Daniel Viaña/ Juan T. Delgado
Economistas de renombre aconsejan eliminar duplicidades en las AAPP y reducir los funcionarios para atajar el déficit

«Eliminar duplicidades»; «rebajar el gasto de las comunidades autónomas y en la administración central»; «recortar el personal público»; o «reducir gastos superfluos». Estas son algunas de las respuestas que diferentes economistas ofrecen al ser preguntados por las partidas que España debe atajar para cumplir con los objetivos de déficit en los que Bruselas ha vuelto a insistir y, en todas ellas, existe un denominador común: la necesidad de adelgazar las Administraciones Públicas.

Así, J. Ignacio Conde-Ruiz, profesor de la Universidad Complutense y subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), señala que «seguramente se pueda seguir reduciendo gasto superfluo y duplicidades administrativas«, aunque al mismo tiempo recuerda que España cuenta con «un déficit estructural importante» y que, por ello, «tenemos que asumir un Estado del Bienestar más débil o una recaudación más alta».

Más concreto, al menos en cuanto a cifras, se muestra Daniel Lacalle, economista que recientemente se ha incorporado a Tressis Gestión como director de inversiones y quien sostiene que «las duplicidades persisten: se podría recortar otros 30.000 millones de euros por encima de los ahorrados reduciendo duplicidades y empresas públicas deficitarias». A ello, Lacalle añade que «otro gran elemento a reducir es el de subvenciones, que se pueden cambiar por incentivos fiscales, y el subsidio de desempleo puede caer mucho más si se facilita la contratación y se incentiva el crecimiento».

Juan Ramón Rallo, director del Instituto Juan de Mariana, se centra en los funcionarios como la principal clave para cumplir con las exigencias presupuestarias de la Comisión Europea (CE). «Si se quiere ir hacia menores impuestos, que es lo que el PP afirma querer, el nivel de Estado no es sostenible. Por ello, habría que recortar personal público«, asegura. Además, Rallo explica que en Europa existen dos modelos de plantillas públicas: muchos funcionarios con sueldos medios, o pocos trabajadores pero con sueldos altos. Sin embargo, en España se produce la peculiaridad de que hay una gran plantilla pero con sueldos superiores a la media. Por lo tanto, señala Rallo, «hay que comprimir sueldos o reducir el número de empleados».

Crecimiento inverosímil para 2016

Juan Ignacio Crespo, por su parte, afirma que el principal problema son los menores ingresos que tendrá España. Con esta respuesta, el estadístico del Estado conecta con el origen del desfase en el déficit y en el que, de nuevo, coinciden la mayor parte de los economistas consultados: las previsiones de crecimiento del Gobierno «no son realistas». Según Crespo, el próximo año se producirá «una desaceleración de la economía global que podría culminar en recesión global, agravada por las dificultades que en Europa va a experimentar Alemania». Tal vez por ello, tanto Bruselas como numerosos organismos públicos y privados estiman que la previsión de crecimiento del Gobierno de Mariano Rajoy para el próximo año no es realista. Según consta en el panel de Funcas, el 3% oficial sólo lo igualan Intermoney, el IEE y Repsol, mientras que el Banco de España se queda en el 2,7%, el FMI en el 2,5%, y entidades como BBVA, Bankia y La Caixa se mueven entre el 2,8% y el 2,6%.

En este contexto Juan Rubio-Ramírez, profesor de Economía en la Universidad de Emory y también miembro de FEDEA, asegura que «los ingresos proyectados en las Administraciones Públicas son bastante inverosímiles» y que es necesario «una reforma profunda de nuestro sistema impositivo que baje tipos impositivos y elimine deducciones«.

Un escenario similar es el que dibuja José Carlos Díez, aunque con unas soluciones sustancialmente diferentes. Según los cálculos del profesor de Economía de la Universidad de Alcalá, el Ministerio de Hacienda ha realizado «unas malas previsiones de ingresos, sobre todo en la Seguridad Social que va a recaudar 10.000 millones menos de lo previsto en 2015, y 15.000 millones menos en 2016». En su opinión, los ingresos de la Seguridad Social sólo crecerán un 0,8% como consecuencia «de la deflación salarial y el empleo precario que se está creando». Para solucionarlo, el economista propone actuar sobre los ingresos. «España tiene la presión fiscal más baja de Europa, ha sido una irresponsabilidad la bajada de IRPF e impuesto de sociedades de junio cuando era más que evidente que los ingresos iban muy por debajo de lo presupuestado. Además, la rebaja eliminó dos tramos por encima de 60.000 euros que beneficia al 5% de población más rica. La clave es subir las bases impositivas y eliminar exenciones que bajan la recaudación y hacen que el sistema se financie casi exclusivamente por los ciudadanos que viven de una nómina», asegura.

El único que afirma que España podría llegar a cumplir con el objetivo de déficit en las actuales condiciones es Lacalle, que cree que «se podría conseguir sin problemas si se mantienen las reformas«. Sin embargo, prosigue, «un nuevo Gobierno o una coalición de perdedores puede reducir dicho crecimiento en un 1,5% del Producto Interior Bruto». En esta misma línea, el ex vicepresidente de Pimco afirma que «el gasto de las comunidades autónomas es una debilidad», ya que «probablemente haya gastos que se periodifiquen a 2016 de lo que se ha gastado en el año electoral».