El peso de la cartera doméstica sólo representa ya el 13,3% de la actividad total de las españolas

Tras años de duro castigo por la crisis económica, las constructoras españolas tampoco han encontrado descanso en 2016. Al menos, no de puertas para adentro.

Tres de ellas -OHL, Sacyr y FCC- han salido del Ibex 35 en los últimos meses, el sector tiene una gran cantidad de deuda acumulada y la falta de nuevos contratos -la obra pública se ha desplomado más de un 20% en el primer semestre y la inversión pública se ha llevado casi la mitad del recorte para ajustar el déficit– no les permite levantar cabeza en España.

De puertas para afuera, sin embargo, todo parece cambiar. Y es que es ahí donde radica su negocio -cerca del 90%-. Las constructoras españolas son las que más concursos internacionales se están adjudicando, sólo por detrás de las compañías chinas; y por capitalización, sólo Francia consigue hacernos sombra en Europa.

“El cada vez mayor protagonismo y liderazgo de las compañías españolas de infraestructuras en el mercado internacional se inició con anterioridad al inicio de la crisis de inversión pública en España en 2009”, precisa Julián Núñez, presidente de Seopan, la patronal de las constructoras.

“En este sentido, al igual que ocurre en otros sectores de actividad económica, sostener esta mayor actividad exterior, requiere necesariamente seguir manteniendo un mínimo nivel de actividad en el mercado nacional que dé soporte y respaldo, tanto técnico como financiero, a la actividad internacional”, precisa.

Las principales constructoras españolas facturaron en el extranjero más de 53.000 millones de euros en 2015, según el último informe de Engineering News Record(ENR). Sólo las compañías chinas, según este ránking, ganan más concursos internacionales que las españolas. Dentro de nuestras fronteras, sin embargo, las constructoras españolas tenían a cierre de 2015 una cartera de obras pendiente de ejecutar por valor de 9.747 millones; un 17% menos que un año antes.

Al cierre de 2015, el peso de la cartera doméstica de las 10 mayores compañías de infraestructuras españolas sólo alcanzó el 13,3%. Un año antes, era el 16,8%. “La progresiva reducción del peso de la cartera de construcción nacional de nuestras empresas (pérdida de 3,5 puntos porcentuales en el último año) anticipa por sí sola un aumento futuro del peso de su actividad internacional“, apunta Núñez.

A pesar de ello, las constructoras españolas siguen ocupando puestos destacados en los ránkings internacionales. Si las chinas -sus 65 constructoras facturaron 83.000 millones en 2015- son las únicas que han conseguido hacer sombra a las españolas en cuanto a contratos internacionales conseguidos, sólo Francia logra desbancar también a nuestro país en el European Powers of Construction (EPOC) que elabora anualmente Deloitte y que mide a las mayores constructoras europeas por capitalización y peso de sus ventas.

Tres gigantes galos -Vinci (en el primer puesto), Bouygues (3) y Eiffage (5)- hacen que Francia encabece este listado, seguida por nuestro país, con seis constructoras -ACS (en el segundo puesto), Ferrovial (8), Acciona (11), FCC (12), OHL (19) y Sacyr (28) entre las 50 mayores de la UE.

A ojos de la patronal constructora, España necesita un plan de inversión sostenida en infraestructuras a 10 años “de entre 38.000 y 54.000 euros anuales, para evitar perder competitividad y bienestar social con respecto a los principales países europeos”.

Y es que, según recuerda Seopan, España es el país de la Unión Europea con menor ratio de inversión pública (1.179 euros por kilómetro cuadrado y millón de habitantes) y no podemos permitirnos quedarnos atrás.