Los títulos a un año se cotizan en el mercado secundario con un tipo del 0,947%

La rentabilidad de la deuda pública española no deja de caer. Se ve casi en cada una de las subastas que el Tesoro celebra cotidianamente. Y también se aprecia a diario en los mercados secundarios, en los que la rentabilidad exigida por los inversores en el bono a 30 años bajó del 2%. Asimismo cayó en los títulos a 10 años, hasta el 0,947%. Por su parte, la prima de riesgo cayó en dos puntos básicos al pasar de 107 a 105.

Los inversores no exigían una rentabilidad por debajo del 2% desde abril de 2015. Este miércoles han vuelto a hacerlo. En el tiempo transcurrido desde entonces los mercados han superado el pánico que provocó el pasado verano la incertidumbre sobre la economía china, han contenido la respiración por la primera subida del precio oficial del dinero en una década y se han llevado un susto importante con el Brexit. Pero nada de esto ha cambiado la tendencia de fondo: los tipos tienden a cero o, incluso, en muchísimos casos se sitúan por debajo, de la mano de las medidas monetarias del Banco Central Europeo (BCE).

Esto también se vio en los bonos españoles a 10 años, que continuaron cayendo, que cotizaban con una rentabilidad del 0,947%. Más de lo que lo hicieron los títulos alemanes a ese plazo y eso permitió que la prima de riesgo se estrechara.

Si esta diferencia no es menor, se debe a que los compradores de bonos alemanes a 10 años ya están dispuestos a pagar por ellos. Es decir, no exigen rentabilidad alguna por prestar dinero al estado germano al cotizar a -0,112%. Esto en Europa también sucede con los títulos de Suiza que tienen un tipo de interés del -0,608%, con los del mecanismo de rescate europeo (EFSF) y con los de Holanda y Dinamarca.

El número de países que cobran por endeudarse aumenta cuando se reducen los plazos. En los bonos a cinco años, ya son 14 países, según Bloomberg. Y en los títulos a dos años, la lista se acaba antes si solo se cuenta a los estados que tienen que pagar.

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