El gobernador del Banco de España, José Luis Linde, ha calificado el Brexit como “un incidente en el camino” del crecimiento económico europeo. Linde, que asistirá hoy a una reunión del Banco Central Europeo, ha admitido el revés británico durante la inauguración del Foro Global de Ingeniería y Obra Pública en Santander, celebrado en el marco de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

“Nuestro objetivo es lograr una actividad sostenible, la recuperación del empleo y el mantenimiento de las condiciones básicas del Estado del bienestar que es, obviamente, uno de los pilares de la construcción europea”, ha comenzado su intervención. “Es obvio que el resultado del referéndum celebrado el pasado 23 de junio en el Reino Unido ha supuesto un serio incidente en ese camino” que “obliga a todos, agentes económicos, ciudadanos y gobiernos a una reflexión sobre el futuro de la Unión Europea y su gobierno”.

La salida de Reino Unido de la UE es, según el representante del Banco de España, un reflejo de “la complejidad del momento que viven tanto la Unión Europea como el área del euro”; un acontecimiento que ha desencadenado “efectos muy intensos sobre los mercados financieros, cuyo impacto sobre la estabilidad y la recuperación del área del euro es todavía prematuro calibrar”.

“Con anterioridad a este referéndum”, ha señalado, “las perspectivas macroeconómicas para el área del euro anticipaban una estabilización del crecimiento económico en torno al 1,6% en 2016 y al 1,7% en 2017 y 2018”. Con la salida de Reino Unido de la Unión Europea, el balance de riesgos, que se mantenía “equilibrado”, según Linde, es ahora imprevisible.

Linde ha señalado la prioridad de un crecimiento económico sostenible para mejorar los niveles de renta y empleo, algo “aún aún más importante ahora, ante las incertidumbres que se han abierto en esta nueva etapa”. El gobernador del Banco de España ha apuntado a los retos estructurales de la Eurozona, “algunos vienen determinados por los fallos de diseño en el actual marco de funcionamiento de la Unión Monetaria y de la propia Unión Europea”. Además ha destacado la “ausencia de voluntad reformadora, los fallos y ausencias” del marco europeo, “que han afectado a la confianza de la ciudadanía europea en el proceso de integración”.

EL MUNDO