Lalia González-Santiago
SUR
«El contexto de rechazo político puede dejar a Andalucía en fuera de juego de los posibles beneficios» del tratado, afirma González de Lara

El pasado 24 de septiembre el Parlamento regional instó a la Junta a declarar a Andalucía comunidad opuesta a la aplicación del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP). La proposición no de ley de Podemos, que contó con los votos favorables del PSOE-A y de IU, y el rechazo del PP-A y de Ciudadanos (C’s), recoge una inquietud manifiesta en ámbitos de la izquierda, pero que no se corresponde con el pensamiento del mundo de la economía y de la empresa, que considera que los efectos de este tratado serán muy beneficiosos para la creación de riqueza.

Existe por ello cierta preocupación en estos ámbitos: «El contexto de rechazo político puede dejar a Andalucía en fuera de juego de los posibles beneficios» del tratado, dice Javier González de Lara, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). Mientras, en la Junta este cariz polémico influye en las tomas de posición. Extenda, la empresa pública encargada de la internacionalización, no la fija aunque sigue con atención su evolución y es consciente de que las empresas exportadoras están a favor del acuerdo. Remite a Acción Exterior, dependiente de Presidencia, donde se indica que aún es pronto, porque el tratado no se ha firmado.

De este modo, mientras el Parlamento hacía ver sus recelos por el coste que el tratado pueda tener sobre los servicios sociales públicos o sobre la soberanía nacional, por el secretismo que EEUU ha impuesto al propio Parlamento europeo y a quienes quieren consultarlo, y mientras la negociación entre Bruselas y Washington sigue abierta, las empresas andaluzas miran con buenos ojos el acuerdo que, en esencia, «traerá consecuencias muy positivas en cuanto que supondrá una reducción de aranceles, mejorará aspectos regulatorios y facilitará el acceso al mercado americano, muy proteccionista», declara Javier González de Lara.

Estudios de la CEOE

El presidente de la CEA prepara a la confederación para dar puntual información a los asociados sobre los pasos del tratado y está al tanto de los estudios que realiza CEOE al respecto. Los cálculos afirman que el comercio con EEUU puede crecer en un 20%, aunque hay quien lo eleva hasta un 30 y un 32%. Un estudio firmado por los profesores De la Torre, Yonekawa y Zhoyu, facilitado por la Secretaría de Estado de Comercio, estudia diversos escenarios y calcula que el PIB español podría crecer entre un 0,74% adicional y un 0,14%, con el 0,30% como promedio más seguro.

No hay un desglose andaluz, pero se concluye, a tenor de los datos de comercio bilateral, que los sectores de la economía regional más favorecidos serían la minería, la alimentación, el textil, la industria manufacturera, los seguros y las consultorías. Favorcerá en especial a las empresas que tienen consolidada una cuota exportadora a USA.

El saldo comercial entre Andalucía y EE.UU ha crecido en diez años, de 2004 a 2014, pasando de 203,62 millones de euros a 390,11 milllones. Las exportaciones pasaron de 694,83 millones a 1.713,80 en esta década. Los principales capítulos corresponden a bienes de equipo (49,37%), materias primas (21,93%), alimentos (10,84%) y semimanufacturas (8,84%).

En la CEA no hay temor: «La desaparición de barreras facilitará la competencia. A la vez a EEUU le beneficiará para su entrada en Europa en mejores condiciones». González de Lara insiste en su temor de «politización» y asegura que «este es un acuerdo empresarial, que generará empleo y riqueza. Ningún documento dice que se vaya a frenar las políticas sociales».

La Oficina de la Comunidad Europea en Madrid lleva a cabo una intensa campaña de difusión de TTIP y tiene recogido en un mapa interactivo, en su página web, las pymes que apoyan el TTIP, empresas que ya están exportando a EEUU y que abanderan la defensa del nuevo marco que ofrecerá el acuerdo. En Andalucía son la aeronáutica Aertec Solutions, con sedes en Sevilla y Málaga; la agroalimentaria Agro Sevilla; la tecnológica Altra Corporación Empresarial, de Málaga; Angel Camacho, radicada en Morón (Sevilla) y ‘Fuerza y Emoción’, distribuidor de productos gourmet, de Mairena del Aljarafe (Sevilla)

Reducción de costes

Así, AgroSevilla, el primer exportador de aceituna de mesa de España desde 1994, que tiene en EE.UU. su primer mercado en volumen, al que exporta el 22% de su producción, valora que «actualmente, la normativa estadounidense obliga a que el 100% de las aceitunas negras que se exportan a EE.UU. sea inspeccionado en destino. El TTIP favorecerá en reducir los costes financieros derivados de la inspección, las demoras en puerto y la necesidad de mantener unas existencias en EE.UU. para atender las necesidades del mercado».

La oficina de la UE afirma que se espera que el TTIP reduzca las grandes diferencias entre las normas fitosanitarias de la UE y de los EE.UU, tanto en el número de productos autorizados como en los límites máximos de residuos permitidos.

Asimismo, se asegura también que «el TTIP permitirá rebajar los aranceles y aumentará la competitividad de nuestras empresas en relación con las exportaciones de terceros países que ya cuentan con un acuerdo comercial y pagan menos aranceles».

En materia alimentaria, el TTIP favorecerá los trámites ante la FDA, la administración norteamericana responsable del control de los alimentos, como destaca la empresa de productos gourmet.

En otro capítulo, los productos tecnológicos, se prevé que se armonice la regulación y se facilite la obtención de visados de trabajo, que supone para las pymes una barrera de entrada. «En la actualidad existe mucha diferencia respecto a la normativa y certificaciones de producto que se solicitan en EE.UU y la UE para productos tecnológicos», declara Antonio Mediato Martínez, director general de Altra.

Igualmente apoya el TTIP la empresa Aertec Solutions. «Apoyamos todo lo que suponga abrir mercados, quitar barreras y facilitar las operaciones de negocio y las inversiones», declaró Antonio Gómez Guillamón.

Se espera que el acuerdo permita simplificar los trámites para la obtención de permisos de trabajo de personal cualificado y el reconocimiento de las titulaciones universitarias (acuerdos de reconocimiento mutuo para ingenieros). Además, que elimine las cláusulas proteccionistas en los concursos públicos (flexibilización o eliminación de las regulaciones derivadas de las normas ‘Buy American’). Incluso el TTIP conseguirá estandarizar la protección de la propiedad intelectual, indica la UE.