El Gobierno explica a la Autoridad Fiscal que puede sumar 6.000 millones de recaudación subiendo los pagos anticipados a las grandes empresas en diciembre.

El Gobierno está barajando fijar un tipo superior al 20% del resultado contable en el pago a cuenta del impuesto de sociedades, tal y como ha confirmado este martes la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef).

A la hora de determinar la evolución de las cuentas públicas, el Ejecutivo ha explicado a la Autoridad Fiscal cómo piensa sumar 6.000 millones de euros más en la recaudación de sociedades simplemente subiendo el pago fraccionado. Y ante las dudas sobre cómo se podía lograr semejante cifra, el Ministerio de Hacienda ha ofrecido sus cálculos en los que baraja tipos por encima del 20% del resultado contable, un tipo muy superior al 12% que había el año anterior. Es decir, el Ejecutivo tiene la idea de pedir a las grandes empresas antes del cierre de 2016 un gran esfuerzo adelantándole recursos por valor de 6.000 millones de euros. Todo con tal de poder bajar el déficit público de cara a los compromisos presupuestarios con Bruselas.

De acuerdo con las estimaciones que maneja la Airef, la recaudación de Sociedades se está desplomando en unos 9.000 millones de euros respecto a los 25.000 millones previstos en los Presupuestos. De ahí que el Ejecutivo haya planteado rescatar la medida de aumentar el pago fraccionado, algo que bien podría paliar una parte de este agujero. Sin embargo, se antoja muy difícil que esta reforma se pueda aprobar antes de octubre, de modo que el Gobierno ya está haciendo números para poder recaudar todo en un desembolso único en diciembre.

De ordinario, las empresas anticipan una parte de su tributación de sociedades en tres pagos en abril, octubre y diciembre. Sin embargo, durante la crisis se les obligó a abonar una cantidad mínima sobre el resultado contable, sin tener en cuenta las deducciones o pérdidas fiscales que luego podrían aplicarse para reducir la factura fiscal. Así que en la liquidación de julio el Gobierno siempre tenía que devolverles una parte sustancial de ese dinero anticipado.

Sin embargo, se trataba de que el Gobierno consiguiese así una liquidez muy importante en medio de una crisis financiera. Además, como Hacienda lo liquidaba en julio pero volvía a pedirlo en octubre y diciembre, esos fondos le valían para mejorar las cifras de déficit. Un dinero extra que la propia Agencia Tributaria cifró en el orden de los 6.000 millones. En el fondo, la bola de los 6.000 millones seguía casi todo el tiempo en la arcas públicas a pesar de que en realidad pertenecía a las empresas.

Y ahora el Gobierno está estudiando cómo ponerlo en marcha para asegurarse de nuevo 6.000 millones en la caja. Aunque en un principio se dijo que la medida sólo valdría para un año, el Gobierno ha trasladado a la Autoridad Fiscal que está diseñándolo con carácter permanente.

 

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