Las autonomías han elevado sus plantillas un 2,7% entre 2007 y 2015, aunque algunas como Baleares la han disparado hasta un 29%. El gasto público se ha incrementado un 11,9% en los últimos 9 años, también en partidas como la sanidad y la educación.

Las comunidades siguen teniendo un tamaño elefantiásico a pesar de que España acumula una deuda que roza el 100% de su Producto Interior Bruto (PIB), de que no consigue cumplir con los objetivos de déficit público y de que Bruselas ha estudiado incluso imponerle una multa al país por no reducir los números rojos. Apesar de los recortes que se han anunciado a bombo y platillo desde que se inició la crisis, lo cierto es que las autonomías aún acumulan más funcionarios y más gasto público que antes de la crisis, según los datos oficiales que maneja el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

El aumento del personal de las administraciones públicas durante los últimos ocho años de crisis -sigue habiendo 7.242 empleados públicos más en 2016 que en 2007 a pesar de la congelación de la tasa de reposición o del cierre de empresas públicas- se ha producido básicamente por culpa de las autonomías, ya que tanto el Estado como los ayuntamientos han reducido su plantilla en este mismo periodo.

Según el Registro Central de Personal que actualiza el Ministerio de Hacienda cada seis meses, el número de asalariados de las comunidades ha pasado de 1.260 millones en enero de 2007 a 1.294 millones en enero de 2016, un incremento del 2,7% (34.000 efectivos más) que contrasta con las exigencias de austeridad a la que han sido sometidos los ciudadanos mediante subidas masivas de impuestos, creación de tributos y tasas o recortes salariales.

Subidas excesivas

Hay datos especialmente llamativos si se tiene en cuenta que el ministro Cristóbal Montoro aún no ha activado ningún procedimiento coercitivo contra las autonomías que han incumplido los límites de déficit año tras año de manera sistemática. Por ejemplo, cinco comunidades han incrementado más de un 10% su personal durante la crisis. La autonomía que más ha disparado su plantilla pública es Baleares, que ha elevado un 28,9% el número de empleados en sólo ocho años. Le sigue de cerca Navarra, con un 17% más de trabajadores públicos; Aragón, con un 13,3%; Cataluña, con un repunte del 11,92%; y País Vasco con una subida del 10,07%. Sólo Andalucía (con un 5,5% de empleados públicos menos que antes de la crisis), Valencia (que ha recortado su plantilla un 5,1%) y Castilla y León (-1,46%) han aprovechado los recortes para reducir el número de empleados públicos durante la crisis económica más intensa de las últimas décadas.

Pero no sólo la Administración autonómica ha aumentado su plantilla a pesar de que no le ha tocado gestionar nuevas competencias y de que la población apenas ha crecido durante la recesión. Las universidades públicas -cuyo Presupuesto también depende de las comunidades autónomas- han pasado de tener a 96.256 personas en nómina antes de la crisis a 147.770 a comienzos de este año, un repunte del 53% incompatible con la reducción de los números rojos comprometida con las autoridades comunitarias en el marco del Protocolo de Déficit Excesivo.

Este aumento del número de funcionarios explica por qué el gasto de las comunidades autónomas se ha disparado desde 2007. Según Hacienda, si hace ocho años el Presupuesto de gasto de las autonomías ascendía a 160.544 millones de euros, en 2016 se disparará hasta los 179.679 millones, un incremento del 11,9%.

En 2015 las comunidades dispararon el gasto público desoyendo las múltiples exigencias de austeridad del Gobierno, de la Unión Europea y de diversos organismos internacionales. En conjunto, la partida autonómica destinada a pagar la remuneración de los asalariados aumentó, por ejemplo, un 4% el año pasado; el gasto corriente se elevó un 4,1%, y las subvenciones crecieron un 5,2%.

En contra de quienes afirman que se han desmantelado los pilares del Estado del Bienestar, el gasto total de las comunidades autónomas en Sanidad y en Educación es, hoy en día, más elevado que al comienzo de la crisis, según un informe que publicó la patronal a comienzos del verano en el que se analizaba el traspaso de competencias en el sector público. Este incremento del gasto en sanidad y en educación no es razonable si se tiene en cuenta que el traspaso de competencias se culminó durante la segunda legislatura de José María Aznar. En sólo una década el gasto por habitante en sanidad ha pasado de 1.147 a 1.251 euros.

El gasto sigue creciendo

Aunque en 2012 y en 2013 las autonomías sí ajustaron sus Presupuestos porque casi no podían financiarse y España estuvo a punto de ser rescatada, la aprobación de sistemas extraodinarios de financiación como el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) -que se han convertido en mecanismos permanentes en la práctica- ha llevado a que en 2015 hayan vuelto a disparar sus gastos. Si se entra a analizar el detalle de cada autonomía es especialmente llamativo que Cataluña, la Comunidad Valenciana, Islas Baleares y Andalucía elevaron sus gastos de personal por encima de la media el año pasado.

A esto se suma que Extremadura y Castilla-La Mancha -lideradas por el PSOE con el apoyo de Podemos- desbordaron sus gastos corrientes a un ritmo de dos dígitos. Ninguna de estas regiones cumplieron con el objetivo de déficit del 0,7% exigido por Cristóbal Montoro, lo que impidió en buena medida que España lograra reducir el déficit al 4,2% previsto.

Durante este año continuará la tendencia. Según los datos que maneja Hacienda, en 2016 el Presupuesto de las autonomías alcanzará los 179.679 millones de euros, un 1,4% más que un año antes. Hasta el momento, Hacienda sólo ha enviado cartas a las distintas CCAA pidiéndole nuevos recortes o subidas de impuestos.

 

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