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El sector intenta seguir creciendo con producción propia y atrayendo rodajes

Uno de los generadores del actual cine andaluz fue Cinexin, que surgió, recuerda Álex Catalán, «porque se estaban haciendo pequeñas cosas con ayudas de la Junta y se cortaron». El éxito de «Solas», de Benito Zambrano, y los primeros pasos de la generación de Alberto Rodríguez y Santi Amodeo llevaron a la administración a replantearse l as cosas. « La Junta reaccionó pronto cuando vio Solas y El factor Pilgrim. Metió dinero, no mucho, pero tienen un buen equipo audiovisual que ha hecho leyes para que puedas conseguir financiación de Europa», señala Amodeo.

La falta de músculo financiero de las productoras andaluzas, con excepción de Green Moon de Antonio Banderas, hace necesaria esas ayudas para afrontar proyectos, que se compatibiliza con asociarse con productoras más grandes, señala Amodeo. «Sin ayudas de la Junta no se hubiera desarrollado el cine andaluz, pero hay que dar unos pasos más», explica Alfonso Sánchez, con el objetivo de que el dinero generado revierta en la comunidad.

Amodeo recuerda que los 300.000 euros en ayudas que l ogró para « Quién mató a Bambi » ( 2013), « se pueden multiplicar y generar una inversión de 2,2 millones y se gasta todo aquí». «Por cada euro invertido el sector independiente andaluz genera cinco», explica Gervasio Iglesias.

Otra demanda es la Ley andaluza del cine, que ya tiene borrador, pero cuyo horizonte de aprobación se complica con el adelanto electoral en la Junta. «La Ley debe salir adelante, pase lo que pase en las elecciones. El borrador está consensuado con todo el sector y es bastante bueno», añade.

Otra reclamación es lograr un mayor apoyo de Canal Sur para difundir la producción andaluza en su parrilla y apoyar proyectos. «Lo normal sería que una película subvencionada la coprodujera Canal Sur», afirma Amodeo. Sánchez también se lamenta: « El mundo es suyo debería estar rodada hace dos años y Canal Sur debería estar llamándome todo el día interesándose por ella».

Otras demandas, estas al Gobierno, pasan por reducir el actual porcentaje del 21% de IVA que pagan los productos culturales, incluido el cine, y una desgravación fiscal a los rodajes, cuyo tope está en España sobre el 20%, lejos del hasta el 40% que hay en Francia, Italia y Alemania.

Producciones extranjeras

Estas desgravaciones facilitarían la atracción de producciones foráneas a Andalucía, que cuenta ya con técnicos audiovisuales de primer nivel. «Están Madrid, Barcelona y Sevilla. Hay equipos e infraestructra», afirma Amodeo. Iglesias añade que «eso es lo que ha pasado en el rodaje de Juego de Tronos o Exodous. Donde no hay técnicos locales no salen los números, pero aquí, que tienen un gran nivel técnico, sí salen. Además, tenemos zonas naturales bien comunicadas, horas de sol, buen tiempo y buenos hoteles. Eso nos hace competitivos. Antes era imposible».

Sánchez no es tan optimista mientras no se articulen más medidas: «Los Goya tienen una tasa muy alta de temática y producción andaluza. Eso está muy bien, pero que eso repercuta en la economía real de la región lo pongo bastante en duda».

Catalán valora el camino andado, pero advierte que hay que seguir avanzando. «Se ha creado lo más difícil, un embrión delicado donde antes no había nada. Pero ese embrión, si no se alimenta, se puede desmoronar como pasó con el cine vasco, que se vino abajo en cinco años. Si no hay volumen de trabajo, emigras».

«Se han establecido unas bases y se ha respondido al apoyo. El sector ha ido creciendo de forma proporcional al éxito. Para que la aventura continúe se debe seguir invirtiendo», concluye Alberto Rodríguez.

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