Denuncian “la pasividad y la autocomplacencia” de la cúpula

Los mismos inspectores del Banco de España que alertaron sin éxito en 2006 de una burbuja inmobiliaria que desataría una crisis bancaria en el país, vuelven a alzar la voz. Ahora han estallado por el deterioro en las inspecciones de la banca y el peligro de que «los errores del pasado puedan volver a repetirse».

La Asociación de Inspectores del Banco de España (Aibe), que representa al 90% de la inspección del órgano supervisor, ve peligro de una nueva crisis bancaria en España por «la pasividad y autocomplacencia» de sus superiores y unos medios «claramente deficientes» para vigilar a los bancos.

«Consideramos que las autoridades españolas, en especial el Banco de España, deberían abandonar la pasividad y autocomplacencia que han venido mostrando desde la entrada en vigor del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), situación que contrasta con la actuación de autoridades supervisoras de otros países del área del euro», critica en un documento de la junta directiva de la asociación, al que ha tenido acceso EL MUNDO.

Desde noviembre de 2014, el Banco de España no es el máximo responsable de la supervisión desde que la Unión Europea creó el llamado MUS, aunque éste se apoya en los supervisores nacionales. El resultado es de descontrol, a su juicio. «No consideramos que el enfoque de supervisión prudencial que se está aplicando, constituya una respuesta adecuada y suficiente a los errores y deficiencias cometidos en el pasado, cuyos efectos devastadores son conocidos por todos, por lo que no cabe descartar que, si no se adoptan los cambios necesarios, éstos puedan volver a repetirse», alertan. En su opinión, el Banco de España «debería seguir una estrategia clara para que, dentro de los límites que permite el reglamento europeo, pueda salvaguardar nuestro modelo supervisor, al menos en las inspecciones que se lleven a cabo a las entidades españolas».

Sin embargo, «transcurrido ya algo más de un año desde la puesta en funcionamiento del MUS, la Aibe cree que resulta necesario hacer una profunda reflexión sobre la forma en la que se ha diseñado la estructura y puesta en funcionamiento del organismo europeo ya que, a nuestro juicio, presenta importantes deficiencias que pueden comprometer la eficacia de la labor supervisora».

Este error puede volver a costar dinero público, según advierten. «Nos encontramos en un escenario en el que nuestras autoridades han cedido una parte muy relevante de nuestra soberanía nacional, como es la supervisión bancaria de las entidades más significativas, mientras que, tal y como se ha configurado el funcionamiento del mecanismo único de resolución, es muy posible que los ciudadanos españoles tuvieran que seguir asumiendo al menos una parte del coste de una hipotética crisis bancaria como la que recientemente hemos padecido».

¿Por qué ese nuevo peligro? Por un lado, en los equipos empotrados en los bancos «el foco supervisor está centrado en reforzar la posición de capital y las medidas de resolución para afrontar una eventual crisis de las entidades. Siendo estos aspectos importantes, nuestra experiencia supervisora nos muestra que soninsuficientes». A su juicio, se descuidan «la pronta identificación de los problemas en las entidades, como el análisis detallado de las carteras de activos o la realización de procesos de conciliación y verificación de la integridad y fiabilidad de la información contable proporcionada por las entidades».

Las inspecciones específicas en las sedes de los bancos tampoco funcionan. «La dotación de medios proporcionada por el Banco de España resulta claramente insuficiente, carencia que no afecta a otros países en los que existen numerosos medios asignados para la realización de las inspecciones on site».

En el documento lanzan un misil al gobernador Luis María Linde por «repetir» errores de la época de Miguel Ángel Fernández Ordóñez al limitar los medios inspectores.

Por su parte, la cúpula del Banco de España ha negado hasta ahora tales deficiencias y ha reclamado a los inspectores «desarrollar relaciones a través de los procedimientos internos establecidos, de acuerdo con los principios de colaboración y lealtad».

EL MUNDO