El sector recorta costes y explota fuentes alternativas de ingresos para afrontar ese panorama de debilidad de la actividad

La banca española se ha puesto en el peor escenario posible para su actividad: un tiempo prolongado de tipos de interés cero. Según fuentes del sector consultadas por ABC, prácticamente todas las entidades del país contemplan ya en sus planes de negocio que el precio del dinero continuará en el 0% al menos hasta 2018, y algunos elevan ese periodo a 2020 e incluso 2021.

El nivel de tipos condiciona por completo los resultados de una entidad, cuyos ingresos básicos proceden del interés que cobra por prestar dinero menos lo que paga por los depósitos. «Si elaboramos los presupuestos con los tipos en el 1%, por ejemplo, y siguen en el cero, eso nos descuadra las cuentas para el resto del ejercicio desde el principio», explican desde un banco que ha planificado su negocio con cinco años más con los tipos al 0%.

El BCE ha dado pistas al sector de que el precio del dinero seguirá bajo durante años. Una, su previsión para el Euribor a tres meses, muy ligado al precio del dinero y que seguiría en el -0,3% en 2018. Otra, el precio al que les financia a través de sus subastas extraordinarias de liquidez (TLTRO 2). En la última, el pasado junio, concedió 6.700 millones a los bancos de la Eurozona al 0%. Ese préstamo lo tienen que devolver en 2020. «No tendría sentido que nos financiase gratis si supiese que en 2020 los tipos van a estar muy por encima», indican desde otro banco. Además, la Reserva Federal de EE.UU. ha aminorada el ritmo al que planeaba seguir subiendo sus tipos de interés. Es más, el banco de inversión Morgan Stanley descartaba esta misma semana una nueva subida al menos hasta 2018.

Otro signo que los grupos financieros han tenido en cuenta en sus pronósticos son los tipos implícitos en el mercado interbancario para los próximos años.Como explicó recientemente en ABC el experto financiero y ex directivo bancario Carmelo Tajadura, los tipos «forward» del EONIA, esto es, el nivel de tipos a un día descontado en ese mercado para los próximos años caerá hasta casi el -0,5% en 2018 y alcanzará el 0% en 2021.

Un tercer síntoma es que algunas entidades, a raíz de las reclamaciones de clientes por las cláusulas suelo, están ofreciendo a esos usuarios cambiar el tipo variable de su hipoteca por uno fijo en torno al 1,7%, nivel muy bajo para un préstamo de estas condiciones y teniendo en cuenta que, a futuro, los tipos ya solo deberían subir.

«La política monetaria expansiva ha llevado a tipos negativos, algo que a los bancos nos está matando», advirtió en mayo el presidente de BBVA, Francisco González. «Los márgenes no están preparados para convivir con un periodo de tipos de interés muy bajos durante mucho tiempo», dijo en marzo la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa.

La actual política monetaria ha reducido drásticamente el precio del crédito y por tanto la principal vía de facturación de la banca comercial. La primera reacción del sector fue reducir la remuneración de los depósitos, pero el coste del pasivo ya está en mínimos —las entidades descartan cobrar a un particular por guardarle su dinero—, de forma que el margen entre ingresos y gastos se ha estrechado notablemente.

Por eso el sector ha retomado el ajuste de red para reducir sus costes de explotación y así tratar de mejorar ese margen del negocio. Eso, junto con la digitalización del negocio, es lo que explica que entidades como el Santander, Unicaja y Liberbank hayan anunciado ya planes de reducción de la capacidad instalada —oficinas y plantilla— y de mejora de la eficiencia.

Ahora bien, esas medidas de reestructuración son costosas al principio —los bancos tratan de compensarlas con plusvalías por la venta de activos no estratégicos y resultados de operaciones financieras— y tardarán en torno a un par de años, hasta 2018, en tener efectos positivos en las cuentas.

En ese escenario los bancos están también tratando de explotar actividades con márgenes de intermediación muy superiores, como la financiación al consumo, y de reforzar o abrir líneas de negocio como la venta de fondos de inversión, menos dependientes del precio oficial del dinero, que se ha convertido en un quebradero de cabeza para el sector bancario.

ABC