Bankia, BBVA, Santander, CaixaBank, Popular y Sabadell obtendrán notas relevantes en el examen de capital del próximo viernes

Los seis bancos examinados por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), Santander, BBVA, Bankia, CaixaBank, Sabadell y Popular, pasarán sin problemas las pruebas de estrés que se conocerán el próximo viernes. Aunque los resultados son secretos, fuentes financieras comentaron que en el escenario económico adverso, BFA-Bankia tendrá el mejor ratio de capital (cercano al 10%), CaixaBank, BBVA, Sabadell y Santander estarán entorno al 8% o 9%, según los casos, y el Popular cerrará la clasificación con una nota cercana al 7%, si bien no se ha tenido en cuenta la ampliación de capital de junio, con lo que podría llegar al 10%. El mínimo está fijado en el 5,5%, aunque no se establece oficialmente un nivel de suspenso.

El sector financiero se enfrenta a otras pruebas de esfuerzo después de las vividas en 2011, 2012, 2014 y 2015, que no serán recordadas por su capacidad de detección de problemas en los bancos.

En esta ocasión, se llevará a cabo sobre una muestra de los 51 bancos más grandes, que incluirán el 70% del sector. Se aplicará sobre grupos consolidados, por lo que se juzgará a BFA-Bankia y a Criteria Caixa Holding (matriz de CaixaBank). Tras las últimas operaciones de capital, por insistencia de los supervisores, los seis grandes bancos superarán la prueba. Sin embargo, este reforzamiento ha provocado otro problema, que es la baja rentabilidad que arrastran, una de las grandes dificultades del sector porque ahuyenta a los inversores.

A diferencia de otras pruebas, esta vez lo hará la EBA, con sede en Londres, y no el Banco Central Europeo (BCE), aunque el examinador dice haber tenido “una estrecha cooperación” con el organismo presidido por Mario Draghi.

Secreto para otros bancos

Para el resto de entidades significativas no cubiertas por las pruebas de la EBA, (Kutxabank, Unicaja, Ibercaja, BMN, Liberbank, Cajamar y Abanca) el BCE realizará en paralelo sus propios test, que serán secretos. Aunque la metodología será similar a la de la EBA, se tendrá en cuenta su menor tamaño y complejidad. Los resultados servirán al BCE para medir las necesidades de capital de esas entidades.

Los exámenes de 2016 no fijarán un umbral único de capital a superar por todas las entidades, sino que cada banco será evaluado de forma independiente. No obstante, en el mercado se apunta que estar por debajo del 5,5% indica debilidad.

El objetivo de la prueba es conocer el nivel de capital que tendrían los bancos en una situación de crisis económica. Así, se aplicarán caídas de la demanda, perturbaciones en los mercados financieros y descenso del producto interior bruto medio de la UE. Sobre un nivel base acordado, se aplican bajadas del 3,1% en 2016; el 6,3% en 2017 y 7,1% en 2018.

El escenario adverso también incluye un declive en los precios de los activos inmobiliarios residenciales y comerciales, así como a los tipos de cambio en Europa. El crecimiento acumulado del PIB en las economías avanzadas, incluyendo Japón y Estados Unidos, será de entre 2,5% y 4,6% inferior a las previsiones para 2018. Entre las principales economías emergentes, Brasil, Rusia y Turquía, se aplicará una caída del PIB de entre el 4,5% y el 9,7% por lo proyectado para 2018. Esta circunstancia afectará especialmente al Santander, por Brasil, y al BBVA, por Turquía. Entre las principales novedades están la evaluación de los riesgos de conducta (que dan lugar a multas y sanciones) o el de créditos en divisas, por el riesgo de cambio.

También se examinará la subida de las primas de riesgo, la baja liquidez, la debilidad de las perspectivas de rentabilidad para los bancos y aseguradoras; tensión en la sostenibilidad de la deuda pública y privada, el efecto de un rápido crecimiento de la banca en la sombra, etc.

En 2014, los bancos necesitaron tener más de un 8% de capital principal de primer nivel en el escenario base y más de un 5,5% en el escenario adverso (suponiendo un fuerte deterioro económico). Eso provocó que 25 entidades financieras suspendiesen las pruebas.

La EBA ha puesto en marcha un proceso de control interno mejorado y asegurará que todos los datos han sido firmados por las instituciones antes de su publicación. Esta institución, presidida por Andrea Enria, quiere evitar lo ocurrido en noviembre de 2015, cuando la EBA cometió un mayúsculo error en las cifras de capital de la banca española, a la que colocó en el peor lugar de Europa. Tras subsanar el error, el sector quedó por delante de la banca portuguesa y al mismo nivel de capital que los irlandeses. Esta vez no se esperan sorpresas. Otra cosa es que se detecten los verdaderos problemas del sector.

EL PAÍS