Las compañías tratan de evitar las sentencias judiciales adversas que les han acotado el despido y los salarios

Mientras los sindicatos piden la derogación de las dos reformas laborales vigentes durante la crisis, los empresarios reclaman una tercera reforma que introduzca más flexibilidad en el mercado laboral, limite el papel de los jueces en los despidos colectivos, reduzca las indemnizaciones, extienda la contratación temporal y acote la negociación colectiva al ámbito de la empresa. “Hay que acabar con los parches y hay que repensar la normativa laboral de arriba a abajo”, ha dicho Juan Rosell, presidente de la patronal CEOE.

La nueva sociedad tecnológica y los nuevos sistemas de retribución se abren paso en el mundo del trabajo en el que cada vez más se tiende a considerar al empleado como un elemento independiente que realiza su actividad con la mínima red empresarial. Así el trabajo a distancia y conectado, con un contrato a la carta y un salario variable según las necesidades de la empresa y del ciclo económico, están en la base de las propuestas formuladas por los empresarios que ha recogido el Instituto Cuatrecasas en su anuario, coordinado por Salvador del Rey, y en el estudio realizado por el observatorio económico del BBVA que dirige Rafael Doménech.

Esta nueva vuelta de tuerca se basa en la opinión de los directores de recursos humanos de las grandes empresas -Mercadona, El Corte Inglés, BBVA, Bankia, Gas Natural o Eulen, entre otras- a los que ha encuestado Cuatrecasas. El 76% opina que la reforma vigente no ha dejado la flexibilidad prometida que se ha frenado, aseguran, con un buen número de sentencias judiciales que han anulando bastantes expedientes de regulación de empleo (ERE) que buscaban renovar las plantillas a un menor coste salarial.

CONTRATOS

Tanto Cuatrecasas como el observatorio del BBVA piden tres modelos de contratos: indefinido, temporal y de formación. En los dos primeros la indemnización debería reducirse e implantarse la llamada ‘mochila’ en la que se vayan realizando aportaciones según avance la vida laboral del trabajador.

Para el contrato fijo Cuatrecasas reclama un periodo de prueba de un año en el que la empresa evalúe si el trabajador es adecuado o si realmente le interesa mantener ese puesto de trabajo. El temporaldebería durar dos años como máximo y se desvincularía de las causas para las que se requiere al trabajador.

Además, se regularía la subcontratación que los expertos avisan que se van a generalizar y se reforzaría a los trade, trabajadores autónomos que solo trabajan para una empresa.

En el futuro mundo laboral diseñado por las empresas la frontera entre el tiempo de trabajo y el de ocio quedaría difuminada debido a la permanente conexión tecnológica. “El control diario ya no tiene sentido en este mundo globalizado y además va en contra de la productividad”, afirma Salvador del Rey.

DESPIDO

Para los empleados que se no adecuen a este modelo, el Instituto Cuatrecasas reclama una mayor definición del despido por falta de adaptación a los cambios tecnológicos.

En este punto se buscar potenciar la formación del empleado que debe ser -premisa que también formula el observatorio del BBVA- no solo un derecho el trabajador sino un deber.

De los dos millones de parados de larga duración, 800.000 son jóvenes con escasa cualificación. Solo el 25% de ellos sigue algún programa de formación para reciclarse, un porcentaje similar al de los mayores de 35 años en esta situación, según el observatorio del BBVA. Por ello estos expertos defienden una mayor vinculación de lasprestaciones por desempleo a la búsqueda activa de este, así como condicionar la duración de esta al ciclo económico.

Rafael Doménech asegura que el gasto en políticas activas de empleo en España es el menor de la Unión Europea (UE) y que el 60% se dirige a los que tienen trabajo y el resto, a los parados. Y las bonificaciones a las empresas para la contratación se comen la mitad de este presupuesto.

AUTORIDAD SALARIAL

El estudio del BBVA se apunta también a la flexibilidad salarial en función de la productividad que, aunque supondría una bajada del salario medio, “estimularía la creación de empleo”. Asimismo defiende la doble escala salarial que diferencia a los nuevos empleados de los veteranos.

Los salarios, además, no deberían evolucionar con el coste de la vida, según la mayoría de los convenios actuales. El equipo que dirige Doménech reclama una autoridad independiente, de ámbito estatal, como la que hay ahora en materia fiscal, que “genere opinión” para que los salarios se adecuen a la situación macroeconómica.

Competir con robots

“El desafío del mercado laboral es si va a haber máquinas o humanos”. Salvador del Rey (Instituto Cuatrecasas) tiene claro que las futuras leyes sobre el trabajo deberán tener en cuenta que los robots van a ser una dura competencia que, además, no tiene derechos laborales. Y respalda con datos este aviso a navegantes:

–El coste de un robot va a bajar el año que viene el 20%, mientras su rendimiento va a aumentar el 5%.

— Las personas doblan su productividad cada 10 años; los robots cada 4.

–El tiempo de amortización de un robot era de 5,3 años el año pasado y bajará a 1,3 en el 2017.

–En la actualidad el 8% de los trabajos los realiza una máquina; en el 2020 hará el 26% de la actividad.

Las puntos calientes de la reforma

Los aspectos más importantes de la reforma laboral propugnada por los empresarios son:

TEXTOS MÁS CLAROS: Acabar con las redacciones confusas de las leyes que se prestan a varias interpretaciones y evitar el revolcón en los tribunales

CONTRATOS: Solo tres tipos indefinido, temporal y de formación. Regular la subcontratación.

POLÍTICAS ACTIVAS: Vincular las prestaciones por desempleo al ciclo económico y a la búsqueda de empleo

DESPIDO: Reducir el coste y regular el despido por inadaptación a las nuevas tecnologías

SALARIOS: Avanzar en el salario variable que incluya ayudas sociales en lugar de dinero y que se revisen según la marcha de la economía por una autoridad independiente.

DIARIO DE CÓRDOBA