Gabriel Trindade
EXPANSIÓN
La secesión de Cataluña podría suponer un deterioro de las relaciones comerciales con España, su principal mercado, y con el mercado único europeo

Las exportaciones catalanas juegan un papel clave en la recuperación económica de Cataluña y de España. La internacionalización de las empresas han compensado la recesión del mercado nacional. Las firmas son ahora más equilibradas y menos dependientes del mercado interior. Las elecciones del 27-S, donde se plantea una eventual independencia para Cataluña, entrañan riesgos para su evolución y, como consecuencia, para la consolidación de la reactivación económica.

El papel exportador de Cataluña en España es clave. El peso de las exportaciones catalanas en los seis primeros meses del año sobre el total de las españolas es de un 25,5%, unos 31.899 millones. Se trata de la comunidad autónoma con mayor presencia comercial en el extranjero, por delante de Madrid (11,5%, unos 14.389 millones o la Comunidad Valenciana (11,3%, unos 14.139 millones), según datos del Ministerio de Economía.

De la misma forma, el mercado interior sigue siendo básico para Cataluña, pese a que se ha reducido mucho en los últimos años. Mientras esta comunidad autónoma exportaba en el 2000 el 57% de los bienes en España y el 43 % en el resto del mundo, en 2014 cambiaron las tornas: el 39% de los bienes catalanes se venden al resto de España y el otro 61% en el mundo.

Además del mercado español, los países de la Unión Europea (UE) son los principales destinos de las exportaciones catalanas. El 65,3% de los productos que Cataluña vendió en el primer semestre fuera de España, unos 20.822 millones, recaló en alguno de los países de la UE. Los principales, Francia (15,3% del total) y Alemania (11,1% del total).

A grandes trazos, una eventual independencia antoja dos grandes problemas para las exportaciones, uno para cada uno de sus mercados. El primero, un deterioro de las relaciones comerciales con España. El segundo tiene que ver con la posibilidad de que Cataluña quede fuera de la Unión Europea y deba sufrir la aplicación de aranceles a sus mercancías para continuar vendiéndolas en el mercado único europeo.

«Las exportaciones catalanas dependen totalmente del mercado español», explica el catedrático de la Universitat Autónoma de Barcelona Clemente Polo. El experto pone un ejemplo para clarificar la situación: el mercado francés, el primero internacional, representa el 20% de las exportaciones a España. Las empresas catalanas se resentirían si se deteriorasen las relaciones con sus principales clientes.

Lo mismo pasaría con la UE, ya que el economista da por hecho la expulsión de Cataluña -y los consiguientes aranceles al quedar el país apeado del mercado único europeo- si se produce una secesión. «Los tratados de la UE reconocen el derecho a defender la integridad territorial y así lo han expresado sus líderes», dice Polo. En su opinión, los estados miembros no están dispuestos a hacer una excepción con Cataluña: si las regiones más ricas de Europa ven un precedente, muchas podrían plantearse seguir el mismo camino.

El catedrático señala que las exportaciones se resentirían incluso si la separación con España se produjera en términos amistosos. «La evidencia histórica que tenemos de procesos de desintegración en Europa con los casos de Checoslovaquia y Yugoslavia demuestran que, incluso cuando la separación ha sido pactada, se ha producido una caída brutal de los flujos comerciales de estos países», afirma.

Escenario alternativo

No todos los escenarios planteados tras una eventual independencia son tan catastróficos. Por ejemplo, los economistas Modest Guinjoan y Xavier Cuadras defienden que los riesgos de la independencia se han reducido fruto de la internacionalización de la empresa catalana. Los expertos señalan en un informe que la tasa de apertura económica -indicador que pone en relación su comercio exterior con actividad económica global- se sitúa en el 116%, por encima de países como Francia, Alemania o la propia España. Los expertos señalaron hace unos meses en una rueda de prensa que la crisis ha hecho que muchas empresas buscarán alternativas en el mercado internacional. «La economía catalana es cada vez menos vulnerable a una hipotética reducción de los intercambios comerciales con España», dice el estudio.

Pero la explicación de la crisis no es del todo exacta. «El principal causante de la internacionalización de las empresas es la globalización», explica Roger Romagosa, economista del observatorio de la patronal catalanaPimec. «La recesión económica no ha tenido influencia en la consolidación de este cambio. El fenómeno es anterior», concluye el experto.