Editorial
EXPANSIÓN

Dos figuras señeras del empresariado catalán dieron ayer un paso al frente al advertir en público de las consecuencias nefastas para la economía de Cataluña de una secesión como la que proponen el presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, y sus socios de aventura independentista, agrupados en la candidatura Junts pel Sí. La exhortación conjunta de Juan Rosell, presidente de la patronal CEOE, y José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, es la más contundente de las realizadas hasta el momento, al expresar sin medias tintas las repercusiones que tendría una hipotética declaración unilateral de independencia: salida del euro y de la UE, problemas para financiarse en los mercados de deuda y pérdida de acceso a la liquidez del BCE, reimplantación de las aduanas a las exportaciones catalanas, caída de la inversión extranjera, menos empleo y peores condiciones de vida, entre otras. Un diagnóstico severo, pero realista, que contrasta vivamente con las promesas edulcoradas de una nueva Arcadia independiente y próspera que ayer volvió a repetir Mas en un acto de campaña de la candidatura secesionista, en el que incluso llegó a afirmar que la escisión de Cataluña del resto de España “beneficiaría a ambas partes”.

La admonición de Rosell y Bonet supone un acertado contrapunto a las declaraciones públicas de otros empresarios catalanes que han respaldado las tesis de los independentistas, y debería mover al resto del empresariado de esta región a significarse para evitar una ruptura que sería dramática para sus compañías, para sus trabajadores y para sus clientes. El 43% de las ventas de las empresas catalanas (44.000 millones de euros al año) se destinan a otras comunidades autónomas. Por ello, no caben medias tintas ni declaraciones ambiguas sobre una cuestión tan decisiva para el futuro de Cataluña y del resto de España, sobre todo después de que Mas haya expresado su disposición a declarar unilateralmente la independencia si se lo permite la aritmética parlamentaria tras las elecciones autonómicas del próximo día 27 aunque las candidaturas independentistas –Junts pel Sí y CUP– no alcancen el 50% de los votos y de que líderes de la UE como la canciller alemana, Angela Merkel, o el premier británico, David Cameron, hayan corroborado que una Cataluña independiente quedaría automáticamente fuera del euro y de la UE. Un escenario que llevó la semana pasada a la patronal catalana, Foment del Treball, que hasta ese momento había respaldado las propuestas económicas de CiU, a romper públicamente con la deriva de Mas y mostrar su “máxima preocupación” por el impacto negativo que la secesión tendría para la actividad empresarial y la recuperación económica en Cataluña.