El índice de confianza del consumidor cae en julio, a pesar de que las ventas del comercio llevan meses creciendo.

El consumidor español se debate entre la incertidumbre que le genera la ausencia de Gobierno tras dos citas electorales y las ganas de comprar, alentado en parte por algunos datos positivos como el descenso del paro. Su confianza en la economía es como una montaña rusa, con subidas y bajadas.

En junio había crecido, pero el pasado mes de julio volvió a caer hasta los 94,8 enteros, según el termómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas.

Esta caída en su Indicador de Confianza refleja, según el organismo, “la notable caída de las expectativas”. El indicador ha retrocedido un 11,4% en un año, en parte porque los españoles valoran peor la situación actual y también porque ven el futuro con menos optimismo.

Según el CIS, el consumidor tiene peores perspectivas del mercado laboral (el índice cae 7,2 puntos) y también ve peor la situación económica en general (desciende 6,9 puntos).

Esta incertidumbre podría poner en riesgo el incremento del consumo. Las cifras hasta ahora son positivas: las ventas del comercio minorista crecieron un 6% en junio respecto al mismo mes de 2015, según los últimos datos publicados por el INE.

Suman así 22 meses en positivo. Las grandes superficies (supermercados y cadenas) han sido las más beneficiadas de este crecimiento en las ventas y aumentaron su facturación un 6,4%.

Gastar o no gastar

Otros indicadores, como el de la consultora Nielsen, revelaban un mayor optimismo en el mes de junio. Según su estudio global de confianza de los consumidores, el indicador subió en el citado mes seis puntos y situaba la nota de los españoles en los 80 puntos, ligeramente por encima de la media europea.

Nielsen destaca que el estudio “se realizó un mes antes de la celebración de elecciones generales del 26J” y antes de que el Brexit ensombreciera las perspectivas económicas. A pesar de ello, el informe sí revelaba que los españoles tienen una mayor confianza en el mercado laboral y en su situación personal, factores que son decisivos a la hora de impulsar el consumo.

En concreto, son más las personas que creen que es un buen momento para comprar todo aquello que necesitan, sin contener el gasto por lo que pudiera pasar. El 38% lo cree así, frente al 30% que sí estaba decidido a gastar en los meses anteriores.

“La mejora de las cifras de paro, las de crecimiento económico y la cifra récord de turismo ejercen un efecto positivo en los españoles”, asegura Gustavo Núñez, director de Nielsen Iberia.

Los comerciantes también han advertido en las últimas semanas que el consumo pende del hilo de la confianza y que es necesario conformar un nuevo Gobierno en España para evitar que las compras se resientan. La Confederación Española de Comercio señaló hace unos días que el incremento en las ventas del comercio minorista podría desacelerarse si no se logra una estabilidad.

Además, según esta asociación, la mejoría del sector “aún sigue alejada de los niveles de facturación y creación de empleo de los años pre crisis”.

EL MUNDO