Pilar Álvarez
EL PAÍS
La prueba de acceso a la universidad se elimina en 2017. La ley permite pruebas en cada campus, pero los rectores planean organizarlas por autonomías o por titulaciones

“¿Qué es una catáfora?”, preguntaban hace unos días en Selectividad a los estudiantes de Cataluña. Más de uno aseguró haberse quedado en blanco en una prueba que tienes los días contados pero que deja una laguna sobre el sistema futuro de ingreso en la universidad. La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, la LOMCE, prevé suprimirla dentro de dos cursos y sustituirla por una reválida al final del bachillerato. Los estudiantes deberán aprobar ese examen para seguir estudiando pero habrá más requisitos que los campus empiezan a diseñar.

La LOMCE permite a las universidades establecer pruebas individuales. ¿Qué pasa si a un alumno le interesan varios campus? ¿Tendrá que ir uno por uno a examinarse? ¿Y qué hará el que quiera subir nota para acceder a una ingeniería, por ejemplo? Los rectores buscan fórmulas que no obliguen al alumno, necesariamente, a deambular campus tras campus, examen tras examen.

Hay comunidades autónomas que han previsto que todas sus universidades convoquen la misma prueba; otras —las que solo tienen un campus público, como la Universidad de Zaragoza, en Aragón— que ven con buenos ojos un examen general coordinado por instituciones superiores, como la conferencia de rectores (CRUE) o la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). En titulaciones con mucha demanda, como Medicina, persiguen una prueba específica conjunta para todas las facultades de esta disciplina en España.

Los tres campus públicos de Galicia (Santiago de Compostela, Vigo y Coruña) están ya elaborando una prueba conjunta posterior a la reválida, según un portavoz de la Universidad de Santiago. La Generalitat de Cataluña también estudia esa fórmula. “No queremos perjudicar al alumno y obligarle a examinarse en diferentes universidades públicas para intentar acceder a una misma titulación”, señala Gaspar Rosell, vicerrector de Política Académica de la Universidad de Barcelona.

Una prueba regional

El futuro académico de los alumnos está también pendiente del panorama político. Los campus públicos catalanes aguardan al resultado de sus elecciones autonómicas del 27 de septiembre y en Andalucía quieren reunirse cuanto antes ahora que la presidenta regional ya ha tomado posesión. “Es una cuestión urgente para que el año próximo los alumnos sepan a qué atenerse”, señala el rector de la Universidad de Sevilla, Antonio Ramírez de Arellano. “Los que entran el curso que viene a 1º de bachillerato no lo saben y eso es gravísimo. Mi hijo está en esa situación”, añade.

En Andalucía, además, se riLos alumnos de Andalucía empezaron ayer Selectividad con dos textos literarios, de Ramón María del ValleInclán y del periodista Manuel Vicent, y dos filosóficos, de Karl Marx y de Friedrich Nietzsche. En Castilla y León también afrontan las pruebas esta semana.

Otras 12 comunidades hicieron el examen entre el 8 y el 12 de junio. Las primeras regiones que convocaron la prueba de acceso fueron Asturias, Navarra y La Rioja.

gen por una ley autonómica de universidades que les obliga a funcionar como un distrito único. Para que las pruebas de una comunidad sean válidas en otra habrá que cerrar convenios como los que ahora mismo reconocen las distintas pruebas de Selectividad, que no son idénticas de una región a otra.

Muchos alumnos se presentan a pruebas específicas para subir nota y asegurarse una plaza en las carreras más demandadas, como Medicina. Suelen preinscribirse en más de una facultad. ¿Qué pasará con ellos?

Se implantará en 2017 de forma experimental, servirá como prueba de acceso a la universidad pero ese primer año no será necesario aprobarla para obtener el título. El examen evaluará competencias en Lengua, Matemáticas, Ciencia y Tecnología, otras competencias sociales y cívicas, espíritu emprendedor o “conciencia y expresiones culturales”, según el borrador de real decreto que regula estas futuras evaluaciones.

Los campus recelan de su carácter homogéneo. “Al celebrarse en cada centro, y no en las universidades como ahora, plantea una complejidad enorme para su elaboración”, reflexiona Manuel López, presidente de los rectores españoles.

“Nos gustaría hacer una prueba común, pero hay dificultades”, explica el presidente de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Medicina, Ricardo Rigual. Entre otros inconvenientes, desconocen cuántas personas aspiran a estudiar su especialidad porque un mismo estudiante se presenta en varios centros. “Preferimos un examen objetivo y no una entrevista que no garantiza la homogeneidad”, añade Rigual, que duda que les dé tiempo a cerrar un acuerdo para 2017 y prevé que ese año se regirán por la reválida del bachillerato.

La conferencia de rectores firmó un convenio con la UNED en mayo para regular la entrada de extranjeros no comunitarios a las universidades; desde el curso pasado no es obligatorio que se examinen de Selectividad y los europeos asumen las pruebas de sus propios países.

El convenio permite a la UNED validar los títulos de los alumnos extranjeros en una veintena de universidades interesadas en el proceso. Y contempla la opción de “pruebas específicas de evaluación o competencias”, lo que abre la puerta a diseñar un examen conjunto cuando la Selectividad deje de existir. El rector de la UNED, Alejandro Tiana, admite que es una solución posible para comunidades autónomas con una sola universidad aunque la conversación con el resto de universidades “está aún por concretar”.

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