Daniel Viaña y César Urrutia
EL MUNDO
Santander, CaixaBank y BBVA son las entidades que más millones han perdido

Al inicio de 2015, año en el que muchos inversores y analistas afirmaban que la banca tendría un magnífico comportamiento, los ocho bancos españoles que cotizan en Bolsa presentaban una capitalización conjunta de 201.028 millones de euros. Al cierre de la media sesión que se celebró el pasado 24 de diciembre, y después de que este sector haya sido el principal responsable de la negativa evolución del Ibex 35 durante los últimos meses, la cifra apenas llega a los 166.889 millones.

El resultado, por tanto, es que el valor de los bancos ha caído en 2015 en 34.139 millones. Esta cantidad sería, por ejemplo, la tercera mayor partida de los Presupuestos Generales del Estado, es similar a la suma de lo que el Estado destina a Desempleo, Agricultura y Pesca, e Infraestructuras, y se acerca a lo que el Gobierno tuvo que inyectar en Bankia, Novagalicia, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia durante el rescate bancario.

La entidad que más ha aportado a esta notable cifra, tal y como evidencian los datos de la Bolsa de Madrid, es Banco Santander, que vale hoy 20.328 millones de euros menos que a cierre de 2014. Esta fuerte pérdida para el banco que preside Ana Patricia Botín se ha producido en un año en el que la entidad realizó la mayor ampliación de capital de su historia (7.500 millones) y en el que su capitalización llegó a superar los 100.000 millones de euros. Esto último ocurrió el pasado mes de abril, y desde entonces la tendencia bajista le ha llevado incluso a dejar de ser el mayor banco de la Eurozona en favor de BNP.

CaixaBank, tercera mayor entidad de España por tamaño, ha sufrido unas pérdidas de 5.791 millones en un año en que su acción ha caído casi un 25%. Algo menos ha perdido el segundo banco, esto es, BBVA, que ha cedido en Bolsa un 11% y ha reducido su capitalización en más de 4.200 millones de euros.

Banco Popular es la siguiente entidad que presenta una mayor pérdida. En concreto, el banco ha pasado de valer 8.739 millones a cerrar el pasado jueves en 6.707 millones, lo que supone 2.032 millones menos. En cuanto a Bankia, su capitalización se ha reducido en 1.820 millones, y Liberbank, que es la única que no cotiza en el Ibex, ha visto reducir su tamaño en 235 millones. Banco Sabadell yBankinter, en cambio, han conseguido aumentar su valor, aunque en el caso de la entidad presidida por Josep Oliu esto se deba a la ampliación de capital que hizo en abril para adquirir el británico TSB. Por ello, y aunque su cotización ha caído más de un 17%, su capitalización repunta.

Modelo de negocio y geopolítica

Este mal comportamiento del conjunto del sector tiene su origen en varios factores. Por una parte están «las muchas dudas que existen sobre la viabilidad a medio plazo del actual modelo, con unos márgenes muy estrechos, los tipos de interés al 0% y con una actividad crediticia que no compensa las amortizaciones», explica Javier Santracruz, economista del IES y China Capital. A ello hay que sumar el actual marco normativo, que desde la propia banca se califica de «sobrerregulado» y, por supuesto, los graves problemas que están generando los mercados emergentes. Según datos de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en sus siglas en inglés), las entidades españolas son las que mayor exposición tienen a estos países de entre todas las de Europa.

Banco Santander, por ejemplo, acumula importantes intereses en Brasil, país que ha sufrido una fuerte contracción económica y al que la caída del precio del petróleo y la subida de tipos de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) puede hundir aún más. Aquí también está presente BBVA, así como en Argentina o Turquía, país sobre el que también se ciernen no pocas dudas.

Y a este complejo contexto se ha unido, desde el pasado 20 de diciembre, el resultado de las elecciones generales. Su impacto directo sobre la cotización fue evidente el pasado lunes, cuando todo el sector se hundió en Bolsa con caídas que en el caso de CaixaBank y Popular, dos de las entidades que mayor exposición tienen a España, estuvieron cerca del 7%. Es cierto que en los días siguientes al 20 de diciembre su cotización recuperó parte de las pérdidas, pero también lo es que los inversores han mostrado temor a que la inestabilidad política pueda afectar a la economía y ésta, a su vez, al negocio bancario.

Aún así, no todas las perspectivas sobre la banca española son negativas. Un ejemplo lo da José Ramón Iturriaga, gestor de Abante Asesores y quien, en una reciente carta del gestor, señaló que no tiene «ninguna duda sobre la total solvencia del sector financiero en España«. Es más, a esto añadió que «hay que desmontar el mito de que la banca no es rentable: la banca puede llegar a ser muy rentable».