Dos catedráticos opinan sobre la salida al problema de Cataluña: uno propone un nuevo Estatuto en una Constitución reformada, el otro, que habrá referéndum

Al fin, en un tiempo de tantas incertidumbres, varias certidumbres. El jurista Santiago Muñoz Machado, catedrático de Derecho Administrativo de la Complutense y miembro de la Real Academia, se mostró anoche convencido de que su predicción respecto a Cataluña se está cumpliendo y su fórmula, la probable salida al conflicto. “La única porque no hay otra”, sentenció el catedrático en un nuevo foro organizado por el joven Centro de Debate y Desarrollo.

En su último libro, el catedrático cordobés -nació en Pozoblanco-, adelantaba que el problema catalán sólo tenía dos salidas o, para ser positivos, que hay una única vía para impedir la declaración unilateral de independencia por parte de la Generalitat. Cataluña y las demás Españas se escribió durante el debate del referéndum de independencia de Escocia, y ya en el texto, Muñoz Machado avisaba de que la DUI, que es el acrónimo de la declaración de independencia sin acuerdo, iba a ser inevitable si no mediaba una reforma constitucional para dar encaje a una nueva relación entre el Estado y Cataluña. Bien, el tiempo le ha dado la razón, puesto que, como él mantuvo anoche en Sevilla, la nueva hoja de ruta a anunciada por Mas ya es en sí una DUI. O está siendo una DUI (DUI se lee y se pronuncia así, y con ese significado se reproduce en la prensa catalana)”.

Lo que el presidente catalán, Artur Mas, propuso el martes pasado es que si hay una lista independentista, que incluya a los soberanistas de Convergència y, sobre todo, de ERC, él convocará elecciones. Tiene la legitimidad y el Derecho de su parte. Y si ganase ese polo independentista, él mismo, u otro presidente de la Generalitat, realizará una declaración unilateral de independencia. A partir de entonces, trabajarán para redactar una Constitución catalana y volverá a convocar unas elecciones en las que ya acudirán los partidos por separado, pero cuyo objeto será sustanciar el Estado catalán. Bien, lo que Muñoz Machado sostiene es que, en cierto sentido, esa declaración ya ha comenzado con este anuncio.

No será como la de Lluís Companys en la Segunda República, pero será. O está siendo. Muñoz Machado aclaró al público de la sede de la Fundación Cajasol que no prevé la independencia; es más, en su opinión, no lo habrá, pero sí esa declaración. ¿Y qué hacer? Ahí entra lo que se pudiera llamar la fórmula Muñoz Machado, la que propone en Cataluña y las demás Españas, y que comienza a abrirse paso entre intelectuales y algunos políticos. Su vía es, en realidad, una forma más que un contenido, un ingenio jurídico constitucional, una herramienta que contiene dos derechos a decidir a la vez. Se trataría de aprobar un nuevo Estatuto catalán, que dé solución a parte de las demandas de los soberanistas templados y de los catalanes medios, que amplíe la singularidad de la comunidad, y que incluso no quepa en la actual Constitución, de tal modo que, en paralelo, se vote el nuevo Estatuto (los catalanes) y la reforma constitucional (todos los españoles) como dos candados de legitimación. Muñoz Machado se mostró seguro de que esta será la vía que se imponga. Absolutamente convencido, cabe decir, “por que no hay otra salida”.

El nuevo Estatuto tendrá tanto margen como para, al menos, dejar a un Estado políticamente viable y económicamente seguro. Piensa el jurista, por tanto, en una reforma que, en un primer momento, afectaría sólo al problema catalán. El jurista sostiene que la Constitución necesita una gran reforma, pero “por partes” y “poco a poco”. El catedrático de Constitucional de la Universidad de Granada Agustín Ruiz Robledo, que hizo alarde de sinceridad en todo momento, como en el que propuso que Madrid es el problema y que debe trasladarse la capital del país a Zaragoza, mantiene, sin embargo, una posibilidad inquietante: que, finalmente, Cataluña pueda convocar un referéndum legal de independencia, tal como ha ocurrido en el Quebeq canadiense. Primer traductor de la decisión del Tribunal Supremo de Canadá en la que posibilitó la convocatoria de este referéndum a pesar de que no era legal, Ruiz Robledo también cree que si los independentistas ganan una vez tras otra en la urnas y si siguen votando aunque sea en consultas ilegales, la fuerza de la democracia terminará por forzar también la del Derecho. Eso es lo que ha ocurrido en Canadá, y lo que opina que pasará en Cataluña, cuya causa se ganará en el plano internacional. Mientras eso llega, y ya se verá si lo hace, habrá que atender a la propuesta de Muñoz Machado, que apuesta claramente por una asimetría del Estado. “Andalucía deber ser generosa”, comentó, y todo el mundo lo entendió.  Aunque no se compartiese.

DIARIO DE SEVILLA