Este cálculo representa la diferencia entre los impuestos que paga cada región, teniendo en cuenta todos los tributos, y lo que el Estado gasta en ella

Las balanzas fiscales publicadas ayer demostraron las aportaciones y gastos de cada región. Los datos aportados corresponden a 2013 y están incluidos en el informe «Sistema de Cuentas Públicas Territorializadas» publicado este martes por el Ministerio de Hacienda y elaborado a partir del método creado por Ángel de la Fuente, Ramón Barberán y Ezequiel Uriel. Estas son las conclusiones que arrojan estos datos.

¿Qué es el déficit fiscal de una comunidad autónoma?

Es la diferencia entre los impuestos que paga, teniendo en cuenta todos los tributos, y lo que el Estado gasta en ella. Si el resultado es negativo hay déficit fiscal que, en otras palabras, es lo que aporta una comunidad a la solidaridad con otras regiones.

¿Es normal que a medida que una región es más rica tenga déficit fiscal mayor?

Por supuesto. Esa es un de las claves. En el caso de Madrid, por ejemplo, que es la región que mayor déficit fiscal tiene, aporta a otras regiones el 9,07% de su PIB, equivalente al saldo neto negativo de 17.591 millones de euros.

¿Por qué hay regiones con renta per capita por debajo de la media con saldo negativo?

Es el caso de Valencia, entre otras. En 2015 tuvo un PIB per cápita de 20.586 euros cuando la media del país se situó en 23.300 euros. Esta región tuvo un saldo fiscal negativo en 2013 de 280 euros por ciudadano valenciano, es decir, que aportó a otras regiones.

¿Qué ocurre en País Vasco y Navarra?

Estas comunidades tienen un régimen fiscal especial por el que recaudan ellas mismas los impuestos y luego pagan al Estado por algunos servicios que les presta. El sistema es tan injusto que, pese a tener una renta per cápita muy superior a la media, cada vasco, por ejemplo, recibió 971 euros de la solidaridad de otras regiones. En el caso de los navarros aportaron 273 euros al resto de regiones.

¿Por qué protesta Cataluña históricamente?

Porque quiere que se aplique el principio de ordinalidad, es decir, que sus recursos para servicios públicos no sean inferiores al de otra autonomía más pobre una vez realizado el reparto de fondos por parte del Estado. Además la mayoría de los líderes políticos catalanes han asegurado siempre que Cataluña paga más de lo que recibe del Estado.

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