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Una mesa redonda con representantes públicos y empresarios alerta sobre la insostenibilidad del sistema público y la necesidad del ahorro a largo plazo

Los planes de pensiones privados son ya una necesidad tangible frente a un sistema de pensiones públicos que, según evidencian a diario los datos económicos, será insostenible en un futuro no muy lejano. Contar con un plan de pensiones que sirva de complemento a la seguridad social es la manera más segura y fiable de garantizar una renta digna después de la vida laboral. Es la principal conclusión de un acto organizado por santalucía Seguros, celebrado en el Hotel Hospes Las Casas del Rey de Baeza. Los participantes incidieron en la obligación, tanto por parte de los poderes públicos como de las empresas privadas, de educar a la población española, poco proclive al ahorro, de la necesidad de tener planes de ahorro a l argo plazo, como pueden ser los planes de pensiones.

En la mesa redonda participaron José Antonio de Paz, subdirector general de Planes y Fondos de Pensiones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones del Ministerio de Economía y Competitividad; José Manuel Cansino, profesor de Hacienda Pública de la Universidad de Sevilla; Martín Huete, socio director de True marketing; Enrique Jiménez, director del Máster Universitario en Finanzas y Banca de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla; José Manuel Jiménez, subdirector general de Inversiones de santalucía Seguros; Jaime Sol Espinosa de los Monteros, socio responsable del área de Compensación y Pensiones de KPMG en España, y Sergio Real, director técnico de santalucía Seguros. El acto estuvo moderado por Manuel Capelo, director adjunto de ABC de Sevilla.

José Antonio de Paz, como representante de la Administración pública, reafirmó en el debate que el ahorro es un factor muy importante en un sistema que «cada vez tiene más pensionistas» y cuyo número de cotizantes ha disminuido. Según datos aportados por José Manuel Cansino, cada 1,9% trabajadores ocupados tiene a su cargo un pensionista. En total, en España hay 5,6 millones de jubilados y la pensión media es de 1.016 euros.

Jaime Sol Espinosa de los Monteros resaltó que el problema de España es que ha vivido durante muchos años «una situación poco favorable al ahorro » , un factor que se suma al a cultura latina que, según todos los participantes en el acto, es el principal obstáculo para que los planes de pensiones ganen cuota de mercado. «La sociedad se piensa que las pensiones públicas pueden financiarse como si fuese un maná caído del cielo», aseveró Sergio Real. Una situación que, según varios de los ponentes, puede cam-

biar cuando se empiece a aplicar el factor de sostenibilidad, en el año 2019. Se trata de un mecanismo de ajuste automático de las pensiones que, según se rumorea, supondrá una rebaja de un 20% en la pensión mínima.

Por otro lado, José Manuel Jiménez afirmó que vivimos una sociedad «que prima otras necesidades por encima del ahorro». «Falta de educación financiera», coinciden todos los ponentes, que reclamaron que poderes públicos y empresas se tomen como una obligación proporcionar asesoramiento y formación a la población.

«Las administraciones y los partidos políticos no están diciendo la verdad, no están contando que el sistema es inviable » , asegura Martín Huete. Por su parte, Sergio Real insistió en la idea de «hacer un pacto de estado, ser transparentes y orientar a la población, porque el riesgo de insostenibilidad es muy alto».

El debate trató también las posibles medidas a tener en cuenta para elevar la inversión en los fondos privados de pensiones. Del lado de las empresas, todos coincidieron en que es necesaria más transparencia, ofrecer un asesoramiento cercano e incluso explorar productos de tipo ‘ low cost’ que puedan llegar al público mileurista, con poca cuota para el ahorro. «Hay que trabajar en un modelo que vincule renta vitalicia con legado». Es decir, en vez de dejarle una casa a tu hijo, «tener la capacidad de dejarle una renta mínima», dijo José Manuel Cansino.

Entre los participantes primaba la opinión de que la reciente reforma del Gobierno, que abarata las comisiones de los planes de pensiones y fija máximos para los gastos de gestión, es un paso positivo pero que queda mucho por hacer. «Mejora la rentabilidad a largo plazo y transmite el mensaje de que hay que fomentar el ahorro a largo plazo, pero sí es cierto que si se compara con otros países se ve que todavía queda mucho margen», afirmó Jaime Sol Espinosa de los Monteros. Otras medidas, como la posibilidad de un nuevo supuesto de liquidez a los diez años, también cuentan con el beneplácito de la industria. «Hay que introducir elementos que animen a la gente a tomar la decisión de ahorrar de cara a la jubilación», insistió José Manuel Jiménez. Los representantes del sector empresarial pidieron a las administraciones que establezcan un beneficio fiscal, más acentuado que el actual, que favorezca a los planes de ahorro a largo plazo.

Negociación colectiva

Otro de los puntos que se trataron, y que José Antonio de Paz calificó como clave para el futuro de este tipo de planes de ahorro, es la negociación colectiva entre empresas y trabajadores. La posibilidad de un plan de pensiones de empleo en el que el trabajador esté contento y la empresa tenga la posibilidad de obtener beneficios fiscales, «da fiabilidad al sector de los planes de pensiones». Respecto a esto, varios de los ponentes pidieron una mayor regulación administrativa para impulsar este nuevo escenario y no dejarlo solo en manos de empresas y empleados.

De otra parte, se habló de la necesidad de crear valor para que el producto sea cada vez más atractivo. Para conseguirlo, una consigna clara: rentabilidad. «Se crea valor con la excelencia en la gestión», afirmó José Manuel Jiménez, una teoría que respaldaron todos los participantes. «Hay que proporcionar una gestión exitosa, unos gastos reducidos» y «fijarse en la seguridad de los gestores», afirmaron Sergio Real y Enrique Jiménez.

Por su parte, José Antonio de Paz destacó la necesidad de asesoramiento cercano y buenos profesionales; y respondió al planteamiento que proponía ligar comisiones a la rentabilidad, calificándolo como «difícil de aplicar». No obstante, se mostraba de acuerdo con la posibilidad esgrimida por los representantes empresariales de liberalizar el sector de los planes de pensiones. «La idea de que cualquier banco pueda comprar cualquier plan de pensiones e introducir más competencia, como las compañías de seguros, podría ser el futuro», esgrimió.

El modelo de autogestión también tuvo su hueco en la mesa redonda. La posibilidad de que cada inversor se diseñe su propio plan de ahorro con unas comisiones adaptadas a la rentabilidad, tendría muchas ventajas, pero también dos grandes inconvenientes: la necesidad de una buena cultura financiera para poder llegar a este escenario, y la dificultad para adaptar a la práctica ese sistema de comisiones.

Precisamente respecto a las comisiones, José Manuel Cansino se preguntó si de verdad es necesario seguir regulando sobre comisiones, ya que hay países que no lo hacen.

Por último, también hubo tiempo para tratar otro instrumento financiero que supone una tercera parte de los fondos de pensiones individuales existentes en España: los fondos garantizados. Este tipo de producto, que garantiza una cantidad a devolver en un plazo determinado, no parecía contar con muchos defensores, ya que su posibilidad de rentabilidad era muy baja, aunque Sergio Real puntualizó que hay perfiles de clientes a los que sí puede ser recomendado.

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