Un informe de Fedea revela que el sistema tributario español apenas reduce la desigualdad de las rentas por el peso de los impuestos indirectos y cotizaciones

El sistema tributario español es progresivo, pero poco, incluso menos que el de otros países de nuestro entorno. El 20% de las familias más humildes son, junto a los más ricos, las que soportan mayor presión fiscal. Es decir, las que pagan más impuestos en relación a su renta. Estas son algunas de las conclusiones del Observatorio sobre el reparto de los impuestos entre los hogares españoles, presentado este martes por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y elaborado por los catedráticos Jorge Onrubia, Julio López Laborda y la investigadora Carmen Marín con datos correspondientes a 2013, por lo que no tiene en cuenta los efectos de la reforma fiscal del Gobierno que entró en vigor en 2015 y en 2016.

El estudio muestra cómo “el IRPF es el único impuesto que no solo redistribuye sino que absorbe las regresividad del resto de figuras tributarias”. El conjunto de impuestos (IRPF, IVA, especiales, patrimonio, actos jurídicos documentados, cotizaciones sociales y otros)  reduce la desigualdad de las rentas de los españoles en un 2,8%. “Algo que deja en un papel muy modesto su capacidad redistributiva”, según los autores, que remarcan que las prestaciones económicas (pensiones, desempleos y otros gastos públicos) rebajan la desigualdad de la renta de los hogares en un 30%.

El mantra de los que más tienen más pagan es cierto, coinciden los investigadores, aunque admiten matices. “El sistema en su conjunto es redistributivo porque descansa sobre el IRPF”, explican. “En términos globlales tenemos un sistema fiscal con muchos agujeros que producen costes de eficiencia importantes”, prosiguen. Esto provoca que aunque la capacidad recaudatoria del sistema fiscal descanse sobre la clase media, los que tengan más presión fiscal sean los más humildes y los más ricos.

Para el conjunto de los impuestos, el tipo medio efectivo —el cociente entre los impuestos pagados y la renta bruta— crece con la renta. Con una salvedad: el tipo que soportan el 20% de los hogares más pobres, explica el documento, que solo es superado por la tasa impositiva que soportan el 10% de las familias más ricas.

Presión fiscal de las familias por tramo de renta

Onrubia explica que esto se debe al impacto de los impuestos indirectos, sobre todo el IVA, y de las cotizaciones sociales. El principal impuesto que grava el consumo (IVA) es regresivo porque las familias más humildes destinan más parte de su renta al consumo y, por tanto, el tributo es proporcionalmente mayor en rentas más bajas que en rentas más altas (dedican un porcentaje menor de sus ingresos al gasto porque ahorran o invierten más). Las cotizaciones sociales tampoco favorecen la reducción de la desigualdad porque están topadas por arriba y por abajo. Aunque ganes poco tienes que pagar un mínimo y aunque ganes mucho solo pagarás por un máximo.

El IVA, el más regresivo

Las rentas negativas (los autónomos o profesionales que registran pérdidas de renta) tienen que pagar cotizaciones ganen o pierdan. “Todos los impuestos indirectos se comportan de forma regresiva”, señala el documento. El IVA, los impuestos especiales, las cotizaciones sociales y el impuesto sobre transmisiones patrimoniales aumentan la desigualdad de los hogares en un 4,02%. El IVA es el que más contribuye a ese efecto desigualador, lo que se explica, sobre todo, por su elevado volumen recaudatorio. Este impuesto eleva la desigualdad de la renta bruta de los hogares en un 3,13%”, añade.

Esta situación provoca que España sea uno de los países en los que la redistribución de la renta viene más por el lado del gasto que por los ingresos. Los autores del informe explican que el hogar medio, que tienen una renta entre el 40% y el 60% del total, paga la mitad de sus impuestos con tributos directos y la otra mitad con indirectos. A partir de ese hogar medio, las familias que ganan más pagan proporcionalmente más impuestos directos que indirectos. Y viceversa, los hogares que ganan menos pagan proporcionalmente más impuestos indirectos que directos.

Los autores han realizado los cálculos a partir de los microdatos de la Agencia Tributaria de 2013 y las encuestas de condiciones de vida (ECV) y la encuesta de presupuestos familiares (EPF), ambas elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los autores admiten que puede existir cierto sesgo en la estadística por el fraude oculto de los autónomos y profesionales pero recalcan que los datos son homologables a los de otros países y que los cálculos sin contar las rentas negativas (las que proceden de las pérdidas de profesionales) no difieren mucho de los actuales.

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