora estadounidense CNBC afirmó que, en su opinión, “los bancos italianos están bien”. Sólo reconoció “algunos problemas” en Monte dei Paschi, pero se mostró seguro de que “este banco podría ser un banco muy bueno en el futuro”.

9.500 millones en España

No tan dramática es la situación en España pero, desde luego, sí alcanza el grado de preocupante. El aprobado general no ha evitado que S&P señale que las notas de CaixaBank, Banco Sabadell y Popular dejan no pocas dudas, y precisamente ese último banco es el que encabeza las pérdidas en Bolsa con una caída del 11%. Como ya se ha mencionado, BBVA y Banco Santander también han perdido terreno de manera sensible y sus cotizaciones vuelven a estar cerca de los niveles en los que el Brexit las hundió. Además, Bankia, que obtuvo la mejor calificación en las pruebas de la EBA, y Bankinter, que no tuvo que someterse al examen, no han conseguido mantenerse ajenas a las fuertes ventas y el peso del conjunto del sector se ha reducido en 9.500 millones de euros.

EL MUNDO